Jerez

La Guía Peñín valora la alta calidad de los vinos del Marco de Jerez con más de 92 puntos de media

  • El equipo cata más de 210 vinos durante su estancia en Jerez

El equipo de cata de Guía Peñín, junto a los más de 250 vinos de Jerez presentados. El equipo de cata de Guía Peñín, junto a los más de 250 vinos de Jerez presentados.

El equipo de cata de Guía Peñín, junto a los más de 250 vinos de Jerez presentados. / Vanesa Lobo

El equipo de cata de la Guía Peñín ha arrancado esta semana su andadura por las principales zonas productoras de España, un recorrido que durará más de seis meses y le llevará a evaluar los vinos de las últimas añadas que estarán disponibles en el mercado a partir de 2021. Estas catas servirán para la  elaboración de la nueva edición de 'Guía Peñín de los Vinos de España 2021', la guía de vino español más completa del mundo.

Como ya es habitual, la temporada de catas se ha iniciado en el Marco de Jerez, donde el equipo de Guía Peñín ha valorado más de 210 vinos. Los catadores han destacado la buena calidad media de estos vinos, que supera los 92 puntos, y han subrayado que históricamente se trata de la puntuación media más alta de todas las regiones productoras reflejadas en la Guía Peñín.

Las variedades blancas - principalmente Palomino, pero también Pedro Ximénez y Moscatel- y las tradicionales crianzas biológica y oxidativa son fuente inagotable de su diversidad de tipologías, estilos y grados de dulzor. El sistema de criaderas y soleras sigue siendo la norma -aunque se encuentran algunos ejemplos de única añada-, mientras que la tendencia a comercializar vinos sin filtrar -en rama- parece consolidarse.

Dentro de los finos y Manzanillas de Sanlúcar (50 referencias), ambos secos y de crianza biológica, el equipo de cata ha destacado tres estilos distintos, determinados por una menor o mayor incidencia de la crianza: vinos de un carácter más joven y frutal, con una presencia sutil de la crianza biológica; vinos más clásicos, donde el velo tiene un mayor protagonismo, marcados por los punzantes aromas del velo de flor, con notas de levadura, manzana verde y especias; y, por último, vinos cuya vejez ha atenuado la intensidad del velo, con notas tostadas y de frutos secos que amplían su complejidad, en su oxidativo camino hacia el amontillado. Estos dos últimos estilos trajeron las puntuaciones más altas de sus tipologías.

Entre los vinos que combinan crianza biológica y oxidativa, se han catado 34 amontillados y 27 palo cortados. Cuanto más viejos, más se alejan del carácter de velo de flor de su juventud hacia los matices de nueces, cacao y barniz propios del oloroso -categoría puramente oxidativa- que trajo a nuestra mesa 38 vinos de sabor intenso y penetrante. Pese a sus diferencias, la diversidad de amontillados, palo cortados y olorosos parece marcada por su edad y su tendencia hacia un estilo más sutil, delicado y bebible; o hacia otro más intenso, concentrado y potente, que a veces pone a prueba al paladar con su impactante acidez, salinidad y amargor. En alguna de estas elaboraciones, a veces se percibe un mayor dulzor por adición de Pedro Ximénez.

Por último, los vinos más dulces de Jerez estuvieron representados por los Moscateles y Pedro Ximénez. Oscuros, intensos y con vejez, aún dejan ver matices de flores, cítricos y fruta pasificada. En estos casos, los vinos que, con mayor acidez consiguen equilibrar los sabores dulces y amargos, han obtenido las mejores puntuaciones.

El equipo de cata continuará en las próximas semanas su recorrido por las principales zonas productoras de España. La segunda parada será Cava y Penedès.

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