ERE de Holcim en Jerez

Holcim plantea una reducción "mínima" de los despidos directos

  • La empresa propone ampliar la plantilla que seguirá en Jerez y recolocar en otras fábricas del grupo a parte de los afectados del ERE 

  • El comité de empresa no entra a valorar la propuesta e insiste en la viabilidad de la cementera de Jerez

Trabajadores de Holcim durante las concentraciones diarias a las puertas de la fábrica en Jerez.

Trabajadores de Holcim durante las concentraciones diarias a las puertas de la fábrica en Jerez. / Miguel Ángel González

Poco margen de negociación y las mismas tornas. El comité de empresa y la dirección de Holcim han agotado este miércoles la penúltima semana del periodo de consultas del ERE extintivo en la fábrica de Jerez, medida a la que se aferra la empresa sin apenas concesiones frente a los intentos de la representación de los trabajadores por preservar la actividad y el empleo.

La compañía ha reiterado su decisión de proceder al cierre del horno para la transformación de la fábrica en estación de molienda, si bien en las dos últimas reuniones, celebradas este martes y miércoles, ha abierto la puerta a una ligera reducción de los despidos directos, que inicialmente planteó para 59 de los 83 trabajadores en plantilla.

La propuesta de la empresa, de la que no han trascendido apenas detalles por el compromiso de confidencialidad firmado por los miembros de la comisión negociadora, contempla la ampliación de la plantilla de la estación de molienda en Jerez –la oferta inicial era de 24 trabajadores–, así como un plan de recolocaciones en las otras plantas del grupo en España –Holcim tiene otras cuatro fábricas de cemento en Carboneras (Almería), de Villaluenga de Sagra (Toledo), Sagunto (Valencia) y Montcada (Barcelona)–.

Para el resto de trabajadores, “la mayoría” según ha explicado Agustín Moreno, portavoz del comité, se mantienen los despidos directos y con una propuesta, por parte de Holcim, que está “muy por debajo de las condiciones que se han venido planteando –en otras regulciones de empleo– en el sector cementero”. Entre los afectados por los despidos, Moreno ha precisado que hay algunos trabajadores, aunque pocos, que podrían acogerse a un plan de prejubilación.

Hasta aquí la propuesta de la empresa, que no entra a valorar el comité, desde el que esta semana han puesto sobre la mesa nuevos informes que rebaten los argumentos esgrimidos por la multinacional del cemento para justificar el cierre del horno, que el comité de empresa considera que “no es bueno” para nadie, “ni para nosotros ni para ellos”.

La compañía ha confirmado a la representación de los trabajadores que el horno seguirá en pie tras su paralización, pero no con idea de que pueda volver a ponerse en marcha en un futuro, sino por la falta de capacidad financiera para su demolición.

Sin embargo, el comité de empresa entiende que el cierre del horno sin demolición puede interesar a la empresa, ya que con el abandono de la producción de clinker puede vender los derechos de emisión de CO2 a otras compañías.

La venta de estos derechos es una práctica habitual en el sector autorizada por la UE con idea de lograr así una reducción paulatina de las emisiones de CO2. Se supone que durante la paralización de los hornos, las empresas deben invertir en la mejora de sus instalaciones para la reducción de emisiones. Sin embargo, existe abundante literatura de expertos en la materia que sostienen que, lejos de alcanzar su objetivo de sostenibilidad, esta práctica reporta pingües beneficios a las empresas que ‘ceden’ sus derechos por un tiempo determinado, sin que los niveles de emisión se hayan visto reducidos por ello.

Con independencia de que sea lícito vender esos derechos –o de que sea ético si el cierre es definitivo–, Holcim ha trasladado a los representantes de los trabajadores que no hay marcha atrás en su decisión y que en sus planes de futuro no entra volver a producir cemento en Jerez.

El próximo 2 de marzo, tres días antes de la culminación del plazo legal del periodo de consultas, volverán a verse las caras. Y todo está aún en el aire.

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