González Byass y su tradición marinera Un amontillado con mucho mundo

  • La plana mayor de la Armada y de González Byass reciben las dos medias botas de amontillado Viña AB ‘Estrella de los Mares’ que han circunnavegado el globo durante los últimos 10 meses

Mauricio González-Gordon brinda con Santiago de Colsa, comandante del Elcano, y el almirante de la Flota, Eugenio Díaz del Río.

Mauricio González-Gordon brinda con Santiago de Colsa, comandante del Elcano, y el almirante de la Flota, Eugenio Díaz del Río. / Miguel Ángel González

La Armada Española tuvo la tarde de este martes su casa en González Byass, donde la plana mayor de la bodega y de la fuerza naval rindieron honores a la circunnavegación realizada por el buque Escuela Juan Sebastián Elcano, cuyos máximos responsables estuvieron presentes. En el pañol de velas, durante diez meses, dos medias botas del amontillado Viña AB acompañaron a la tripulación en su ‘redondo’ viaje a través del mundo. Una cata, tan descriptiva como histórica, vino a revelar a los presentes la forma en la que ese viaje llenó de matices el vino al ser comparado con un hermano suyo que permaneció en Jerez.

Ese amontillado será conocido a partir de ahora como Viña AB “Estrella de los Mares”, cuyo nombre evoca el astro que guía a los marinos en la mar. Según explicó el enólogo Antonio Flores, se trata de “una tradición bodeguera que consistía en enviar botas en las largas travesías para que la mar favoreciera la evolución del vino”.

La apertura de las dos medias botas fue todo un ritual. Antonio Quintero, tercera generación de una familia de arrumbadores, fue el encargado de abrir (más bien desprecintar) las medias botas ayudado por herramientas tales como un clavo y una navaja, realizando ante los presentes un trabajo verdaderamente artesanal.

La Real Bodega de La Concha acogió el acto. La Real Bodega de La Concha acogió el acto.

La Real Bodega de La Concha acogió el acto. / Miguel Ángel González

Curiosidades de la enología, las dos botas evolucionaron maravillosamente bien “pero una de ellas tiene otros matices”. Y eso que viajaron juntas y no una a babor y otra a estribor como solía hacerse.

La recepción de las dos medias botas contó con la presencia de Mauricio González-Gordon, presidente de González Byass, y del comandante del Buque Escuela, Santiago de Colsa, quienes firmaron el Manifiesto de Entrega, el documento que certifica que el vino ha viajado y completado con éxito el 93º crucero de instrucción del Juan Sebastián de Elcano. Además, Antonio Flores, enólogo de la bodega jerezana, ha ofrecido una cata del amontillado Viña AB y amontillado Viña AB “Estrella de los Mares”, constatando la evolución que ha experimentado el vino.

El acto contó también con la presencia de Pedro Rebuelta, vicepresidente de González Byass; Jorge A. Grosse, CEO de González Byass; Eugenio Díaz del Río, almirante de la Flota; José Núñez Torrente, almirante Jefe del Cuartel General Marítimo de Alta disponibilidad, y Ricardo Hernández López, almirante del Arsenal de Cádiz.

Mauricio González Gordon destacó en sus palabras el carácter viajero que une a los vinos de Jerez así como al embajador de la Armada por excelencia, el Juan Sebastián Elcano, así como el honor que ha supuesto para González Byass participar de esta conmemoración de los 500 años de la primera circunnavegación del globo. “Los de Jerez (como consta en los Archivos de Indias) fueron los primeros vinos que dieron la vuelta al mundo”, recordó.

Por su parte, el capitán de navío comandante de Elcano, Santiago de Colsa, hizo hincapié en la excelencia, “la misma que González Byass logra en la crianza de sus vinos y la que nosotros perseguimos en la formación de nuestros futuros oficiales (los guardamarinas). Hay una convergencia de objetivos”.

Por su parte, el almirante de la Flota, Eugenio Díaz del Río, tras recordar la tradición marinera de España y de los vinos de Jerez recordó que el crucero de instrucción se realizó sin salir del barco como consecuencia de la pandemia “al igual que el vino en su bota. Al igual que el vino ganó en virtudes también lo hicieron los marineros”.

Durante la navegación, factores como la temperatura, la presión y, sobre todo, el vaivén continuo de las olas del mar somete al vino a una intensa microoxigenación que acelera el proceso de oxidación y extracción de los componentes de la madera, influyendo positivamente en la crianza y envejecimiento del vino, mejorando notablemente su calidad. Antaño, estos factores provocaron que el valor de los vinos, conocidos como vinos “mareados” o de “ida y vuelta”, llegara a multiplicarse por cinco.

Este escenario hizo que muchos bodegueros de la zona enviaran sus vinos en “viaje redondo” para incrementar su valor en el mercado. Con la llegada de los barcos de vapor, esta práctica cayó en el olvido hasta 2018, año en el que González Byass, en colaboración con la Armada Española, embarcó dos botas de XC Palo Cortado en el Buque Escuela.

Ahora, tras un periplo oceánico que le ha llevado a Montevideo (Uruguay), Punta Arenas (Chile), El Callao (Perú), Guayaquil (Ecuador), Acapulco (México), Honolulú y Guam (EE. UU.), Cebú y Manila (Filipinas), Tidore, Macasar y Yakarta (Indonesia), Goa (India) y Salalah (Omán), esta joya ha regresado a la bodega y será embotellada por González Byass.

El resultado será Viña AB “Estrella de los Mares”, un vino que por las circunstancias de la navegación, unidas a la concentración por evaporación de parte del contenido de cada media bota, ha evolucionado de forma espectacular. El tiempo y las condiciones medioambientales le han otorgado un color ámbar intenso y han aumentado su complejidad, con una notable influencia de su larga crianza biológica, así como un componente salino muy acentuado por la brisa marina. Es un vino exclusivo y escaso con el que González Byass se suma a la conmemoración del 500 aniversario de la primera vuelta al mundo a vela.

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