Memoria de dió 'pa' ti... Fernanda y Bernarda de Utrera

"La cuna de la soleá está en Utrera"

  • "Nuestra primera actuación profesional fue en la película de Edgar Neville, hubiera sido la última de no ser por Mairena", revelan en una entrevista.

Bernarda (1927-2009) y Fernanda Jiménez Peña (1923-2006), Bernarda y Fernanda de Utrera, han sido dos de las grandes voces flamencas de las últimas décadas. Su quejío, roto y misterioso, embelesaban a los aficionados por soleá o seguiriyas. Recuperamos una entrevista a ambas realizada en ABC en 1972 y que firma Juan Luis Manfredi.

Fernanda, la mayor, habla de sus inicios. "Empezamos de chiquetitas, cantando en familia, en las bodas, bautizos y reuniones de los nuestros. Antonio Mairena, que era amigo de nuestro padre, empezó a hablar de nosotras y quería que cantáramos, pero mi padre no, decía que no quería que la gente empezara a decir que estaba viviendo a costa nuestra".

Prosigue Fernanda recordando que "en el año cincuenta y uno vino a vernos Edgar Neville y convenció a papá para que nos dejara cantar en una película que estaba haciendo y que se llamaba 'Duende y misterio del flamenco'. Esa fue nuestra primera actuación profesional y también hubiera sido la última si Mairena no convence a mi padre".

La conversación se detiene entonces en la procedencia de su cante. "Mira, mi abuelo era el Pinini (...) y mi padre cantaba 'pa' rabia, pero nosotras nacimos cantando. La casta la tenemos, pero el cante no es algo que se pueda aprender, como el baile, sino que se nace con él, es como una facultad o un don que tienen algunas personas".

El periodista le pregunta por unas palabras de Fernando Terremoto en las que decían que Jerez era la cuna del cante. Fernanda responde. "Bueno, todos sabemos que Jerez es algo muy grande pero yo te voy a dar mi opinión y verás que es como el evangelio. Utrera ha sido siempre una cantera de buenos cantaores pero aquí nadie ha pensado nunca en ser artista profesional, no como en Jerez que en cuanto alguien despunta ya está en Madrid haciéndose profesional. (...) De Jerez puede que haya salido lo mejor pero siempre ha tenido que venir a refinarse a Sevilla, ya que en Triana hay que morir".

Fernanda defiende entonces el cante de Utrera equiparándolo al de Jerez y Triana. "Ahora apenas queda nada aquí, sólo nosotras, Gaspar y Perrate, y hemos sido las primeras en hacernos artistas profesionales. De siempre en Utrera ha habido muy buenos cantaores, Pinini, Rosario La del Colorao...".

Su hermana continúa el discurso. "La cuna de la soleá está en Utrera, Alcalá y Triana y por lo tanto este es un cante nuestro. En cuanto a las bulerías ya sabes que las de aquí son especiales, distintas, porque tienen un compás más lento, no como las de Jerez que son más rápidas, más 'velorcitas'".

Para Fernanda y Bernarda "no hace falta ser gitano para cantar", aunque sí reconocen que "los gitanos tenemos un duende especial. Fíjate si no hará falta que cantaores de la talla de Carbonerillo, Curro de Utrera, Canalejas y El Sevillano, por decir algunos, no eran gitanos, sino payos de cuerpo entero".

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