Estepa: la ley del ojo por ojo

La Guardia Civil detiene a tres miembros del 'clan de los Chorizos' cuando circulaban en una furgoneta con objetos robados. Abre diligencias por los actos vandálicos del sábado tras el ataque a siete viviendas.

El alcalde de Estepa, Miguel Fernández Baena, entra en el consistorio ante un numeroso grupo de vecinos. / Juan Carlos Muñoz
El alcalde de Estepa, Miguel Fernández Baena, entra en el consistorio ante un numeroso grupo de vecinos. / Juan Carlos Muñoz
Diego J. Géniz, Estepa

06 de julio 2014 - 12:49

"Atemorizada, con las ventanas cerradas y con un brote de ansiedad". Así vivió la vecina que habita la casa número 27 de la barriada de los Poetas, en Estepa, el ataque que sufrió la vivienda con la que colinda por parte de un centenar de vecinos que quisieron hacer "justicia" contra un clan al que acusan de una oleada de robos en este municipio de la Sierra Sur. El incendio que provocaron hizo que el humo se metiera en su casa, en la que permaneció encerrada hasta que llegaron su marido e hijos. "Ver a tanta gente con sed de venganza provoca un inmenso pavor", dice esta estepeña, que como tantos otros vecinos, prefiere que su nombre quede en el anonimato por el temor a las represalias del clan de los Chorizos.

Estepa se acostó el sábado como protagonista de los telediarios y ayer amaneció ocupando los titulares de las portadas de los periódicos. En las cafeterías no se hablaba de otro asunto. Las calles estaban tomadas literalmente por patrullas de la Guardia Civil para impedir nuevos actos como los del sábado, cuando una manifestación en la que participaron 400 personas y que no contaba con autorización previa -fue convocada por las redes sociales- acabó con el ataque a siete casas, de las cuales a dos se les prendió fuego. El motivo de la protesta era la indignación vecinal por la oleada de robos en el municipio que atribuyen a dos familias a las que apodan "los Chorizos". Las viviendas que fueron objeto de los ataques eran donde residían los integrantes de este clan.

Según informó este domingo el alcalde de Estepa, el andalucista Miguel Fernández Baena, de los siete inmuebles destrozados, sólo los dos incendiados eran propiedad de estas familias. El resto estaban ocupados ilegalmente (la mayoría pertenecen a entidades bancarias), de ahí que los participantes en los ataques del sábado decidieran desvalijarlos y apropiarse de todo lo que contenían en su interior. Sólo prendieron fuego en las dos que son de su propiedad y que se encuentran en la barriada de los Poetas, aunque según precisaron horas más tarde a este periódico fuentes municipales, sólo una de ellas se puede constatar que está a nombre de estas familias, que no se encontraban en el interior de ellas cuando se produjeron los altercados.

Fuentes del Instituto Armado han señalado que la Policía Judicial de la Guardia Civil ha abierto diligencias por los actos vandálicos del sábado. Según pudo conocer este periódico, por ahora se descartan detenciones, al menos, "hasta que se calmen los ánimos". No obstante, en los próximos días se realizarán identificaciones con las imágenes grabadas en el momento de los ataques a las viviendas y se tomarán declaraciones.

Lo que sí se han producido son tres arrestos del lado del clan de los Chorizos, que fueron interceptados por la tarde en una furgoneta a la entrada a Sevilla cuando regresaban de Puente Genil (Córdoba), donde habían intentado ocupar otra casa. La Guardia Civil les detuvo tras hallar objetos robados en el interior del vehículo.

De otro lado, en un principio estaba previsto que la junta de seguridad local se reuniera de forma extraordinaria hoy, aunque este encuentro puede aplazarse a los próximos días, ya que la subdelegada del Gobierno, Felisa Panadero, le ha comunicado al primer edil estepeño su deseo de estar presente en la reunión debido a la situación tan delicada que se vive en el municipio. Felisa Panadero, en declaraciones a Canal Sur Radio, dejó claro que se buscarán "responsabilidades" por los actos del sábado, aunque en ningún momento empleó la palabra "detención". Eso sí, envió un mensaje de calma a los vecinos de Estepa, a los que recordó que en un "Estado de Derecho" no se puede aplicar "la ley del ojo por ojo".

Este mensaje, sin embargo, llega demasiado tarde para los estepeños que participaron en la manifestación del sábado y que este domingo se concentraron ante el Ayuntamiento de la localidad cuando el alcalde daba una rueda de prensa para llamar al sosiego vecinal. Nadie entiende que el gobierno local no convocara una junta de seguridad por los continuos robos sufridos hasta el viernes, cuando ya se conocía la manifestación convocada un día después por las redes sociales. Muchos vecinos acusan a la corporación local de estar "de parte" de los supuestos ladrones. No comprenden que no se haya actuado con contundencia contra ellos, algo que también critican a la Justicia y a la Guardia Civil.

Fruto de esta indignación fueron los insultos que recibió el alcalde cuando abandonaba el Consistorio por parte de muchos de los participantes en la manifestación del sábado y de aquellos que estos años han sufrido robos en sus comercios y casas. "Sinvergüenza". "Dimisión". Eran algunos de los términos con los que estas personas se dirigieron hacia Fernández Baena en un ambiente muy crispado y en el que los ánimos están aún muy lejos de serenarse. De hecho, los asistentes a la concentración de ayer anunciaron que para el próximo sábado volverán a protestar para exigir que se tomen medidas contundentes contra los supuestos autores de los robos, los cuales aún permanecen fuera de la localidad.

Todos aseguran que Estepa es un municipio "muy tranquilo" y justifican los altercados del sábado por la situación límite que se vive con estas familias -constituida por medio centenar de integrantes, muchos de los cuales son de etnia gitana- que tienen atemorizada a la población. "No somos racistas. Aquí residen rumanos, árabes y chinos. Nunca ha habido problemas con ellos. El hecho de que de deseemos de que este clan se marche de aquí es por los robos y destrozos que realizan, no porque sean gitanos", asegura un vecino de la localidad y dueño de una cafetería que ha sido objeto de varios robos, hasta el punto de que el sábado, durante el saqueo en una de las viviendas se encontró con utensilios de su establecimiento.

No parece que las palabras de los políticos vayan a calmar los ánimos de los que han sufrido los robos en sus negocios. Al menos, hasta que se actúe contra el que denominan clan de los Chorizos. Valerio Capitán lo tiene claro: "Quiero hechos, no palabras". Los robos en la empresa de catering de su hermano se han elevado a 11.000 euros. Han denunciado el delito, pero los supuestos autores seguían en la calle y cometiendo los mismos delitos "incluso a plena luz del día". A un agricultor que oye estas declaraciones también le han robado cuatro veces en lo que va de año en su negocio. "Cuando no pueden llevarse nada lo destrozan. Han entrado en bares en las que era imposible robar los congeladores por el tamaño. Por eso los han desconectados para echar a perder los víveres. Luego han roto todo el material y para hacer más daño han hecho sus necesidades en la barra, mesas y sillas", afirma este estepeño.

La Guardia Civil seguirá con el dispositivo especial en la zona los próximos días, pues no parece que los ánimos de revancha vayan a serenarse por ahora. También temen alguna represalia por parte de las familias a las que acusan de los robos. En Estepa se ha instaurado la ley del talión.

Desalojan una vivienda ocupada por 'los Chorizos' en Puente Genil

La Guardia Civil y la Policía Local de Puente Genil (Córdoba) logró ayer que miembros del clan de los Chorizos desalojaran pacíficamente una vivienda en calle Nueva que habían ocupado ilegalmente. Tanto Policía Local como Guardia Civil habían detectado que el pasado sábado estas familias habían conseguido entrar en una casa de la citada calle, tras violentar la puerta de acceso, y que estaban introduciendo en la misma enseres que habían sido transportados en varias furgonetas. Ante estos hechos, que crearon cierta alarma social en el vecindario, el alcalde de Puente Genil, Esteban Morales, puso en conocimiento de la Subdelegación del Gobierno esta situación, por lo que se estableció un dispositivo policial para impedir que se instalaran en el domicilio, abandonándola voluntariamente sobre las cinco de la tarde. De regreso a Sevilla, fueron interceptados en una furgoneta con objetos robados, lo que motivó el arresto de tres miembros del clan. Tras la marcha de Puente Genil, los servicios municipales soldaron puertas y ventanas de la casa, propiedad de una financiera, para impedir nuevas ocupaciones, desconectando también un enganche ilegal de luz. El alcalde, que estuvo presente en el desalojo, felicitó a los agentes por su rápida y eficaz actuación. / J. Manuel cabezas

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