Jerez

Homenaje a la 'mística de Jerez'

  • Un monumento recuerda desde ayer a María Antonia de Jesús Tirado, religiosa jerezana fundadora de la Congregación de Dominicas del Sagrado Corazón

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María Antonia de Jesús Tirado tiene desde ayer su monumento. Esta religiosa jerezana, fallecida hace 200 años, fundó la Congregación de Dominicas del Sagrado Corazón con una primera obra que es el colegio del Beaterio, que en 2012 cumple dos siglos. Su vida y obra es actualmente causa de beatificación, un proceso que se abrió el pasado mes de junio.

Conocida como la 'mística de Jerez' por su entrega a la oración y a los pobres, desde ayer María Antonia de Jesús Tirado tiene un monumento que la recuerda situado muy cerca del colegio que fundó, inaugurado con la presencia de centenares de personas que se reunieron en la cuesta de José Luis Díez para ser testigos de la bendición de una copia en bronce de la obra que hizo Pinto para el patio del colegio. Desde ahora y en esa esquina se recodará a una religiosa que en vida llegó a muchos en la ciudad creando un centro educativo para niñas sin recursos a las que dio acceso a la formación y a la cultura.

El obispo, José Mazuelos bendijo la obra en presencia de la madre general de la orden, María Sinaita Reguera; de la alcaldesa, María José García-Pelayo, y de una treintena de religiosas de las más de cuarenta que se reparten por las seis casas que las Dominicas de Sagrado Corazón tiene en España y América.

Este monumento celebra acontecimientos como el sucedido el 20 junio pasado con la apertura de la causa de beatificación de María Antonia de Jesús Tirado, creándose la comisión correspondiente. Al mismo tiempo se acaba de conmemorar 200 años de la muerte de la futura beata y está en puertas la celebración de los dos siglos de existencia del colegio del Beaterio, primera obra promovida por María Antonia de Jesús y que pasa por ser el centro educativo más antiguo de Jerez y el segundo de toda la provincia.

Un dato curioso: la fundadora no llegó a ver el colegio funcionando dado que su apertura se produjo después de que ésta falleciera, ya que el Ayuntamiento tardó cinco años en dar el permiso. El centro abrió sus puertas el 1 de julio de 1812 con la idea de facilitar acceso a la educación a niñas necesitadas de la ciudad, lo que contrastaba con la corta formación de la futura beata.

En los discursos pronunciados ayer coincidieron en destacar aspectos como que fue una mujer entregada a la oración, muy humilde y caritativa, con una total entrega a los pobres y a los enfermos a los que atendía incluso a hurtadillas, saliendo de la ciudad por las noches a la zona de la Cartuja para atender a leprosos. Su físico, que precisamente no transmitía fortaleza por su corta estatura y delgadez, no tenía nada que ver con su fuerte personalidad. Ahora que se ha abierto su causa de beatificación trascienden hechos milagrosos como el del cocido de habas que hizo para atender a los pobres en una olla cuyo contenido nunca se acababa, y que cuando muere un Jueves Santo, con las tropas francesas en una ciudad en estado de sitio en la que se prohibían las concentraciones, los militares respetaron la larga cola de jerezanos que esperaban entrar en la capilla ardiente en el colegio con los restos de María Antonia de Jesús, cuyos restos aún descansan en el Beaterio.

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