Educación

Escuela rural busca alumnos

  • El colegio de La Ina, que ha visto cómo su ratio bajaba a apenas 10 escolares por clase, promociona sus servicios y "un modelo educativo distinto" para atraer a niños del Jerez urbano y evitar así el cierre de aulas.

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Dentro de unas semanas, cuando se abra el plazo para la matriculación en los colegios, comenzarán también los problemas para muchas familias que se quedarán sin plaza para sus hijos en el centro deseado, una situación que se repite año tras año. A sólo unos kilómetros del centro urbano, en la barriada rural de La Ina, el escenario es muy diferente. En su colegio, con una amplia y reconocida oferta educativa que se ha ganado a pulso durante los últimos años, los alumnos escasean y las instalaciones se han quedado grandes. Pero los responsables del colegio, con su director, José Antonio Corrales, al frente, y con el respaldo del delegado de Alcaldía de la barriada rural, Carlos Vidal, y de la Asociación de Madres y Padres de Alumnos (AMPA), se han empeñado en que cambien las tornas. Su objetivo: que alumnos de Jerez opten por un colegio que -dicen -nada tiene que envidiar a la oferta pública o incluso concertada que hay en la ciudad. "Ahora mismo estamos casi en el límite de alumnos que exige la Consejería para que unan las clases de primero y segundo de Primaria. En una o dos matriculaciones más puede estar la diferencia para que sigamos con las aulas separadas. Aquí cada niño vale su peso en oro", afirma el director. No quieren que ocurra como en Las Tablas, donde el colegio se perdió por falta de alumnos o el de El Portal, que estando incluso más cerca de Jerez, tiene unidos casi todos los cursos porque hay pocos niños.

Pero en La Ina no siempre fue así. El colegio se inauguró en 1987. Hasta entonces los escolares de todo este entorno iban en autobuses a colegios de Jerez y "éstos estaban ya llenísimos", recuerda Toni Granados, el profesor más veterano del centro. "Se vio necesario que hubiese un colegio aquí. Al principio hacíamos jornadas para que el centro se conociese y luego en el año 2000 llegó la ampliación con un nuevo edificio para Secundaria".

La Ina, al igual que el colegio, ha ido perdiendo población, Ahora son unos 600 habitantes y muchos ya mayores. La gente joven no se queda en la barriada. "Se tienen que ir, porque aquí está el problema de que no se puede construir", argumenta Toni. El colegio llegó a tener 400 alumnos, porque su zona de influencia no es sólo La Ina, abarca desde la rotonda para la incorporación a la Jerez-Los Barrios y hasta el cruce de Paterna con Puerto Real y a lo ancho, hasta el cruce con el Torno y el cortijo llamado Las Piletas.

"Es una pena que teniendo aquí este colegio, con una disponibilidad y unos servicios, sólo por rentabilidad social tendría que haber más alumnos y a la barriada le vendría bien porque los que vienen de Jerez les aportan una riqueza y al mismo tiempo, los niños de Jerez también aprenden aquí en un entorno diferente, con niños que se han criado en el campo. La diversidad siempre genera riqueza", afirma Toni, toda una institución no sólo ya en el colegio sino también en la barriada, donde los vecinos le dedicaron la plaza. Es el más firme defensor de un colegio galardonado en varias ocasiones por sus buenas prácticas de convivencia y en el que estudiaron también sus hijos. "Tenemos una biblioteca estupenda, casi 5.000 ejemplares y buenos recursos, queremos dar a la gente lo mejor a nivel educativo". En un espacio exterior los niños tienen la posibilidad de cuidar de un huerto y los escolares participan activamente con sus experimentos en la Feria de la Ciencia que se celebra en la plaza del Arenal.

Entre los alumnos ya hay 15 que vienen diariamente de Jerez. "Es curioso, pero estos 15 alumnos nos mantienen el centro, y el número de aulas actual. En Jerez no hay plazas en los colegios, y aquí podemos ofrecer un montón de servicios. A los niños del campo nos los llevamos a los colegios de Jerez ¿por qué no hacerlo al contrario?", esgrime el director, argumentando que la distancia no tiene que ser un obstáculo. "Es en lo que queremos insistir, La Ina no está tan lejos, es que mucha gente no ha pasado de la venta La Carreta, pero aquí se llega antes que si tienes que atravesar Jerez para llevar el niño al colegio".

Corrales se explaya con los servicios que ofrece el centro: un comedor gestionado por el propio colegio, "de los pocos que hay de gestión directa, la comida se elabora en el propio centro". "Nada de catering y con monitores para la hora de la comida ", abunda el delegado de Alcaldía. El colegio se 'vende' bien. Sus responsables saben lo que preocupa a los padres el tema de la comida y la propia jefa de estudios, Sonia Berná, con dos hijos también en el centro, se convierte en la mejor embajadora. "Es que los menús son mejores que los que yo pondría en mi casa".

El director describe que el centro tiene una estructura muy familiar, donde los profesores conocen a todos los alumnos, no sólo por supuesto a los de su clase, y a sus familias. La ratio se encuentra en 10 escolares por aula lo que permite una atención casi individualizada y además cuentan con un buen número de actividades extraescolares. "Talleres de manualidades, biblioteca, escuela deportiva y plan de acompañamiento, que son las clases de refuerzo", enumera Corrales.

El horario es otra de las ventajas que el colegio de La Ina pone sobre la mesa: desde las ocho y media, para los alumnos del primer ciclo de Secundaria, hasta las cinco y media de la tarde. "Los de Primaria que llegan en el mismo autobús que los más mayores también están acompañados hasta las nueve de la mañana, que empiezan sus clases. No es un aula matinal propiamente dicha pero si hiciese falta también la solicitaríamos. El centro tiene posibilidad de adaptarse a las necesidades de los padres".

¿Qué ofrece el colegio de La Ina que no tengan otros? Corrales está convencido de que es el centro idóneo para los padres que eligen para sus hijos un modelo educativo distinto. "Somos un claustro pequeño, con 17 profesores, con lo que es muy fácil trabajar de forma coordinada, un centro familiar, con una educación en valores y convivencia".

Isabel Galisteo es la vicepresidenta del AMPA y también habla de las bondades del centro. Su hija mayor, que ahora estudia Farmacia, fue alumna del colegio, y es el último año que la pequeña se quedará en La Ina porque acaba segundo de la ESO. "Esto es como una familia, nos conocemos todos, los niños, los profesores". De hecho el colegio abre sus puertas en cualquier efemérides o festividad a las familias. "Incluso también algunos proyectos de formación se abren a los padres", explica la jefa de estudios. "Un colegio con este ratio de alumnos te permite llevar a cabo experiencias muy bonitas, como las actividades interniveles, que con clases de 25 alumnos serían imposibles".

El delegado de Alcaldía no tiene dudas. "Es una pena que un centro de estas características esté desaprovechado, cuando en Jerez hay colegios con aulas prefabricadas. Pero el Jerez urbano desconoce el Jerez rural y queremos que eso no pase. La Ina no está tan lejos como piensan algunos". Además, si hubiese una demanda suficiente, la AMPA baraja la posibilidad de ofrecer también transporte a los futuros y y esperados alumnos que se desplacen desde Jerez.

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