Gran Premio de Motociclismo

Salom propicia la paz

  • Valentino Rossi y Marc Márquez se dan la mano en un Gran Premio marcado por la desgracia. Emotivas carreras y dolor contenido por el piloto fallecido en Montmeló.

Captura de la imagen televisiva del apretón de manos entre Valentino Rossi y un sonriente Marc Márquez.

Captura de la imagen televisiva del apretón de manos entre Valentino Rossi y un sonriente Marc Márquez.

LAS grandes tragedias favorecen la concordia. Un trauma tan horrible y duro como la muerte de Luis Salom, ha ayudado a recobrar la paz en MotoGP. Valentino Rossi y Marc Márquez estrecharon ayer sus manos en el Gran Premio de Cataluña, rindiendo así el mejor tributo a su compañero fallecido el pasado viernes. Fue, sin lugar a dudas, un gesto de enorme trascendencia que devuelve la armonía a este vertiginoso deporte.

Aún traumatizados por el espantoso accidente que segó la vida del joven piloto balear, las estrellas del motociclismo hicieron de tripas corazón para que la rueda del Mundial siga girando. Con una batalla antológica, Rossi y Márquez hicieron vibrar a los 99.575 espectadores que acudieron al Circuit de Barcelona. Lo dieron todo y más, olvidando patadas y rencillas. Usaron sólo genialidad y derrocharon adrenalina. Se estudiaron a fondo, rodando por momentos a más de 300 kilómetros por hora, siempre al límite. Se pasaron una y otra vez, con acciones de infarto. Y al final, ganó Valentino en territorio Márquez, a lo grande, ante un publico civilizado y entregado al espectáculo, reconociendo méritos y secando las lágrimas por la desgracia de Salom.

La moto ofreció ayer un día ejemplar y emotivo como pocos. Se iniciaba la jornada con crespones negros, rostros de tristeza y un minuto de silencio que cortaba la respiración. Tan sólo se escuchó un violonchelo entonando El canto de los pájaros de Pau Casals en la recta de Montmeló. El trazado enmudecía, los pilotos que  rivalizan al máximo en la pista, se fundían en abrazos. Después comenzó la competición, tres carreras en memoria de Salom. Había que armarse de valor y salir a ganar, no podía ser de otra forma. “Luis así lo hubiera querido, es nuestra profesión y lo que más nos gusta hacer en la vida”, coincidían todas las estrellas de MotoGP.

Tan sólo hubo una victoria española en este domingo 5 de junio de 2016, la de Jorge Navarro en Moto3, pero quien realmente ganó ayer fue el deporte. No hubo silbidos y las banderas se fundieron con camaradería. En Moto2, triunfó el campeón francés Johann Zarco y en MotoGP, el mencionado Valentino Rossi. Ninguno de ellos descorcharon cava. Todos lucían una camiseta negra con el número 39 del malogrado Luis Salom y la leyenda Always in our hearts (siempre en nuestros corazones). Todos dedicaron sus victorias al piloto balear, tristemente desaparecido.

En lo estrictamente deportivo, el Campeonato ha dado un vuelco importante con esta séptima prueba de la temporada. El líder de la cilindrada reina, Jorge Lorenzo, se fue al suelo en una jornada muy desafortunada para el de Yamaha, pues fue golpeado por el italiano Iannone con la misma Ducati desbocada que el mallorquín pilotará el año próximo (paradojas del destino). Acabó viendo por televisión como ganaba su eterno rival y aún compañero, Valentino Rossi, por delante de Márquez y un obstinado Pedrosa. De este modo, Marc vuelve a liderar MotoGP con 125 puntos, diez de ventaja sobre Lorenzo, 22 sobre Rossi (tercero en la general) y 43 sobre Dani Pedrosa, que es cuarto. Es decir, la competencia vuelve a subir enteros y las espadas siguen en todo lo alto.

Tras muchos meses de tensiones, el apretón de manos de ayer entre Rossi y Márquez dejó una pregunta en el aire: ¿Ha mejorado la relación entre ambos? La respuesta del italiano fue un monosílabo: “Sí”, aunque amplió su argumento señalando que necesitaban “estar tranquilos y relajados, porque este deporte es nuestra gran pasión y es también peligroso”. Razones no le faltan y hay un triste hecho reciente que nunca podrá olvidarse. Marc Márquez también coincidía en ese mismo espíritu conciliador: “El motociclismo merecía ese apretón de manos. Era el mejor día para hacerlo: hemos tenido una batalla bonita. Se ha visto que todos los pilotos somos humanos y nos tenemos que respetar porque nunca sabemos lo que va a pasar”.

Desde el año 2011, en el que Marco Simoncelli falleció en Malasia, el Mundial de Motociclismo no vivía un gran premio teñido por la tragedia. Desgraciadamente, el drama ha vuelto a repetirse en Cataluña con la terrible pérdida de Luis Salom. El circuito barcelonés será objeto de reformas para hacerlo más seguro; pilotos y Dorna darán pasos decididos para evitar nuevas desgracias, como lo han hecho en esta ocasión cambiando al trazado de Fórmula 1 en un tiempo récord. Sin duda, pese a los momentos de dolor y lágrimas, la moto sigue dando ejemplos de grandeza, como un simple apretón de manos que ya da la vuelta al planeta. 

(*) Jesús Benítez, periodista y escritor, fue editor jefe del Diario Marca y, durante más de una década, siguió todos los grandes premios del Mundial de Motociclismo. A comienzos de los 90, ejerció varios años como jefe de prensa del Circuito de Jerez. 

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