Jerez

Comienzan las obras de reforma de la Torre Tío Pepe

  • En esta primera fase se está procediendo a reforzar la estructura de la vieja vigía

Ya han comenzado las obras de remodelación de la Torre Tío Pepe del circuito de velocidad, una intervención que provocará un cambio radical en la estética de esta señera vigía del trazado de la carretera de Arcos.

Los trabajos se han dividido en tres fases. En la primera, con un plazo de ejecución de seis semanas y un presupuesto que ronda los 20.000 euros, se está procediendo ya al refuerzo de la estructura de la denominada oficialmente como Torre de Autoridades —aunque se le conozca más por la marca vinatera que la patrocina desde su construcción—. De hecho, este martes se ha procedido a la colocación del andamiaje necesario para esta intervención.

Este mirador no cuenta con problemas estructurales importantes pero sí requiere de una intervención para reforzarla pues ya han pasado más de tres décadas desde su construcción. En fases posteriores se procederá al arreglo interior de las plantas y, finalmente, a la instalación de la estructura exterior que le dará una nueva imagen.

El pasado año se llevó a cabo un concurso de ideas para remodelar esta torre organizado por Cirjesa, la sociedad propietaria del trazado, y la firma bodeguera González-Byass. El proyecto arquitectónico ganador fue el denominado Jerez-Xerez-Sherry diseñado por los arquitectos Tomás Osborne y José Carlos Oliva.

El proyecto contempla la instalación de una estructura envolvente con paneles de vidrio de tonalidades que recuerdan a los distintos tipos de vinos jerezanos. En su cúspide se mantendrá la característica botella de Tío Pepe ya que la firma bodeguera mantiene el acuerdo de patrocinio de esta vigía del trazado. El proyecto tiene un presupuesto total de 325.000 euros.

La Torre Tío Pepe se construyó a la vez que el circuito hace más de tres décadas. Tiene una altura de 22 metros, aunque hay que sumarle la botella Tío Pepe que la corona desde su construcción. Cuenta con cuatro plantas mirador (tres de ellas cubiertas), donde la superior es de mayor superficie (unos 75 metros cuadrados).

Esta mole de hormigón y acero se erigió sobre un montículo situado a unos 60 metros sobre el nivel del mar. Su situación céntrica en el recinto permite una visión casi total del trazado. Además de servir para el control de carreras y de zona de telecomunicaciones, sus plantas se han destinado a ser miradores VIP cedidos a los patrocinadores durante los grandes eventos.

No obstante, su uso comenzó a decaer a principios de la pasada década cuando se reformó la zona de boxes y se construyeron las mezzaninas y el ‘ovni’ mirador de meta.

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