Comercio tradicional

El Ayuntamiento ampliará las actividades económicas permitidas en los mercados municipales

  • Trabaja ya en una modificación de la ordenanza que regula estos equipamientos para que los puestos puedan destinarse a otros usos más allá de los tradicionales

Imagen del mercado de Federico Mayo tomada la semana pasada.

Imagen del mercado de Federico Mayo tomada la semana pasada. / Manuel Aranda

El Ayuntamiento jerezano trabajar en una modificación de las ordenanzas fiscales para permitir que puedan implantarse más actividades económicas en los mercados de abastos de las tradicionales en estos espacios. Según lo apuntado por la delegada de Comercio, Isabel Gallardo, en el pleno celebrado a finales de la pasada semana, actualmente se están elaborando los informes técnicos que determinarán el alcance y la viabilidad de la propuesta.

El objetivo de este cambio no es otro que tratar de darle un impulso a las tres plazas de abastos de propiedad municipal (Central, La Plata y Federico Mayo). Bien es cierto que el Mercado Central tiene, de lejos, una mayor actividad que los otros dos, aunque cuente con parte de sus puestos vacíos; sin embargo, el de La Plata y el de la zona sur apenas cuentan con locales abiertos desde hace años.

El reglamento y la ordenanza fiscal fijan la actividad a la que debe destinarse cada uno de los puestos de estos equipamientos públicos. Históricamente, estos edificios se han destinado a albergar pescaderías, carnicerías, ultramarinos o fruterías, entre otras. Pero ahora se pretende que este listado de usos permitidos se pueda ampliar con otras actividades, entre ellas la de gastrobar, una fórmula que ha tenido éxito en otros mercados minoristas públicos de otras ciudades.

Este asunto fue abordado en el pleno celebrado la pasada semana donde el grupo municipal de Ciudadanos reclamó que se adopten medidas para relanzar la actividad en el mercado de Federico Mayo que, a día de hoy, apenas cuenta con tres puestos abiertos de los 15 que tiene disponibles. En su respuesta, la responsable municipal de Comercio señaló que se está trabajando en este cambio normativo ya que “no hay demanda” para las actividades que actualmente se permiten en estos establecimientos.

Según se recoge en el perfil del contratante del Ayuntamiento, fue en 2015 cuando se realizó la última licitación de puestos en los tres mercados municipales. En aquella ocasión, de los 15 puestos ofertados en la plaza de abastos del centro, cinco quedaron desiertos. Mientras, en Jerez Sur, de los cinco ofertados solo se ocuparon dos. Finalmente, los tres locales que se ofrecieron en La Plata no recibieron ofertas.

Gallardo comentó en el pleno que ya se ha solicitado el informe económico sobre la modificación de la ordenanza municipal y, con posterioridad, se solicitará otro a la Intervención Municipal. En este sentido, reconoció que es un “trámite complejo” que afectará a todos los mercados minoristas municipales. Incluso, apuntó que esto también podría afectar a las “tasas”, aunque no dio más detalle al respecto en la sesión plenaria. Eso sí, una vez se apruebe esta modificación normativa, se volverán a licitar los puestos que están libres actualmente en los tres establecimientos minoristas de propiedad municipal.

Tal y como establece la normativa, estos puestos son regentados por particulares mediante una concesión administrativa por un periodo de 35 años. Para ello se abona una tasa anual que varía en función de la actividad desarrollada, aunque en el pasado año se aprobó una devolución de lo cobrado durante el periodo que tuvo que cerrarse por el estado de alarma para contener la pandemia. Cada año, el Ayuntamiento recibe unos 140.000 euros en concepto de tasas municipales.

Un mercado que no termina de arrancar

A pesar de las importantes inversiones realizadas, el mercado municipal de la zona sur no termina de arrancar. Las actuales instalaciones, que sustituyeron al antiguo mercado de abastos que diseñó el arquitecto Fernando de la Cuadra a finales de los años 50 del siglo pasado (este inmueble se derribó hace unos años), cuentan con 15 puestos, pero apenas tiene ocupación a día de hoy debido a la falta de clientes. No en vano, en 2015, año en el que se hizo la última licitación pública, se ofertaron cinco puestos y quedaron libres dos (el bar y un espacio dedicado a la venta de congelados).

Su construcción se sufragó con el Plan Iniciativa Urbana de la Zona Sur (Plan Urban), una importante bolsa de fondos procedente de la Unión Europea para revitalizar esta zona de la ciudad. Su construcción tuvo un coste de unos 700.000 euros, importe al que hubo que sumar los 239.000 euros que supuso derribar el antiguo mercado y reurbanizar la parcela resultante. Ahora bien, en 2018, el Ayuntamiento tuvo que gastarse unos 10.900 euros extras para realizar reparaciones en el edificio. Además, con fondos del Plan Urban, destinó unos 8.500 euros en instalar una señalización informativa sobre la ubicación del mercado de abastos.

El ejecutivo confía ahora en que el cambio en la ordenanza que regula estos espacios pueda animar a que se implanten nuevos negocios en este y otros mercados.

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