La opinión

El flamenco, una tendencia en alza

El flamenco se ha puesto de moda. Durante los últimos años se ha desatado una corriente jonda que destapa un enorme interés por parte de la sociedad en general. Son muchos los medios de comunicación que han proliferado en torno a este arte tan sublime; son muchos los negocios que también están vinculados a él (como la cantidad de tabancos surgidos casi de la nada que toman como ejemplos los antiguos establecimientos que tanto contribuyeron a la conservación de este arte). Son muchos los nuevos “managers” que han sabido captar necesidades, sobre todo administrativas,  de los artistas. Y claro, son muchos los políticos que se han subido al carro de lo jondo.

Tal importancia merece ser tenida en cuenta, pues lo cierto es que estamos hablando de una manifestación social, cultural y artística con raíz exclusiva en Andalucía, tierra cual brilla por su riqueza de mestizaje con un clima que rebosa arte por doquier (aunque esto no lo apreciemos ni los mismos andaluces).

Pero esto, señores, hay que creérselo. No vale hablar de flamenco para simplemente quedar bien; no vale sentirse flamenco sólo durante el Festival de Jerez o la Fiesta de la Bulería; no vale decir que el flamenco debe aprenderse de forma reglada en los centros educativos, creando alarma social entre muchos docentes, pues no hay que olvidar que todavía existe una corriente noventayochista que es reacia a este arte y a la que hay que convencer; no vale que los artistas no tengan establecidos sus cachés, produciéndose enormes diferencias si cantan en espectáculos o festivales públicos o privados (las arcas ya están vacías). 

No. Así, no. Hay que apostar por lo jondo. Explicar que su enseñanza puede hacerse a través de diversas disciplinas o materias (lingüísticas, literarias, musicales, artísticas, históricas, etc.). Los estudios posgrados o masters de flamenco que no estén en el aire y cogidos por un hilo, sino coserlos bien con aguja gorda. Los negocios tienen que apostar por un flamenco de calidad, porque en el caso de Jerez, estamos hablando de un foco con lugar privilegiado en la historia de este arte. Los medios tienen que hablar con sabiduría, dejando a un lado aspectos subjetivos o personales que pueden vincularlos con determinados artistas (los cuales también tienen que aprender a aceptar críticas, siempre constructivas, claro) y, a ver el espacio que se le dedica a lo jondo, tan “importante” que es. 

En fin, hay que creérselo, pero de verdad. Y es que el flamenco está de moda (a ver por cuantos años).

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