La crítica

Intercambios de talento

  • Las voces de Motamedi y La Tremendita responden en un concierto de gran musicalidad

En los tiempos que corren, en los que la fusión, la confusión, el flamenco-pop, el neoflamenco o el flamenquito arramblan allá por donde van, resulta curioso encontrar una propuesta tan coherente y tan bien tratada. Sin mediar palabras, simplemente con la música como interlocutor, dos culturas diferentes logran conexionar de tal manera que el resultado es un producto con vida propia.

Nos referimos a Qasida el espectáculo creado por Rosario La Tremendita y el músico iraní Mohammed Motamedi y que ayer tuvimos la oportunidad de degustar en la Sala Paul dentro del ciclo De la Frontera.

No es fácil unir en un escenario un conjunto de músicos con tanta seriedad y criterio como tampoco lo es conjuntar a dos voces tan diferentes y a la vez tan cercanas. Sin caer en estereotipos y sobre todo manteniendo el formato clásico de cada cante, Motamedi y La Tremendita atraviesan ese camino de la interculturalidad con tal naturalidad que el resultado es una delicia para el oído.

Aunque pueda parecer todo lo contrario, en Qasida no hay fusiones de ningún tipo, cada cual se dedica a hacer lo que sabe, en el caso del persa el cante autóctono de su país (que condimenta con unas condiciones vocales excelentes), y en el caso de la trianera el flamenco más tradicional, sin aditivos que puedan estropearlo. Ambos asumen su papel con sabiduría y en momentos puntuales (quizás lo que echamos más en falta porque es una delicia cuando unen sus gargantas) se asocian con gran musicalidad.

En Qasida encontramos el misticismo que nos aporta la música iraní, esa capaz de trasladar al más pintado a un mundo idílico. La voz de Motamedi representa a una cascada de energía que penetra en los poros de la piel transmitiendo una paz interior y un relax tan necesarios hoy en día. Es una bendición cuando alza la garganta y la modula con tanta facilidad y sutileza. Es un juego melódico en el que la presencia del Kemanché de Sina Jahanab y el daf de Habib Meftar (magnífico en sus intervenciones) aumentan sus prestaciones.

   Su contrapunto lo aporta Rosario La Tremendita, cantaora completa y con gran sentido de la responsabilidad. Haber bebido de la historia hace que tenga el respeto necesario a todos los cantes, de ahí su extraordinaria manera de tratarlos. Con una nana que abre el espectáculo ya avanzó lo que puede dar de sí (pese a algunos problemas con la satuación del sonido posteriormente subsanados), algo que confirmó al interpretar seguiriyas y sobre todo por peteneras, un palo que supo canalizar a la perfección y darle su toque personalísimo.

Qasida es un espectáculo creciente, su intensidad se eleva conforme pasan los minutos y a decir verdad la hora y cuarto de duración que posee no se hace en ningún momento monótona, todo lo contrario, a medida que avanza el tiempo los artistas consiguen captar la atención del espectador.

Aparte del talento musical de Motamedi y de sus músicos, Habib y Sina, si por algo destaca esta propuesta, que cuenta con la colaboración de la Bienal de los Países Bajos, es por la categoría con la que La Tremendita ha adaptado las estrofas de los diferentes poetas persas. Evidentemente, no lo hace en todo lo que ejecuta, ya que tanto en la seguiriya, como en la nana o en los bellísimos fandangos de Huelva que se marcó, recurre a las letras tradicionales, aunque cuando lo hace, en parte de la bulería (ya que la otra parte pertenece al disco de Rosario y son letras propias) y en los tientos-tangos, demuestra que detrás de todo hay un trabajo y una dedicación enorme.

No hace falta más, sólo establecer un recorrido y seguirlo sin más, dictando el cante como si nada. Sin más lenguaje que la música, el flamenco (con las palmas del inquieto Bobote y Oruco  y la compensada guitarra de Salvador Gutiérrez) y la armonía persa encandilaron al público que despidió a los protagonistas de la tarde con una gran ovación. Es curioso, sin cruzar palabras y sólo con un simple gesto o una pequeña mirada Rosario La Tremendita y Mohammed Motamedi consiguieron ganar una batalla, la batalla de la cultura y la música. Y es que a veces no se necesita tanta parafernalia para hacer las cosas bien y con talento.

Cante ‘Qasida’           

Ficha técnica. Cante: Rosario La Tremendita y Mohammed Motamedi. Guitarras: Salvador Gutiérrez. Percusión: Luis Amador. Palmas: Oruco y Bobote. Kemanché: Sina Jahanab. Daf: Habib Meftar. Lugar: Sala Paúl. Día: 6 de marzo. Hora: 19,00 horas. Ciclo: De la Frontera. Aforo: Lleno.     

 

 

                    

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