CON MALA UVAla columna

Begoña García / González-Gordon

La bota de los turbiosClamor, esperanza y Guía

La necesidad de vallar el entorno de San Dionisio, debido a las obras de rehabilitación que se ejecutan en el interior del templo, ha obligado a realizar algunas modificaciones en la zona. En concreto, los operarios trabajaban ayer en la construcción de una nueva rampa para minusválidos en la plaza de la Asunción con el objetivo de facilitar el acceso a esta zona del centro de la ciudad. /FOTO: PASCUAL.

¿HAY esperanza para la ermita de Guía? Las banderolas de una empresa constructora, llevan mucho tiempo flameando su amenaza. De cumplirse - y hay quien dice que la cosa ya no tiene remedio- la ermita quedará encerrada entre bloques de pisos, y se habrá destruido para siempre una de las vistas más famosas y bonitas de Jerez.

Por si antes no hubiera suficientes motivos, los últimos descubrimientos arqueológicos le han servido en bandeja a la alcaldesa la conveniencia -necesidad diría yo- de evitar el desastre. Pensaba que la conservación del paisaje era un ingrediente importante de la "sensibilidad" municipal. Si no, que se lo digan a aquellos jerezanos que han querido cortar, o solamente talar, un simple árbol. ¿Qué pasa con esa sensibilidad? ¿Qué se arruga cuando hay que luchar?

Yo creo que las viviendas proyectadas estarían igual de bien - o incluso mejor- alzadas sobre otros terrenos. Me resulta casi imposible de creer que el Ayuntamiento no pueda permutar esos terrenos por otros donde no se hiciera un daño irreparable a la ciudad.

En junio pasado, en esta misma columna, escribí que me encantaría ver a nuestra alcaldesa hacer la quijotada de impedir que a la ermita de Guía la metieran presa entre barrotes de hormigón. Ahora creo que la ciudad entera está clamando, señora alcaldesa. Espero que sepa escuchar ese clamor y ponga solución ahora que estamos a tiempo. No me gustaría -por usted, por todos nosotros- que la historia contara que, siendo Pilar Sánchez alcaldesa de Jerez, la ciudad se quedó para siempre sin una de sus panorámicas más preciadas y preciosas.

La hermandad que tiene su sede en esta ermita tiene como titulares al Cristo del Perdón y a la Virgen del Perpetuo Socorro. Creo que Jerez entero clama, pidiendo socorro. Y si la alcaldesa no hace nada, el Cristo del Perdón la perdonará sin duda. Pero los jerezanos, creo que no.

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