Tras Aragón y Extremadura, ¿podrá Juanma Moreno con Vox?
El fracaso del PSOE ha sido con una ex ministra del Gobierno de Sánchez pero ha sido el partido de Abascal quien le ha torcido el pulso
Jorge Azcón ha dado un giro a la derecha en los últimos días buscando más votos, una opción que rechazan en Andalucía
Moreno empieza su campaña electoral: muestra su preocupación por Vox y equipara a Montero con Gallardo
El presidente de la Junta siempre ha tenido claro que tenía que mostrar un perfil propio en Andalucía. Desde que inició la primera campaña electoral autonómica impulsó su marca personal (Juanma Moreno) frente a la del PP y precisamente por eso los grupos de la oposición se refieren a él como Moreno Bonilla, usando sus dos apellidos. Si eso era una estrategia oportuna a juzgar por los resultados que le ha dado, este domingo se ha convertido en imprescindible.
Porque los resultados de Aragón le han confirmado sus peores temores: Vox va como un tiro. Y, hasta ahora, el PP no ha sabido cómo pararlo. María Guardiola, la presidenta extremeña, y Jorge Azcón, el aragonés, han fracasado estrepitosamente en su intención por desembarazarse del partido de Abascal: ahora están más que nunca presos de sus demandas. Y, encima, el PP en Aragón perdiendo escaños. El problema para el andaluz es que sus compañeros de partido han adelantado sus elecciones autonómicas pero él no tiene opción, es el final de la legislatura y no tiene más remedio que abrir las urnas. Sólo puede elegir qué domingo de primavera se votará.
Es cierto que la debacle de una ex ministra de Sánchez en las urnas les da cierto aire, pero en el PP andaluz ya saben que su principal rival no es María Jesús Montero sino el candidato de Vox, al que una buena parte de los andaluces no conocen. Es más, ni siquiera está designado formalmente aunque Abascal se ha decantado por su portavoz parlamentario, Manuel Gavira. Y quizás ahí está el problema, ¿cómo desacreditar al que nadie conoce y que podría quitarle la mayoría absoluta? Abascal parece haber encontrado la fórmula de la coca-cola para liderar debates candentes y convencer a los votantes enfadados.
Las botas de agua
Claro que Juanma Moreno no es ni Guardiola ni Azcón, y cabría decir que tampoco es Feijóo. Los nervios de Azcón, y los datos demoscópicos de los últimos días que tenían en Génova, han llevado al candidato aragonés a girarse a la derecha en las últimas jornadas contando incluso con perfiles radicales como el de Vito Quiles, una propuesta que Andalucía no contempla, al menos por el momento.
En las últimas semanas ante los desgraciados acontecimientos que está viviendo Andalucía, Juanma Moreno ha optado por quitarse el traje institucional y cambiarlo por las botas de agua y el chaleco de las emergencias. Nunca un presidente de la Junta se había puesto al frente de una situación de emergencia sobre el terreno. Moreno sostiene que PSOE y Vox se retroalimentan mutuamente con la crispación y su estrategia pasa por huir de ella. Ha dado la orden a todo su Gobierno de evitar el conflicto con otras administraciones: cree que ser útil a los andaluces es su bala de plata.
Está por ver si ese planteamiento es acertado o no; lo que es evidente es que Moreno no tiene a ningún otro aliado posible como le sucedió con Ciudadanos, que fue la pareja de baile más perfecta que los populares andaluces podían imaginar. Es cierto que hay una opción que quizás habría que barajar: 100x100 Unidos, el partido de Juan Franco, el alcalde de La Línea, está armando sus candidaturas para concurrir a las andaluzas. Ya tienen un pacto con el PP en la Diputación de Cádiz, con lo que no sería extraño que se aliasen en el Parlamento Andaluz. Eso si logran entrar, claro.
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