vicente soto 'sordera'. cantaor

"Llevo toda una vida en esto, ya era hora de cantarle a la mujer "

  • Tras ponerle música a poemas de Rubén Darío, Machado, Pessoa, Juan Ramón Jiménez o Cervantes, centra su último trabajo en la figura femenina

Vicente Soto, tras la rueda de prensa ofrecida en San Ginés Vicente Soto, tras la rueda de prensa ofrecida en San Ginés

Vicente Soto, tras la rueda de prensa ofrecida en San Ginés / Manuel Aranda

-Reaparece usted en el mercado discográfico dedicando todo un trabajo a la figura de la mujer...

-He tenido siempre presente a literatos e intelectuales, pero ese proyecto es muy especial por lo que supone rendir honores a la mujer. No me salgo de mi línea de cante clásico y ortodoxo, mi esencia seguirá estando en las seguiriyas, soleá, fandangos, fandangos por soleá, bulerías... pero de una manera nueva, con la que sigo aportando algo al flamenco.

-Aportar. ¿Cree que se está grabando últimamente sin aportar demasiado al mercado flamenco?

-Cuando me meto en un estudio es porque tengo que contar algo, y en este caso el motivo es que llevo cincuenta años en el cante, en la música en general. No puedo grabar por grabar. Soy el primero de los de mi generación que cantó en una Fiesta de la Bulería, en su primera edición Terraza Tempul. Este disco se graba porque quiero celebrar esta efeméride con 'Diez Lustros de Cante', dedicando a la mujer todo su contenido, con letras de Rafael Lorente.

-Cincuenta años entre Jerez, Madrid y el mundo...

-Me fui a Madrid con diez años porque era, y es, la capital y mi pare Manuel se trasladó a cantar allí, pero nunca he perdido mi sello jerezano y mi vinculación con esta ciudad. Cuando llegué a Madrid estaban Terremoto, Francisca Méndez, que era la reina, Diamante Negro... una gama de artistas, que estos sí que eran artistas, con los que tuve la suerte de coincidir. Pude hacerme un hueco en tablaos madrileños. Ya luego he dado la vuelta al mundo con compañías de baile como las de Antonio 'El Bailarín', Antonio Gades, Manuela Vargas... En los años ochenta comencé en solitario, y hasta ahora.

-Cantar para el baile, una etapa que le sirvió de mucho para ser quien es hoy día, ¿no?

-Esa época es fundamental para saber todo lo que supone la vida de un artista flamenco. La profesionalidad y el ser artista se aprende en los grandes escenarios, con grandes compañías y en grandes teatros. Se nota quien tiene rodaje en ese aspecto y quien no.

-Volviendo al papel de la mujer en la historia. ¿Qué recuerda, por ejemplo, de Tía Anica en Santiago?

-Tía Anica era comadre de mi abuelo Vicente Barea Antúnez, primo hermano de 'El Gloria', y a mí me mandaban a comprar el vino a un tabanco que había donde vivía ella y la escuchaba haciendo la seguiriya al golpe, al son primitivo, como yo la hago en este disco.

-En Santiago las gitanas eran muy especiales, ¿no?

-Claro que sí. En este disco podrán conocer a través de las letras el perfil de esas gitanas, que tanto respeto tenían al concepto de familia, tan prudentes y luchadoras. Ahora siguen existiendo gitanas así, por supuesto, pero en estos momentos tienen una visión más aperturista y actual, y eso también es muy importante. Las mujeres gitanas siempre han sido muy importantes en la historia nuestra.

-La temática de este disco está de plena actualidad en el mundo..

-La idea surgió a partir de los versos de Lorente, también gracias a mi hermano Benito Ortegón. Cuando teníamos el proyecto más o menos encaminado se lo comentamos a Isamay y le pareció muy interesante porque precisamente estaban confeccionando un ciclo dedicado a la mujer en este Festival. Pero no se ha creado para la muestra, fue casualidad, también porque hay que sumarse a este movimiento.

-Al ver la portada del disco ya se nota que todo está pensado al detalle...

-Eso es lo que hemos querido mostrar. Desde el diseño, hasta las fotografías, por supuesto las letras, las colaboraciones, los textos del libreto... todo ha tenido un sentido. Yo llevo toda una vida y en este disco debo manifestar toda mi carrera anterior, debe tener seriedad.

-En su espectáculo cuenta con Lela Soto, su hija. ¿No le da un poco de vértigo que se dedique a este mundo tan difícil?

-Los genes son muy fuertes y eso no se puede evitar. A mi hija le nace de su sangre el ser cantaora, por mí y por su madre, que también viene de familia de artistas. Mi mujer es hermana de Ray Heredia, y Lela, siendo madrileña y criada allí, ha cantado desde siempre. Yo le ayudo en todo lo que puedo.

-Y si le digo Manuel Soto 'Sordera', ¿qué recuerdos le llega a la mente?

-Siempre lo tengo presente. Yo me hice la casa de la calle Nueva para que toda mi familia tuviera ahí su sitio, pensando siempre en mi pare y mi mare (se emociona). Mi saga es muy grande y para nosotros 'El Sordera' es el mejor de siempre.

-Para acabar. ¿Cómo ha sido esa unión en el estudio con su esposa? (risas).

-Ha sido una unión preciosa. Recita unos versos de David Lagos que son una maravilla. También estará con nosotros en el espectáculo, que por cierto, se han agotado las entradas y me encantaría volverlo a presentar en otra ocasión para que las personas que no hayan conseguido una entrada puedan disfrutarlo aunque sea en otro espacio.

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