Diego carrasco. cantaor, guitarrista, productor, compositor y escritor

"Ahora es cuando empiezo a estar en mi salsa"

  • El jerezano ofrecerá el 13 de septiembre un concierto en el Alcázar junto a Diego 'El Cigala', Raimundo Amador y Farruquito. Aquí, una charla con este polifacético artista del flamenco

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Como Jerez no es Madrid, uno se puede permitir el lujo de llegar una mijita tarde a los sitios. Porque el camino en el barrio de Santiago entretiene. En el trayecto está el olor a vino, los patios, la familia, los amigos, una iglesia abandonaíta. Pero allí viene Diego Carrasco (Jerez, 1954) pidiendo disculpas con las manos, desde lejos, por un retraso insignificante. Así es él. En el bar ‘La Gitanería’,  en la puerta, Mateo Soleá da la bienvenida. Con Carrasco ha llegado la revolución, el revuelo que alegra la mañana al compás de una copa de Viña AB o “media cervecita”. “¡Esto es manteca colorá!, ¡manteca colorá”!, le dicen al artista durante la sesión de fotos. La mayoría de sus gestos van para su Morao, que observa la escena en un ‘atrás’, enmarcado en momentos inolvidables. Un símbolo que mira a otro. Porque Diego Carrasco toca todos los palos, guitarrista, cantaor, productor, compositor, escritor y patriarca a su manera. Ha trabajado con los más grandes y es un emblema para los que empiezan. Ortodoxo e innovador a la vez, el próximo 13 de septiembre ofrecerá en el Alcázar un concierto de presentación de su nuevo disco, ‘Hippytano’, en el que estarán Diego del Morao, Alfredo Lagos, Antonio Rey, Tony Romero, Diego ‘El Cigala’, Raimundo Amador, Farruquito... Una noche para sacar una espinita del corazón. Aquí, una charla con el artista de mirada clara y alma renegría de arte por los cuatro costaos.

–A estas alturas, ¿es usted más gitano o más hippy?

–Llevo las dos cosas. Los dos carriles son viables. Creo que va dentro del corazón y del alma. Las dos cosas en armonía.

–¿Pero a algo tenderá con este nuevo disco?

–Sinceramente que sí. Tener la suerte de hacer este trabajo en esta época, que el disco está desaparecido... Esto es como quien renueva el carné de identidad, cada vez que hace un disco supone decir cosas, y decir cosas es lo que un artista quiere.

–¿Qué cosas tiene que decir?

–Pues precisamente eso, que soy un ‘hippytano’... Bueno, tenía que decir muchas cosas porque en este trabajo estoy muy contento porque está hecho en Jerez y también forma parte de Sevilla. Pero, sobre todo, en Jerez, con mi familia, todos mis Carrasco Family Band, donde cada uno de ellos ha aportado algo grande, no como siempre se suele decir que está fulano y está el otro. Yo tenía que decir a mi Morao del alma.., decirle que está aquí con nosotros. Tenía que decir también que estamos en un barrio y en una tierra en la que todavía sigue brotando el compás por excelencia. Tenía que echarle un piropo a mi compadre Romero San Juan. Tenía que compartir algún vino con jerezanos poetas con los que yo trabajaba, y decirle a Pedro Rivera que la Fiesta de la Vendimia está en su auge, sobre todo, en la letra y en la composición que nosotros hemos hecho para Jerez. Es un jerezano de los antiguos, de los que ha vivido igual que yo he vivido, esa Fiesta de la Vendimia antigua que por desgracia se nos ha ido. Pero sí es verdad que teníamos que echarle ese piropo a Jerez, y además, en fiestas. Y ahí estamos.

–Usted dice mucho en este disco pero, ¿que espera que el disco le responda a usted?

–Sinceramente, si la música no es recíproca no tiene nada que decir. Tener la suerte de engrandecer tu familia musical es lo más importante. Creo que con este disco, si antes tenía amigos, los hemos multiplicado. Estamos muy orgullosos porque no hay un niño chico que no pase por la calle y me diga ¡‘hippytano’! Me alegró mucho de que cada vez haya más gente en el vagón de ‘los carrasquistas’. Y tengo que decir que el disco está para los músicos  y los artistas que son los que nos han valorado y dado el ok.

–Asegura que grabar en Jerez hace que el disco suene más fresco, más que irse, por ejemplo, a Madrid.

–Sí, sí, sí por supuesto. Aquí en Jerez, tú has visto que llegamos tarde a todos lados, pero llegas (ríe). Sin embargo, en Madrid, tienes que coger el metro... y todo eso se enfría mucho. Estar en Jerez y tener el calorcito y el aroma de esas bodegas por las que pasas... No veas cómo huele el barrio. Y tener la familia cerca, porque el estudio siempre está lleno de gente nuestra que aporta y enriquece. En este caso, hemos grabado en el estudio de Luis ‘Provi’, aunque nosotros estamos en los dos kioscos, cuando no es en Pelayo, es en Provi. Y en Sevilla hemos estado con Jesús Bola, un pedazo de músico y de técnico.

–¿Qué  diferencia a este disco del anterior, ‘Mi ADN Flamenco’?

–Creo que cada parto es diferente. La diferencia está en que es más sólido, pero yo tengo la gran suerte de que tengo muchos amigos que me admiten cosas durante toda mi carrera, y ya me estoy haciendo un poco viejecito. Así que en ‘Mi ADN’ tenía que decir cuál era mi ADN y es que los títulos de cada trabajo forman parte del ser del trabajo que está dentro. Y en ‘Hippytano’ la diferencia está primero en que está mucho más hippy, más serio, algo que es difícil y que creo que hemos conseguido. Es hacer una trenza entre la ortodoxia y la época que estamos viviendo.

–En ‘Mi ADN’ hace un homenaje a Camarón, ahora se lo hace a Moraíto. ¿Se está quedando el flamenco cada vez más solo?

–¡Madre mía!, por desgracia tenemos que irnos de aquí, pero cuando se te va una persona tan joven y que está en lo mejor de su carrera y yo..., que con él, se me ha ido la mitad de mi cuerpo. Tuvimos la suerte de haber nacido juntos los dos entre el número 5 y el 7. Hablar de Morao..., es mi hermano del alma que se me ha ido. Creo que compartimos hasta los biberones. Ha estado presente en todos mis trabajos y en todo lo que ha querido él he estado yo.

–¿Qué supone trabajar desde Jerez, no marcharse fuera?

–Hay varios caminos. El problema de la época en que empezamos a salir es que aquí no tenía nada que hacer, había que irse fuera. Pero tirar de tu familia y estar en un entorno que no es el tuyo, perder horas en un taxi de un lugar a otro, la frialdad de una capital. Todo eso influye y pierdes un poco de sensibilidad. En el momento que tienes la oportunidad de regresar, lo primero que haces es buscar el patio en el que has vivido antes, tu barrio con tu gente y traerte a tu familia. Y ahora aquí tenemos de todo, aeropuerto que te encajas en un momento en cualquier lado. Y el vino de esta tierra, que es lo mejor. Yo he ido poco a poco regresando, de Barcelona a Madrid, luego Sevilla, y Jerez.

–Usted ha sido un revolucionario en el mundo del flamenco, admirado por los jóvenes pero, ¿qué dicen los mayores más ortodoxos de esto?

–Como cualquier músico, tenemos primero nuestros amigos..., tenemos de todo. Yo llevo en esto desde los 12 años y a estas alturas me preocupa poco lo que me pueda decir la gente de esta época. Lo que sí es verdad es que estoy a favor de todo y no me preocupa la gente joven que empieza a criticarte porque he pasado ya una etapa grande en mi vida en la que he estado reconocido, he tenido grandes oportunidades de tocarle a Tía Anica La Periñaca, Tío Borrico, y más ortodoxo que eso. Creo que ya estamos en una época diferente en la que el flamenco no se puede quedar encerrado en una jaula, porque es lo que mueve el mundo por los cuatro costados y no nos podemos quedar dormidos. El flamenco debe crecer, debe estar en la universidad, y que sea Patrimonio de la Humanidad tiene su valor. Es cultura, es una explosión de una forma de sentir. En mi caso, lo tengo muy claro, y he tenido la suerte de que desde el más viejo hasta el más joven de los niños comparten conmigo mi trabajo. No hay que discutir si uno es mejor que otro.

–Pero habrá que clasificar las cosas.

–Pero quién es juez para clasificarlas. Que si se habla de flamenquito..., yo no lo entiendo muy bien porque eso me suena a flamenquines de comer o a los brazos de gitanos esos. Pero lo que sí es verdad es que si está el ‘Potaje de Utrera’, allí hay que escuchar la máxima entidad. Pero si te vas a ver a Raimundo Amador,¿qué pasa?, ¿que no es flamenco, ni gitano? Pues creo que sí porque viene de una cuna de grandes músicos y cantaores pero está de acuerdo con la época que vive y si hace una fusión con B. B. King... O Diego ‘El Cigala’, o Tomatito. Es que todo eso enriquece al flamenco, eso no es contrarrestar.

–¿Jerez aprovecha lo que tiene respecto a este arte?

–Bueno, Jerez como la mayoría de todas las ciudades, lo está pasando mal y nos está doliendo a todos esta crisis. Entiendo que esta ciudad ha tenido momentos en los que ha podido hacer cosas más importantes y en otros en que ha estado más limitada. Yo recuerdo cuando no tenía problemas para cobrar el talón cuando iba a trabajar a un sitio, hoy el talón está volando o no aparece. Pero no hay más remedio que estar con tu tierra, tu barrio y tu gente.

–El día 13 de septiembre presenta por fin este nuevo disco en su tierra. Y lo hace a lo grande.

–Ya tenía una espinita clavaíta. El disco ya lo he presentado en Holanda, París, Barcelona, Madrid, Sevilla, Cádiz... Así que no hacerlo en Jerez para mí era un sacrilegio. Estamos orgullosos de presentar nuestro trabajo de nuestra tierra para nuestra tierra, y además de poder contar con grandes músicos que han venido de forma desinteresada. Como Cigala, que viene exclusivamente a hacer el tema de ‘Morao del alma’.

–Y hay descubrimientos en este disco como Tony Romero.

–Un descubrimiento total. Es de los músicos que he visto dentro de un estudio que más aporta y más enriquece el trabajo que tú haces. Eso se llama Tony Romero. 

–De todas las facetas por las que ha pasado en su vida, ¿con cuál se ha sentido más cómodo?

–Ah, con la de Diego Carrasco (ríe). Con mis inquietudes. Creo que no estaría aquí si no tuviera las inquietudes que tengo. Todas las fases por las que he pasado son muy bonitas. Después de haber trabajado con Antonio Gades,  Tía Anica, Tío Borrico, Israel Galván, La Tolea, Lola Flores, Fernando Terremoto, Miguel Ríos..., ¿a quién le voy a tocar más? Quizás lo que más cuesta es estar arriba y cantar porque para eso te tienes que preocupar y estudiar mucho y tener muchas cualidades, claro. Y para eso ya está mucha gente como Jesús Méndez y El Torta, y toda esta gente son los mejores.

–¿Con qué está ahora?

–Estoy componiendo para una gran artista que se llama Remedios Amaya.

–¿Qué queda por hacer?

–¡Muchísimas cosas! Al final iré haciendo cosas más sencillas y más naturales. Lo primero que voy a hacer es terminar de escribir un libro en el que voy a contar muchas cosas y muchas vivencias y cómo yo veo el flamenco. Pero gracias a Dios, hay pocos músicos grandes, y jóvenes, que no me llamen para colaborar con ellos, que para mí es un honor. Todo esto me llena de vida.

–¿Se siente patriarca?

–Si me miras las barbas y me las ves blancas... (ríe), la verdad es que sí. Y sí porque ya tengo muchos niños, pero por otro sentido no.

–¿Y ya ha plantado un árbol?

–Sí. Pero eso no significa que lo haya hecho todo. Ahora es cuando empiezo a estar en mi salsa.

–¿Cómo ve el barrio? Esa iglesia de Santiago..., abandonada.

–Es algo que nos afecta a todos porque es un emblema para Jerez. Solos no podemos hacer nada, así que hay que hacer un equipo para recuperarla.

–Bueno, y a todo esto, le gustará la manteca colorá, ¿no?

–¿Que si me gusta la manteca colorá? ¿A mí me lo vas a contar? (ríe). Sin lunares y sin manteca colorá no puede haber más, na más que eso.

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