Azud móvil: la obra eterna tiene fin

La infraestructura, realizada en un 93%, será concluida durante la próxima temporada seca · El guardián del río es una inmensa mole de hormigón y compuertas que garantizará agua de riego a 5.500 familias

El jefe y el director de obra de la empresa Sarrión y Cyopsa, Luis López y Luis García, respectivamente, miran el azud móvil desde la margen provisional del río.
Manuel Moure

18 de diciembre 2011 - 01:00

El azud de El Portal será una realidad a finales del verano de 2012. No en vano, se aprovecharán la primavera y el estío para ejecutar el 7% de las obras que aún está pendiente. Se instalará la instalación eléctrica e hidráulica, que se encargará de subir y bajar la seis compuertas, de diez metros de ancho cada una de ellas, que regularán el desagüe del río. La llegada de la crisis económica, que se llevó por delante a Ploder, la constructora que llevaba a cabo el enorme obrón, y la búsqueda de otra (Sarrión y Cyopsa) frenó un proyecto que "en algunos momentos parecía maldito". Quien así habla es Federico Fernández, coordinador de Políticas de Agua de la delegación provincial de Medio Ambiente. La crisis ha provocado incluso que se haya decidido no tender el referido cableado eléctrico para evitar el más que probable robo del mismo para hacerse con el 'oro rojo': el cobre.

El azud tan sólo se muestra en su completa dimensión cuando se le tiene enfrente. Se trata de una inmensa estructura de hormigón armado construida "en el peor de los escenarios posibles: en el cauce de un río con sedimentación arcillosa". Para poder construirlo hubo que desviar primero el río Guadalete, lo que se hizo mediante motas, grandes acumulaciones de tierra en las márgenes para, de esta forma, dejar en las mejores condiciones la zona de obras. Pese a todo, cuando llegaron las lluvias del otoño hubo que aplazar los trabajos dado que la maquinaria se quedaba atascada en ese escenario de operaciones donde el agua, el lodo y las arcillas lo presiden absolutamente todo.

Muchas personas consideran que el azud es la salvación contra las inundaciones y Federico Fernández los saca de su error. "Si me preguntas si el río va a seguir inundando su ribera tan sólo hay una respuesta posible: por supuesto que sí lo hará. Lo que mejorará el azud será la rapidez con la que el agua se queda estancada vuelva al mar. El gran problema de las inundaciones no es el río. El problema radica en que hay muchas personas que viven en zona inundable. ¿Sabes a cuántas casas con licencia urbanística alcanzaron las aguas en las últimas inundaciones? Tan sólo a cinco".

Las razones que han llevado a construir el azud de El Portal son especialmente de carácter económico. Uno de sus principales objetivos es que la marea, al subir río Guadalete arriba, no salinice el agua. Gracias a esta estructura pluvial se consigue un gran remanso de agua dulce que puede ser bombeada a la Costa Noroeste. Del azud y de su agua depende la economía de 5.500 comuneros, "de 5.500 familias", apunta Fernández. Para llevarla hasta sus explotaciones en la margen derecha se ubican dos estaciones de bombeo que surten de agua a los campos comprendidos entre las vecinas localidades de El Puerto, Sanlúcar, Rota y Chipiona.

El azud móvil de El Portal costará 14 millones de euros, erigiéndose en una de las instalaciones más grandes de su clase en Andalucía. Para llevarla a cabo hubo que modificar el curso del Guadalete, el cual será restaurado recuperándose el viejo cauce. Pese a ello, habrá algo en lo que el Guadalete mejorará: antes el río medía apenas 70 metros a su paso por el viejo azud y ahora su anchura allí ya es de 140 metros, el doble, lo que ayudará enormemente a que el viejo río tenga mucho más sitio por el que desaguar. Junto al azud móvil sigue estando el antiguo, que no viejo, azud fijo, el cual ha sido completamente reforzado para que ayude a mantener el remanso de agua.

Las compuertas del azud, contra lo que pudiera pensarse desde la lejanía, no son rectas. Todo lo contrario, son curvas para de esta forma combatir la enorme presión que las aguas del río ejercen sobre él. En caso de que el río venga crecido, la compuerta será girada para, de esta forma, dejar pasar el agua por debajo y aliviar de esta forma el riesgo de desborde en la ribera.

Ni que decir tiene que el azud móvil cargará durante mucho tiempo con el sambenito de obra eternamente inacabada, pues desde comienzos del siglo en curso su proyecto fue variado en múltiples ocasiones según el color de los gobiernos que se fueron sucediendo en Madrid. Además fue una obra iniciada por la antigua Confederación Hidrográfica del Guadalquivir y traspasada después a la Cuenca Atlántica... Para colmo, la quiebra de la constructora dejó tirado el proyecto. Federico Fernández se deshace en elogios sobre los responsables de Sarrión y Cyopsa "por la valentía que demostraron al hacerse cargo de lo que quedaba en una coyuntura especialmente difícil". Y es que la obra, tras superar del informe medioambiental en 2002 y ver colocada su primera piedra en 2004, debió haberse concluido en un plazo no mayor a los 17 meses. Pero de la teoría a la práctica hubo un verdadero mundo. Al menos ahora, el fin del proyecto tiene fecha: otoño de 2012.

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