Ciudad

Cien gafas gratis para los cien primeros

  • La singular campaña de promoción de una conocida óptica ‘revoluciona’ un tramo de la calle Larga con una llamativa cola de clientes y provoca comentarios de todos los tipos

Parte de la cola ante la óptica a las nueve de la mañana para lograr gafas gratis. Parte de la cola ante la óptica a las nueve de la mañana para lograr gafas gratis.

Parte de la cola ante la óptica a las nueve de la mañana para lograr gafas gratis. / Vanesa Lobo

Siete y cuarto de la mañana de ayer viernes. Llegan a la calle Larga Sara, Antonio y Raúl, tres jóvenes que comienzan a formar una cola ante la puerta de entrada de la óptica Gelovisión, cerca del Gallo Azul. A partir de ahí comienza el goteo de personas que se van apostando junto a la fachada de la óptica y de los edificios anexos.

Nueve y cuarto de la mañana. Ya hay más de cincuenta personal en la cola, todas súper abrigadas y viendo cómo a esa hora caía la niebla. La cola sigue creciendo y muchos ciudadanos que pasan por allí preguntan qué está sucediendo. La respuesta, que la óptica Gelovisión regala 100 gafas.

Tal y como suena. Cien gafas gratis para las cien primeras personas que accedan a la óptica a partir de las nueve y media de la mañana, hora anunciada para la apertura de las puertas del local.

Mientras tanto, comentarios de todo tipo entre los que pasan por allí. Unos preguntan si se trata de una manifestación y otros asocian la cola a un cartel que hay en el escaparate de la óptica en el que reza lo siguiente: ‘Si eres óptico optometrista, no dudes en dejarnos tu currículum’. “Vaya cola para buscar trabajo”, comenta asombrada una señora que pasa por allí y que por supuesto desconoce el motivo verdadero de la cola.

A las nueve y media de la mañana se abren las puertas pero no para comenzar a regalar las gafas, sino para repartir café con leche y croissant para todos los que esperan pacientemente soportando el intenso frío.Dos señoras que pasan por allí los ve desayunar y pregunta a alguien de la cola si es gratis, y cuando le responde que sí no dudan en ponerse en la cola, sin saben el verdadero motivo de la paciente espera.El desayuno, gentileza de la óptica, cae ‘de lujo’ entre el personal, que a las diez de la mañana comienza a recibir una papeleta con un número, del 1 al 100, repartidas por orden de cola.

A partir de ahí, los aspirantes a conseguir unas gafas gratis comienzan a ser llamados por número para que accedan a la óptica. Una vez dentro, se les toma nota del nombre y del número de teléfono para contactar con ellos y darles cita a partir de pasado mañana lunes y los días sucesivos.

Sobre las once y cuarto de la mañana se acaba el proceso y la óptica comienza a funcionar con la normalidad de cualquier otro día.

A partir de ahora serán citadas cada día cuatro personas -de las que estaban en la cola-, dos por la mañana y dos por la tarde para no colapsar la óptica con sus clientes habituales. Cuando vuelvan se les entregarán las gafas, que son monofocales hasta un límite de graduación.

Si el agraciado con el regalo necesita otro tipo de cristales o modificar la graduación se le atenderá en la óptica, pero el cliente ya tendrá que echarse la mano al bolsillo, aunque lo hará con la alegría de haberse llevado una montura gratis.

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