Memoria me dio 'pa' ti... Antonio Núñez 'Chocolate'

"Ahora se respeta el flamenco pero está más adulterao"

  • "Ese ambiente que había en Jerez hace 20 ó 25 años ya no lo hay. Parece que Jerez está ahora muy agachonao", decía el cantaor flamenco hace unos años

Pocos cantaores flamencos pueden presumir de tener un Grammy Latino, menos aún cuando hablamos de la ortodoxia personalizada. De ello podía hablar Antonio Núñez Montoya 'Chocolate' (1931-2005), un artista "con delicadeza", como él mismo se definía.

Nacido en Jerez, Chocolate presumía de tener grandes condiciones futbolísticas. Lo cuenta en una entrevista a La Vanguardia en mayo de 1996. "Le daba con las dos piernas mejor que nadie, pero por aquellas cosas de la vida gané dinero antes con el cante: una noche me dieron cinco duros en la Alameda de Hércules y allí mismo dejé la pelota".

Su vida transcurría desde que tenía 9 años cantando por aquellos locales de Sevilla, donde con el paso de los años quedó asentado. Por eso, comentaba a David Fernández en Diario de Jerez en 2001, al volver a su tierra añoraba "ese ambiente que había hace 20 o 25 años. Antes existían Terremoto, Manuel Morao, gente que hacía cositas. Parece que Jerez está ahora muy agachonao. Todos deberían hacer los cantes que se hacían antes y no apartarse. Ahora se respeta más el flamenco, pero el cante está más adulterao, más amanerao".

Antonio lamentaba la pérdida "de cantaores de pellizco, de esos que ponen el vello de alambre (...). Me da pena ver jóvenes que ni se quejan ni se lamentan en los cantes. Hoy todos quieren crear, y el cante es un arte antiquísimo que ya está hecho, que tiene sus estaciones, sus paradas, sus temperamentos", comenta en la entrevista citada antes en La Vanguardia.

Chocolate encontraba una explicación en todo esto. "Antes se hablaba de cante, se hablaba de los tercios, se discutía, y se improvisaba, cantando o hablando. Pero hoy, ¿a quién se le cuenta todo esto? Hay quien está empezando y ya presume (...). Antes había otro compañerismo".

En Diario de Jerez, el cantaor mandaba un claro mensaje a la juventud. "Hoy los jóvenes se lo encuentran todo hecho, antes había afición. Cantes con cajones, violines...El flamenco es una guitarra y pare usted de contar. ¡Vamos a dejarnos de músicos! Yo no me hago ni compás, sólo quiero que se escuche la guitarra y mi voz".

Al baile también daba su 'correctivo'. "Veo a muchos bailar que parecen marionetas. Bailar redondo es muy difícil. Sólo Farruco, mi cuñao, y también Diego el de la Margara lo hacían muy bien".

Aunque se reconocía gitano por los cuatro costados, Chocolate nunca entró en el debate absurdo entre payos y gitanos. Lo dice en una entrevista a Flamenco-World en 2002: "Igual que entre el negro y el blanco, es cuestión de ecos y matices; no es mejor ni peor, son diferentes formas de sentirse y manifestarse. Entrar en esta polémica es tan absurda como el de cante grande y cante chico".

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