BREVIARIO

Alejandro V. Garcia

Horror, septiembre

ESTE año da más miedo que nunca la cercanía de septiembre. O mejor dicho, el horror al vacío que produce en todo buen veraneante la inminencia del otoño y, con él, de todas las convulsiones que supone entrar en un curso nuevo lleno de incertidumbres y asperezas está más justificada hoy que otros años. Hay espectros amenazantes para todos los gustos. Reales y fantásticos, quiero decir. Al primer grupo pertenecen las inquietudes económicas que acechan después de un periodo agotador. Todo la legión de agoreros que viven a costa de los bancos y las grandes compañías establecieron antes del verano que el otoño sería malo, que una vez agotados los recursos gubernamentales para aliviar el paro los temporeros volverían a su condición de cesantes. Y ahora para una larga temporada, sin la posibilidad de recurrir a los parches circunstanciales. Y, mucho peor, con el coro de la patronal y la derecha con las voces recién afinadas por el descanso estival para repetir al oído del Gobierno y los sindicatos la cantinela de que no hay más solución que el abaratamiento del despido y otros desasosiegos mantenidos en secreto riguroso. La segunda amenaza de este otoño tiene componentes sino imaginarios al menos especulativos y trata de un virus, el de la gripe. La suma de una inquietud y otra no puede ser más turbadora: griposo y parado. Es decir, jodido.

MÁS ARTÍCULOS DE OPINIÓN Ir a la sección Opinión »

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios