benedetto saraceno| Ex director del Departamento de Salud Mental de la Organización Mundial de la Salud “Dar sentido a nuestra vida ayuda a mantener una buena salud mental”

  • Miembro de honor de la Asociación Andaluza de Profesionales de Salud Mental, este prestigioso psiquiatra participó recientemente en Jerez en las jornadas organizadas por esta entidad

  • Asegura que "la mejor herramienta contra el estigma es la cercanía"

Benedetto Saraceno. Benedetto Saraceno.

Benedetto Saraceno. / VANESA LOBO

La relevancia pública internacional de Benedetto Saraceno (Génova, 1948) comenzó a mediados de los 80, cuando inicia su trabajo al frente del laboratorio de Epidemiología y Psiquiatría Social del Instituto Mario Negri de Milán. Desde allí apoya la creación de servicios comunitarios de salud mental en países centroamericanos. En 2000 es nombrado director del Departamento de Salud Mental y Dependencia de Sustancias de la Organización Mundial de la Salud (OMS), cargo que dejó hace cuatro años, aunque continúa vinculado a actividades de docencia e investigación. Recientemente, participó en las jornadas que la Asociación Andaluza de Profesionales de Salud Mental celebró en Jerez.

–¿Cómo ve la salud mental de los españoles?

– No es tanto la pertenencia a un país o a otro lo que determina el nivel de salud mental sino más bien las diferencias que se dan dentro de cada país como el nivel educacional, la clase social, tener empleo o no tenerlo, ser joven o anciano etcétera. Un español sin empleo y con muchas deudas podría tener el mismo nivel de trastornos de ansiedad o depresión de un alemán o de un francés. Claro que hay también diferencias entre países debidas al nivel socioeconómico general del país, su cultura y sus hábitos sociales. En general, si se mira a las encuestas internacionales sobre salud mental, España sale mucho mejor que otros países como Francia, Italia o Portugal. España tiene índices de bienestar que quisieran muchos países europeos. Por ejemplo, tiene tasas de suicidio más bajas que muchos de ellos.

– La crisis disparó las consultas por depresiones y el consumo de antidepresivos y ansiolíticos. ¿Somos tan frágiles ante las adversidades?

– Las crisis económicas y financieras han demostrado ser poderosos factores de riesgo para la salud mental. Depresión, ansiedad, consumo de alcohol y drogas, suicidio, violencia doméstica son todas condiciones que tienden a aumentar en periodos de crisis económica. Sobre todo, los hombres y las mujeres en edad laboral son los más expuestos a los efectos negativos de la crisis económica por muchas razones, como la pérdida del empleo, la jubilación anticipada, las deudas, las preocupaciones por el futuro de los hijos. Hay muchos estudios que han mostrado como la crisis de 2008 ha tenido efectos negativos importantes sobre la salud mental de los europeos y España obviamente no escapa de todo esto. Las adversidades de la vida son factores de riesgo tan importantes como los aspectos genéticos o biológicos en la determinación de un trastorno mental. Divorcios, duelos, pérdida del trabajo, deudas son factores de riesgo fundamentales para la depresión, ansiedad y consumo de medicamentos psicotropos.

– ¿Las enfermedades mentales también se pueden prevenir?

– Algunas sí y otras no. Enfermedades psicóticas como la esquizofrenia o la psicosis maniacodepresiva no se pueden prevenir, pero sí se pueden prevenir las recaídas y eso significa que las personas que padecen de estas enfermedades pueden tener una vida razonablemente normal, aunque sigan enfermos. Otros trastornos mentales como por ejemplo los trastornos emocionales de los adolescentes pueden ser prevenidos. En general lo que se puede prevenir es sobre todo el empeoramiento de todos los trastornos mentales: vivir en un ambiente emocionalmente equilibrado, afectivo, solidario, sin mayores niveles de estrés representa la mejor manera de prevenir recaídas y sufrimientos adicionales.

"Andalucía hizo una de las reformas de la salud mental más exitosas y que goza de un respeto internacional muy merecido"

– ¿Qué herramientas aconsejaría emplear para mantener una buena salud mental?

– Creo que la mejor herramienta para mantener la salud mental es tener el sentimiento de que nuestra vida tiene un sentido, para nosotros mismos y para los demás. Sigmund Freud a propósito de qué es salud mental decía que es amar y trabajar. Me parece una buena y sintética definición. Una buena salud mental se logra al tener una vida afectiva satisfactoria y manteniendo la capacidad de generar valor social y sustento económico para nosotros mismos y para nuestro entorno.

Pasadas varias décadas del cierre de aquellos mastodónticos manicomios, ¿cree que se ha podido suplir con los suficientes recursos la atención a personas con problemas mentales?

– En general mi respuesta es positiva. Se han montado sistemas de atención psiquiátrica basados en la comunidad, se atienden enfermos en crisis aguda en hospitales generales sin necesidad del antiguo hospital psiquiátrico; se ofrecen servicios de salud mental en la comunidades terapéuticas, pisos protegidos, experiencias de rehabilitación laboral. Claro que seguimos teniendo debilidades y defectos, pero estos defectos son siempre menos graves que el horror de los antiguos psiquiátricos. Podemos y debemos mejorar, pero nunca ir atrás y volver a imaginar espacios hospitalarios especiales para personas con trastornos mentales. La ciudadanía plena es terapéutica. Las reformas de los sistemas de salud mental hechas en España, sobre todo en Andalucía y en Asturias, representan una referencia internacionalmente reconocidas. Hay que defenderlas como grandes logros de salud pública y de democracia.

El prestigioso psiquiatra, durante la conferencia que ofreció en Jerez. El prestigioso psiquiatra, durante la conferencia que ofreció en Jerez.

El prestigioso psiquiatra, durante la conferencia que ofreció en Jerez. / VANESA LOBO

– ¿Da el sistema a las familias los suficientes recursos para enfrentarse a un problema así? En Jerez, en la provincia, tenemos el ejemplo de asociaciones de familiares que están supliendo en muchos casos las carencias de las Administraciones.

– Las familias son un componente fundamental en un sistema de salud mental. Cuando los pacientes estaban abandonados en los manicomios no había mucho trabajo para los familiares y ahora la integración social en la comunidad implica más trabajo para las familias. Claro que se pueden dar casos en que los familiares están supliendo las carencias de las Administraciones, pero en general yo creo que en una moderna atención psiquiátrica el trabajo, a veces duro, de los familiares hace parte de la reconstrucción de una mejor calidad de vida de los pacientes. Los familiares no están supliendo a los profesionales, sino que son parte fundamental de los procesos de una atención moderna y adecuada.

"Los que tienen trastornos mentales son más frecuentemente víctimas de violencia que autores"

– ¿La salud mental es la hermana pobre de los sistemas públicos de salud?

– Seguramente. En general la salud mental recibe un promedio del 2-3% del gasto general de salud. Todo el mundo acepta gastar millones para aparatos técnicos sofisticados para diagnóstico o terapia en todas las especialidades médicas, pero no se acepta que salud mental necesite sobre todo de recursos humanos. Se habla mucho de estigma, de salud mental para todos, pero no se acepta que tenga que recibir recursos humanos y financieros similares a otras especialidades. No hay salud si no hay salud mental y hay que invertir mucho más.

– ¿Cómo acabar con los prejuicios y el estigma que aún existen?

– Primero, no hay evidencia científica que demuestre que las personas con trastornos mentales sean más peligrosas que el resto. Los que tienen trastornos mentales son más frecuentemente víctimas de violencia que autores. Segundo, el estigma depende de la escasa relación que había entre enfermos y sanos cuando los enfermos estaban encerrados en los hospitales psiquiátricos. Cuando las personas con trastornos mentales son integradas en la comunidad menos miedo se les tiene. La mejor herramienta contra el estigma es la cercanía. Cuando se empieza a llamar a las personas por su nombre, Antonio, Pepe-, María, y no se utilizan más etiquetas generales como “loco”, entonces empieza la relación entre seres humanos y no entre categorías abstractas. Una persona con trastorno mental vista de lejos es un “loco”, quizás “peligroso” mientras que cuando es vista de cerca es una persona, un ciudadano, quizás, un amigo.

En su conferencia en Jerez abordó la situación actual de la atención en salud mental en el mundo.  ¿En qué nivel se encuentra España y más en concreto, Andalucía?

– La atención a la salud mental en el mundo es muy heterogénea y así como hay situaciones terribles en las que predomina la violencia y las violaciones de los derechos humanos y la mala calidad de los tratamientos también hay situaciones que ofrecen ejemplos de alta calidad de la atención, el respeto de los derechos de los pacientes, la riqueza e inteligencia de las intervenciones terapéuticas. Es un mundo complejo, variado, con ejemplos excelentes y cosas horribles. Andalucía hizo una de las reformas de la salud mental más exitosas y que goza de un respeto internacional muy merecido: calidad técnica, calidad humana, calidad ética. Los ciudadanos tienen que sentirse orgullosos de la atención psiquiátrica que se brinda en Andalucía.

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