Crisis del coronavirus "Abro o cierro", largas horas de incertidumbre para el comercio local

  • l Muchos comercios abrieron por la mañana sus puertas sin saber muy bien a qué atenerse l Los puestos de la plaza de abastos seguirán abiertos y sin problemas de abastecimiento

Clientes en la zona del pescado de la plaza de abastos Clientes en la zona del pescado de la plaza de abastos

Clientes en la zona del pescado de la plaza de abastos / Miguel Ángel González

Media mañana del sábado. El anuncio del decreto de alarma en España ha generado mucho desconcierto entre la población, que no sabe a ciencia cierta a qué atenerse aún. Hay tantos comercios abiertos como cerrados en el centro de Jerez. Entre los primeros se cuentan algunos bares, ópticas, perfumerías, zapaterías...; entre los segundos, tiendas de textil, de complementos, bazares...

El despiste entre los comerciantes es monumental. Las autoridades, por un lado, recomiendan a los ciudadanos quedarse en casa y salir únicamente por cuestiones imprescindible; pero las leyes, por otro, impiden hacer un cierre patronal. Y en el caso de los autónomos, está la necesidad de generar ingresos por el simple hecho de subsistir.

"Abro o cierro". Como el que deshoja una margarita, muchos comerciantes jerezanos llevaban desde el viernes por la tarde devanándose los sesos sobre qué hacer. Moralmente, el cuerpo les pide cerrar por responsabilidad para prevenir la propagación del virus; pero cerrar para aislarse en casa con lo puesto y sin medios para hacer frente a los pagos pendientes es como firmar su sentencia de muerte.

Todos están pendientes del decreto del Consejo de Ministros extraordinario, que finalmente limita la libre circulación y establece la suspensión de actividades comerciales y establecimientos, actividades recreativas, de hostelería y restauración y de espectáculos públicos. Pero hasta su aprobación, a primeras horas de la tarde, todo son nervios, indecisión y mucho, mucho cabreo.

Muchos comerciantes se devanaron los sesos sobre qué hacer antes de la aprobación del decreto ley de suspensión de la actividad

Horas antes, al filo de mediodía, Andrés Vivero, encargado del Bar Cristina, da instrucciones a los camareros para que apaguen la máquina de café y la tostadora. El viernes ya se notó desde el desayuno el bajón de clientela y todo apunta a que más temprano que tarde, habrá que echar el cierre y encomendarse al vecino Jesús Nazareno para que sólo sean 15 días.

Andrés, como tantos otros hosteleros, esperaba instrucciones de la patronal Horeca para tomar la decisión sin temor a posibles sanciones y sin tener que arruinarse 

Las mismas dudas asaltaban al resto de comerciantes que abrieron sus puertas este sábado por la mañana, en líneas generales, con escasa clientela por la reclusión voluntaria de la inmensa mayoría de los ciudadanos. Por suerte, la resolución del Gobierno central no se hizo esperar y, por decreto ley, por la tarde todos los comercios, salvo los de alimentación, productos básicos, farmacias, estancos y administraciones de lotería, echaron el cierre hasta nuevo aviso y con el consuelo de que contarán con ayudas para hacer frente a la factura del coronavirus.

La Plaza no cierra

Ajenos a las restricciones previas al decreto ley, la plaza de abastos registraba a media mañana bastante afluencia de público, aunque no tanta como un sábado cualquiera antes de que se desatara la psicosis del Covid-19. El presidente de los comerciantes del mercado de abastos, Juan Ignacio Parada, desmentía los rumores sobre el cierre de la plaza que han circulado en foros hosteleros. “La plaza no cierra, estará abierta toda la semana” y, en el caso del pescado, “las lonjas de El Puerto y Cádiz garantizan que habrá subasta el lunes y el martes, por lo que no habrá desabastecimiento”.

"El cierre de fronteras afecta a las personas, no a las mercancías" por lo que no habrá problemas de género, prosiguió Parada, quien hace un llamamiento a la población para que acudan a la plaza donde "podrán comprar con absoluta normalidad".

Sobre la bajada de afluencia de clientela, el presidente de los comerciantes señala que, posiblemente, responda a que la gente ha hecho acopio de alimentos en los días previos en previsión de quedarse en sus casas para evitar la expansión del coronavirus.

"Las ventas durante la semana han sido bastante aceptables, pero hoy se nota que hay menos gente, puede que por miedo tras la alarma, pero hay que quitarle el miedo a la gente y que sepan que pueden comprar sin problemas y que los comerciantes han extremado las precauciones y la higiene tal y como recomiendan las autoridades sanitarias".

Algunos comerciantes esperarán acontecimientos para decidir sobre la marcha qué hacer en los próximos días. El pescadero Luis Zarzana tiene este dilema: "si fuera por mi familia, cerraría porque tienen miedo a que me contagie, pero me debo a mi clientela y los autónomos tampoco tenemos mucho margen de maniobra".

Pese a la bajada de ventas registrada ayer, que achaca a que "se nota que la gente se ha quedado en casa" Zarzana seguirá abriendo su puesto a partir del martes –el lunes no hay pescado–.

En el lateral de la plaza de la carne, Abraham Garrido no piensa en cerrar su negocio. "Hay servicio y hay que abrir", explica este carnicero, que ayer tuvo tanta demanda como en días anteriores, hasta el punto de quedarse sin género al final de la mañana.

Puestos ambulantes de la calle Parada y Barreto tras el cierre ordenado por la Policía Local Puestos ambulantes de la calle Parada y Barreto tras el cierre ordenado por la Policía Local

Puestos ambulantes de la calle Parada y Barreto tras el cierre ordenado por la Policía Local

Venta ambulante en cuarentena

Por otra parte, la Policía Local ha ordenado el cierre de los puestos de venta ambulante en el exterior de la plaza de abastos, que permanecerán cerrados los próximos 15 días para evitar posibles aglomeraciones en la zona por la estrechez del paso que queda libre para los peatones.

El cierre preventivo afecta únicamente a los puestos permanentes instalados en la calle Parada y Barreto, que comercializan zapatos, ropa y complementos como carteras, cinturones..., no así a los vendedores ambulantes de ajos, tagarninas, camarones, hierbas aromáticas... que ejercen su labor en la calle Doña Blanca y plaza Esteve.  

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