Jerez, tiempos pasadosHistorias, curiosidades, recuerdos y anécdotas

Curiosidades bodegueras de finales del siglo XIX (II)

  • A las numerosas bodegas, desaparecidas hace tiempo, debería haber alguien que les siguiera la pista, investigando a fondo a donde fueron a parar, finalmente, sus marcas y soleras, las cuales habrán servido posiblemente para muchos de los vinos que se producen hoy, en las naves de las más renombradas firmas vinaterasGrupo de la familia González, a finales del siglo XIX. ARCHIVO DE GONZÁLEZ BYASS

Nuevamente curioseamos en la propaganda bodeguera de finales del siglo XIX y conseguimos conocer algunos detalles del principal negocio jerezano, especialmente de aquellos que llegaron a desaparecer totalmente; si bien vendiendo antes, a muy buen precio, sus existencias a otras bodegas de más importancia mercantil. Y, entre las que hemos podido localizar, figuran las siguientes firmas:

Deleyto y Cª, que poseía unos extensos locales en las Puertas del Sol, número 2. El propietario que daba nombre a la entidad, se llamaba Alfonso Deleyto y entre otras marcas, producía el brandy "Tres Leones". Existía, también, la bodega de Aurelio Segovia, propietaria de extensos y magníficos viñedos en el pago Carrascal y con sede en la plaza Mendoza, donde se guardaban viejas y valiosísimas soleras. Y en las calles San Francisco de Paula y Ávila 27 estaban situados las bodegas, escritorios y talleres de la marca Carmona & López, que en la Exposición de Burdeos obtuvieron diploma de honor para sus vinos. Como también consiguieron diplomas por sus vinos, en las exposiciones de Madrid, Londres, París, Viena, Melbourne, Arnhem, Burdeos, Niza, Amberes y otras ciudades; así como veintiséis medallas; la casa exportadora Hesselink Hermanos y Cª, que tenía su domicilio en la calle Medina 3 y 5, además de poseer oficinas en Arnhem (Países Bajos).

Famosas a finales del setecientos ya eran las bodegas de J. B. González y Cia., que contaban con extensos viñedos y tenía sus bodegas de extracción en la calle Matadero, número 7, diciéndose de ellas que estaban a la altura de las mejores de su época y que contaban con destilería propia para la fabricación de "Jerez, estilo Cognac", procediendo sus soleras del pago Macharnudo; habiendo sido premiadas con medallas de oro y diplomas de honor, en las exposiciones de París, Bruselas, Colonia y Edimburgo. Las especialidades de esta casa eran las conocidas por "Doble Palma", "Solera Palo Cortado Superior", "Ambrosía" y un fino llamado "Viña del Pleito".

Algún día debería haber un investigador - desde luego, más y mejor preparado que nosotros -, para seguirle a fondo la pista a todas estas firmas bodegueras, que ha tiempo desaparecieron, para venir a conocer la historia de las mismas, y a donde fueron a parar, definitivamente, sus marcas y soleras, con tanto celo almacenadas durante años y años.

Otra empresa bodeguera de finales del ochocientos era la radicada en calle Pajarete, núm. 5, posiblemente la que fuera del Marqués del Real Tesoro, registrada como J. Leña Rendón y Cª, que se dice tenía "renombradas especialidades, así en vinos jerezanos como en aguardientes estilo Cognac y otras bebidas que gozan fama en los principales mercados". Esta casa era alabada por su "corrección mercantil y aptitudes especiales", dedicándose al "embarque de vinos en grandes proporciones"; siendo sus productos muy solicitados, "especialmente en los mercados americanos".

Mientras que en el mercado nacional, desde 1871, destacaba la marca de José de Fuentes Parrilla. Su bodega de la calle Méndez Núñez contaba "con un departamento de embotellado que puede servir de modelo en su clase, lo mismo que las demás dependencias del negocio, situadas en el barrio de Vallesequillo, calle Argüelles y Madre de Dios,", siendo considerada como "proveedora efectiva de la Real Casa". Otras marcas las ostentaba el "antiguo cosechero, perito en vinos, comerciante de vocación y con saneada fortuna, J. López Lamadrid" que figuraba "entre los exportadores que más y con mayor éxito han trabajado por el prestigio genuino de los caldos genuinos de Jerez".

De esta firma bodeguera se publicaba que "en las islas canarias la casa de Lamadrid es casi una institución, y allí como en cualquier parte donde se pruebe su afamada especialidad "Gotas de Oro" y algunas otras de sus marcas escogidas, el negocio de vinos de Jerez habrá conquistado clientes y simpatías. Tiene esta casa establecidas las bodegas en la calle Ferrocarril, núm. 10, con todas las comodidades y amplitud que exige el activo movimiento de sus operaciones". Posiblemente estas bodegas serían adquiridas, más tarde, por la familia Díez Hermanos, que hiciera famoso su coñac Oxigenado y vinos tan estupendos como el Imperial y el Victoria Regina.

Otra empresa vinatera de esta época, también desaparecida, era la de José Mª Morales, cuyo fundador procedía "de una familia de acreditados cosecheros, cuyos solerajes eran citados como especialidades, entre los buenos vinos de Jerez, y con parte de ese almacenado dio principio al negocio de exportación".

Un vinatero muy famoso a finales del XIX sería Rafael García del Salto, cosechero, almacenista y extractor, cuyos productos procedían de las viñas de los pagos de Macharnudo, Balbaina Alta y Baja y del pago Carrahola; con almacenado de importancia, bien conocido en el mercado nacional y en el extranjero; y con corresponsales en Francia, Bélgica, Holanda, Alemania, México y Canadá y escritorios en Londres y París de la Francia, donde también tenía depósitos. Las oficinas en Jerez, estaban ubicadas en la plaza de los Ängeles, número 2.

Pero lo que le daba prestigio a este destacado hombre del vino de Jerez, era que, por sus grandes conocimientos vitivinícolas, fuera reclamado constantemente para figurar como jurado en los más importantes concursos. Así tenemos constancia de que participó como miembro del jurado, en la Exposición Universal de París, en 1889; fue miembro y secretario del jurado en la exposición de Amberes de 1894 y vicepresidente del jurado superior de vinos, en la exposición de Burdeos del año 1895, entre otras muchas ocasiones.

Por último, digamos que la sociedad Carmona & López, establecida en la calle Avila, que era proveedora de la real casa, como cosecheros y exportadores, de vinos, coñacs, aguardientes y licores, era también, curiosamente, "productora de aceites, los cuales exporta en bocoyes y cajas, en diferentes tamaños, para el surtido de botes de lata y botellas".

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