XXIV Festival de Jerez

Alegato por la guitarra compositora

El guitarrista Paco Jarana, ayer en Paúl. El guitarrista Paco Jarana, ayer en Paúl.

El guitarrista Paco Jarana, ayer en Paúl. / Manuel Aranda

Desgraciadamente, a muchos guitarristas como Paco Jarana no se les reconoce la excelente labor que realizan a diario. Su trabajo pasa desapercibido para gran parte del público, que no reconoce lo complicado que es poner música a cualquier espectáculo. Evidentemente, sus compañeros sí que lo saben, como quedó patente ayer. No es habitual ver una sala repleta de tantos artistas para ver en directo a otro. Por algo será...

Lo cierto es que el guitarrista nazareno demostró en este ciclo Toca Toque, un acierto que año tras año siga teniendo su sitio en el Festival, que estamos ante un compositor y un ejecutor de primer grado.

En un ambiente distendido y recurriendo siempre al ingenio y a la ironía en cada una de sus intervenciones, Paco Jarana se ganó al público que casi llenaba la sala con un completísimo concierto en el que dio muestras de su técnica y capacidad creativa durante más de una hora.

Por momentos recurrió a parte de su acervo compuesto para los espectáculos de Eva Yerbabuena, su mujer, y por otra interpretó algunos temas propios, siempre con una limpieza y musicalidad fuera de toda duda.

De técnica variada fue la soleá con la que abrió su aparición, dedicándosela a su padre, una soleá rica en matices con las que calentó el ambiente. Complicó las cosas en su segundo tema, creado para los espectáculos ‘Eva’ y ‘5 mujeres 5’, como él mismo confesó, y levantó los olés del público en unas bulerías que dedicó “a mi madre, que hace un año que se fue”.

El ritmo y la armonía salieron a relucir con más fuerza si cabe en los temas posteriores, siempre bien escoltado por la percusión de Rafael Heredia, atento a cualquier detalle, la batería de Antonio Coronal, el bajo de Popo y las palmas de Los Mellis.

En el último tramo de la tarde interpretó ‘Flamencorio’, “un nombre que ha puesto mi hija Marieta”; unas alegrías especialmente intensas donde su dominio de la mano derecha y la izquierda volvió a quedar patente.

En plena ebullición, Paco se atrevió con el tema ‘The yellow nimbus” de Chick Corea y Paco de Lucía, una maravilla sonora que levantó al público.

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