La crítica

Flamenquería y de verdad

  • El Villamarta vive una noche de flamenco al natural con el baile de Javier Barón y el cante de Esperanza Fernández

Entender 'En clave de 6' no es tarea sencilla. La sucesión de números de cante, baile y toque sin ningún tipo de hilo argumental ni discurso hace que el espectador tarde un tanto en ubicarse, acostumbrado en parte a ver montajes que siguen unas pautas. Pero aquí no hay sitio para la dramaturgia ni nada parecido, aquí todo camina a través del flamenco tradicional, sin protagonista principal. Todos son importantes, y si por momentos la escena la acapara Manolo Franco con sus solos de guitarras, instantes después es Esperanza Fernández quien llena el vacío para erigirse en diva con su acaramelada voz, dejando paso a continuación al baile de Javier Barón, a la percusión de José Carrasco o al contrabajo de Manuel Calleja. Todo con naturalidad, como el flamenco mismo, como la propia vida.

Cada uno hace lo que sabe, y ni Manolo se amolda al toque para bailar, ni el cante de Esperanza al baile. Ni tan siquiera el propio Barón se adueña como otras veces de la escena, todo lo contrario, sus apariciones son mucho más selectas y sus aportaciones son cortitas pero alentadoras.

En este recorrido, defragmentado en secuencias, hay tiempo para disfrutar del flamenco en toda su concepción. Saboreamos la capacidad creativa e interpretativa del gran Manolo Franco, un guitarrista decoroso que ejecuta con la misma simpleza y sonoridad el toque por colombianas, por guajiras (por cierto, apoteósico el de ayer) que el toque por seguiriyas. Es uno de esos tocaores a los que todo le suena igual de bien, tanto cuando se sienta a tocar solo como cuando lo hace para acompañar al cantaor.

La versatilidad de la guitarra se refleja también en el cante, donde Esperanza Fernández se mete en su papel de cantaora y es capaz de encandilarnos al hacer bamberas, un cante que por primera vez hemos escuchado este año en Villamarta, al homenajear a su Triana natal con las cantiñas del Pinini que tan bien sabe hacer o en registros desconocidos para ella como la vidalita.

Encontramos a una artista valiente, descarada y sin tapujos cuando se pone frente al público. Tanto es así que a lo largo de la noche, descubrimos en ella una faceta interpretativa que va más allá del cante, pues en ocasiones, como ocurre en las postreras habaneras del espectáculo, se atreve a moverse con Javier Barón por el escenario.

Pero ¿y Barón? Quizás alguno eche de menos que el de Alcalá meta más los pies a lo largo de la noche, al menos los que estamos acostumbrados a verle manejar las secuencias como lo hace siempre. Sin embargo, sus apuntes son concretos y concisos, y por alegrías, seguiriyas, por soleá y hasta en el baile por rumbas transmite distintas sensaciones. Despacito y a compás que diría aquel. Hasta el mínimo fragmento por soleá con la voz en off de Enrique Morente es un regalo indescriptible.

A lo largo de la hora y veinte minutos de duración de este 'En clave de 6' sólo encontramos un pero, la lentitud con la que en ocasiones transcurre la obra. Falta algo más de fluidez ya que en algunos instantes se cae en la monotonía y en la reiteración de elementos, una circunstancia que se agrava en la última secuencia, un resumen innecesario de todo lo anterior.

Baile

En clave de 6  

Baile: Javier Barón. Cante: Esperanza Fernández. Guitarra: Manolo Franco. Contrabajo y melódica: Manuel Calleja. Percusión: José Carrasco. Palmas: David Pérez. Voz en off: José Luis Ortiz Nuevo. Guión y dirección artística: José Luis Ortiz Nuevo. Coreografía: Javier Barón. Composición musical y arreglos: Manolo Franco y Manuel Calleja. Estilismo: Manolo Cortés. Diseño de Iluminación: Antonio Valiente. Diseño de Sonido: Alfonso Españadero. Ayudante de coreografía: David Pérez. Monitores: Juan Luis Vela. Fotografía: Luis Castilla. Producción ejecutiva: Sara Dezza Producciones. Día: 3 de marzo. Lugar: Teatro Villamarta. Aforo: Lleno.

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