LA CRÍTICA

Estampas cabales

Miguel Ángel Heredia y Concha Vargas, durante un momento del espectáculo en la Sala Compañía. Miguel Ángel Heredia y Concha Vargas, durante un momento del espectáculo en la Sala Compañía.

Miguel Ángel Heredia y Concha Vargas, durante un momento del espectáculo en la Sala Compañía. / Manuel Aranda

Un bailaor de Jerez ha triunfado en el Festival de su tierra. No le ha resultado fácil llegar hasta aquí, hasta este momento en el que ha presentado su propio trabajo, a su manera y con su gente. Miguel Ángel Heredia recorre en ‘Sentío cabal. Bailando pa canta’ toda una vida educándose en las fiestas familiares, en las bodas y bautizos, en cualquier reunión que diera lugar a una juerga gitana. Así es su baile, gitano.Desde pequeño ha amado el cante a compás de los Moneo, lo añejo de los Agujetas o el leco de los Carpio. Reconocía en la previa rueda de prensa que se consideraba un “cantaor frustrado”, pero en su presentación en Sala Compañía creemos que se sacó esa espina del corazón al cantar él mismo, para finalizar, el Romance de Flor y Blancaflor, nada mal, por cierto.

Miguel demuestra en este espectáculo que el trabajo diario, los continuos viajes al extranjero, las largas épocas en los tablaos de Madrid, Sevilla o Barcelona, o las giras por Japón, han dado sus frutos. Este jerezano se convierte, para quien no lo conociera, en la revelación del certamen hasta estos momentos. Y su mecanismo no es otro que escuchar el cante, pararse y dejarse llevar por las plazueleras voces de Manuel de la Nina, Miguel ‘Lavi’ y un brillante Luis Moneo. Cada uno aporta su particular estilo, el compás y el ritmo, pero Luis hace del sonido de la noche el resumen de su memoria. En la seguiriya y en la soleá terminamos claudicando. Esto es flamenco, olvidamos las historias.

El bailaor es fino y elegante, y es capaz de llegar a ese ansiado término medio que tanto se añora hoy día. Ni sus pies son más importantes que sus manos, ni lo contrario. Su técnica depurada lo lleva a pasearse por las tablas con seguridad, pero cuando se para... ¡ay cuando se para! Sus brazos parecen llegar al cielo, sus muñecas no tienen fin y su figura derrama todo el arte de las flamencas viejas de Jerez. ¿Por qué no decirlo? ¿Por qué no reconocer de una vez la impronta que han dejado esas mujeres de roete bien cogido? Miguel le saca todo el jugo a la escuela más natural que ha dado la tierra. Pero que nadie piense que se queda ahí, sus recursos son bien amplios. Lo demuestra una vez más acordándose del Albaycín con los tangos de las Pencas, con un encanto muy especial. El cante sigue siendo parte fundamental en este número, así como las guitarras de Ismael Heredia y de Paco Iglesias, y las palmas de Manuel Salado.

Por seguiriyas se retuerce y clava la mirada en quien nos dejó con ‘Bronce de la Plazuela’. Y deja paso a la artista invitada de la noche, Concha Vargas. Entre tanta innovación se agradece la impagable estampa de esta gitana de Lebrija. Estampa, que es lo que falta hoy día. Por bulerías en tono de romance vamos llegando al final con un público que disfruta y que forma parte del espectáculo. El semblante de Concha inspira de nuevo a Miguel para que no acabe la madrugada, su madrugada, aquella que le sirvió para dejar claro que es uno de los grandes bailaores de Jerez. Cuidó las luces, el sonido, el vestuario, el elenco elegido... se emocionó, cantó, regaló un bis y transmitió, que es lo más difícil.

BaileSentío cabal 'bailando pa canta'

Baile: Miguel Ángel Heredia. Cante: Luis Moneo, Manuel de la Nina y Miguel Lavi. Guitarras: Ismael Heredia y Paco Iglesias. Artistas invitada (baile): Concha Vargas. Palmas: Manuel Salado. Día: 28 de febrero. Lugar: Sala Compañía. Aforo: Lleno.

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