Jerez

Jornada de espera para encontrase con la Virgen del Rocío

  • Los rocieros jerezanos presentes en la aldea vivieron un domingo de reposo y espera a la salida de la Blanca Paloma

La jornada de ayer domingo se enmarca dentro de la espera y el descanso. Todo ha ido, quizá, demasiado rápido. Días de camino por el Coto Doñana, llegada a Manecorro, entrada en la aldea del Rocío y un abrazo eterno ante la presencia de la Virgen del Rocío que este año luce en su altar de la ermita más guapa que nunca si cabe. Todas las sensaciones y las emociones rocieras van demasiado deprisa. Quizá por eso, la Señora de Almonte, que lo sabe todo desde ese trono de plata en el que sus hijos la colocan cada año por Pentecostés, quiso que hubiera un día de descanso. De balance. Un día también para ir a disfrutar de la Virgen en la ermita. No puede ser rociero quien se encuentra en la aldea y no acude a ver a la Virgen. Se pierde esa hermosura que traspasa los siglos de devoción. El tiempo va demasiado deprisa en determinadas ocasiones. Y por ello, la Virgen, quiso una jornada de sosiego. De descanso. Para que todos su hijos vayan a verla.

En la peña 'El Cancelín' se encontraba María José Santiago viviendo una jornada de Rocío

Los colores amarillos se han hecho presentes en la aldea estos días. La Santísima Virgen, exornada con esas flores en las ráfagas que nunca arrebatarán su hermosura. Flores que están inspiradas en los tonos amarillo también. La razón del protagonismo de este color en la romería de este año de 2018 no es otro que el recuerdo de la visita de San Juan Pablo II a al Rocío. Una presencia importantísima que marcó un antes y un después en el seno de la devoción de la Virgen y de la que este año se cumplen veinticinco años. Una efemérides que los almonteños no han dejado caer en saco roto.

A la hora del almuerzo, una vez finalizada la Misa de Romeros en la explanada de la aldea, las casas jerezanas seguían esperando, con la alegría y la emoción, la inminencia del momento de la salida de la Blanca Paloma por las calles de la aldea. Será el momento que culminará toda esta puesta en camino hacía las marismas.

Casas rocieras con la presencia de jerezanos como la de Sopetón, con cofrades como Ángel Rodríguez Aguilocho -que pregonó al Rocío hace tres años-, Pepe Vegazo, Manolo Serrano, Paco Holgado, Antonio Montero o Pedro Gómez Virués de Segovia. O casas como la del Viejo Simpecao con la presencia de Marco Antonio Gómez, Pepe Quirós, Benito Rodríguez o Sergio Galvín. Y también hay que citar la casa de los Valderas en la que está la familia Valderas Sevilla, tan rocieros y tan jerezanos todos ellos y donde siempre se guarda ese buen gusto de la hermandad de las Angustias. O la casa de la peña El Cancelín con Antonio Rubiales y su señora Belén Pérez. Y muchos conocidos como Marín Gil y su esposa Gema Muñoz. Allí, en el Cancelín, también se encontraba el pasado sábado María José Santiago para disfrutar de un día de previa a la salida de la Virgen. Hay que citar también el número uno de la casa hermandad de Jerez donde siempre aguarda Paco Muñoz con su mujer Loli que con su hijo Raúl marcan el sendero de los buenos rocieros. Allí se encontraban la buena gente del Transporte -hermandad rociera donde las haya- con Paco González y su mujer Margot, Paco Pacheco y su señora Maribel o el mismo José Manuel Muñoz con su señora, entre otros. En el cuarto de al lado estaba Antonio Sampalo con su hermana que esperaban a sus invitados entre los que se encontraba Paco Hurtado. Y más allá, en ese patio mágico de la hermandad de Jerez, estaba la gente de San Rafael con Antonio Quintero y su familia. Con un saludo muy especial a su hija Rocío que siente a la Virgen tanto que no ha podido escoger una fecha más rociera para contraer matrimonio con su prometido Fernando del Álamo. Nada menos que una semana antes de que la Virgen parta en agosto de 2019 a Almonte. La Blanca Paloma bendecirá este nuevo matrimonio vestida de pastora. Gente buena de San Rafael que siente el Rocío como pocos.

En la madrugada del lunes después de Pentecostés la Virgen del Rocío saldrá a las calles a saludar a sus hijos. Los partes meteorológicos parecen que no son los mejores. Pero Ella no falta al encuentro con sus hijos. Probablemente, por la presencia de la lluvia, podrá llegar antes. Nos dicen rocieros que de esto saben un rato que sobre las diez de la mañana. La hora será lo de menos. Estaremos allí para vivirlo y sentirlo. Sin mirar el reloj ante la presencia de Ella. Sin pensar si fue antes o después cuando la Reina de Almonte llegó hasta Jerez ¡Qué más da la lluvia si todos lo que esperan están marcados por un fuego que no se apaga!

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