Tyton, de la segunda fila a la gloria
El portero suplente de Polonia recibe todos los halagos tras el partido ante Grecia
Quizá sea tarde para quitar los enormes retratos de Szczesny, Blaszczykowski y Lewandowski que adornan uno de los edificios más altos de Varsovia. Pero la estrella de la selección polaca de fútbol en el partido inaugural de la Eurocopa fue el que hasta hace poco era el tercer portero, Tyton.
Imágenes gigantes del portero del Arsenal Szczesny, del capitán de Polonia, Blaszczykowski, y de la estrella Lewandowski cubren casi por completo la torre Orco, de 115 metros y situada en el centro de la ciudad.
La firma deportiva Nike eligió a esos tres jugadores para la campaña My Time is Now. Pero, ¿quién iba a adivinar que Szczesny, que tan buenas actuaciones tuvo el último año, iba a tener tal pesadilla en su primera aparición en un gran torneo? Fue expulsado tras cometer un penalti con 1-1 en el marcador. El segundo portero de Polonia, Lukasz Fabianski, no acudió al torneo por una lesión en el hombro.
Así que Tyton se puso los guantes, entró en el campo, tocó el balón que estaba ya en el punto de penalti y segundos más tarde atajó el disparo de Karagounis. El portero de 25 años, que milita en el PSV Eindhoven, salvó a Polonia de la vergüenza, ya que una derrota ante Grecia en el partido inaugural después de adelantarse 1-0 y con un jugador más habría sido un golpe muy fuerte.
"No esperaba que las cosas fueran a salir así y que tuviera la oportunidad de jugar el primer partido", admitió Tyton.
"Salté al campo y pensé que era mi momento para ayudar al equipo. Y estoy feliz de poder alegrar un poco al público que estaba en el estadio y a la gente que lo veía en casa". Nadie lanzó quejas sobre la tarjeta roja a Szczesny, que supo desde el primer momento que su falta sobre Salpingidis le costaría la expulsión.
"Supe que había derribado al griego y esperaba la tarjeta roja. No había nada que discutir", dijo el portero. "Vi el penalti en el túnel (de vestuarios). Me encantó que Przemyslaw lo parase. Me quitó un peso de encima", dijo Szczesny, al que las cámaras de televisión mostraron en efecto celebrando en el túnel, frente a un televisor, la parada de su compañero.
El partido comenzó como los polacos lo habrían soñado. Lewandowski adelantó al equipo anfitrión al cabecear un centro de Blaszczykowski en el minuto 17. La victoria parecía asegurada cuando el central griego Papastathopoulos fue expulsado después de ver dos tarjetas amarillas muy rigurosas en los últimos diez minutos del primer tiempo.
Parecía que Nike había dado en el clavo con su campaña. Dos de sus elegidos fabricaron el gol y Szczesny apenas había tocado la pelota. Pero todo cambió tras el descanso. El portero titular no pudo hacer nada en el minuto 51 para evitar el gol del empate griego y 18 minutos después dejó a su equipo con un jugador menos.
Expulsión, penalti y Fabianski no estaba: todo se unió para que fuera el día de Tyton, que hasta el momento sólo jugó seis partidos con la camiseta de la selección polaca. Aunque las cámaras enfocaran a Tyton, nadie duda de la clase de Szczesny, de 22 años y que rebosa confianza. "Estaré bebiendo champán en Kiev. Mi ambición es ganar la Eurocopa", dijo. El champán, por ahora, está un poco lejos de su alcance.
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