El conflicto catalán

"Si no es por los Mossos no salimos vivos"

  • Policías jerezanos narran el infierno que vivieron en Barcelona durante la manifestación de Jusapol

  • “La mayoría de los atacantes eran jóvenes y las miradas estaban llenas de odio”

Óscar Troya, Miguel López y Patricio Moreno sostienen una camiseta de Jusapol en la hemeroteca de Diario de Jerez. Óscar Troya, Miguel López y Patricio Moreno sostienen una camiseta de Jusapol en la hemeroteca de Diario de Jerez.

Óscar Troya, Miguel López y Patricio Moreno sostienen una camiseta de Jusapol en la hemeroteca de Diario de Jerez.

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Oscar Troya, Patricio Moreno y Miguel López son tres policías jerezanos. Forman parte de Jusapol y de Jupol, las asociaciones policiales que demandan la equiparación salarial con las policías autonómicas. Nada menos que 700 euros más al mes. Dos de ellos, Óscar y Patricio, vivieron en sus carnes el terrible acoso al que se vieron sometidos durante la manifestación que llevaron a cabo en Barcelona. “La tensión era enorme, estaban fuera acosando e incluso infiltrados dentro de nuestra manifestación. El odio era sencillamente visceral”. No fue ni mucho menos un plato de gusto. Lo pasaron tan mal que no dudan en señalar que “si no llega a ser por los Mossos D’Esquadra no salimos vivos de allí”, tal fue el nivel de tensión y las agresiones que debieron soportar.Como es sabido todo comenzó el sábado 29. Por la mañana salieron del hotel tras un larguísimo viaje. Tanto Óscar como Patricio formaban parte del equipo de seguridad que controlaba el discurrir de la manifestación. Todos ellos se pagaron el viaje del bolsillo contando con las aportaciones económicas que otros compañeros de la Policía Nacional y de la Guardia Civil realizaron pese a no poder desplazarse. “Llegamos a escuchar gritos de apoyo de muchísimos catalanes, pero los violentos se iban retroalimentando entre ellos y la violencia se desató”, asegura Óscar. “Se trataba de gente joven. Las televisiones no han sacado ni un 1% de lo que allí sucedió. Fueron seis horas de cargas policiales, gente que venía a por nosotros con puños americanos, con agua mezclada con ácido y con tirachinas que disparaban bolas de acero”. Su principal objetivo, señalan los agentes, era evitar cualquier conato violento. Por ello realizaron un cordón policial y estuvieron especialmente atentos a los infiltrados, “gente que venía a provocar”. Los Mossos los echaron de la manifestación, pero no a todos. “La responsabilidad era máxima. No en vano en la marcha no íbamos tan sólo policías y guardias civiles. También había ciudadanos a los que debíamos proteger”. Es por ello que los jerezanos iban unos pasos por delante inspeccionando las bocacalles para estar atentos a cualquier tipo de encerrona o emboscada.Fue precisamente un autobús procedente de Jerez el que se quedó aislado. Los agentes tuvieron que dirigirse al mismo recorriendo mayor distancia, momento en el que se produjeron las agresiones que los medios de comunicación han emitido los últimos días. Los agentes jerezanos también se vieron en serios problemas. “Al quedar aislados comenzaron a perseguirnos. Tuvimos suerte, entramos en el Corte Inglés de la plaza de Cataluña y los guardias de seguridad echaron los cerrojos. Nos dio tiempo a cambiarnos las camisetas y salir por la puerta de atrás”. No dudan un ápice al señalar, con absoluta claridad, que lo que vieron aquel día en Barcelona “fueron caras de odio, de profundo odio”.

Recuerdan, como otros muchos españoles, que estos barros son frutos de aquellos lodos vertidos en forma de concesiones innumerables a la Cataluña nacionalista. “Se han dado casos de familias de policías destinados en Cataluña en las que la madre y el hijo han vuelto a su localidad de origen por el fracaso escolar del pequeño. Y se trataba de buenos estudiantes pero es que le obligaban a estudiar en catalán pese a no conocer la lengua. La ley no se ha cumplido en innumerables ocasiones”.De otro lado se encuentra el profundo malestar de los policías y guardias civiles con el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y con el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska. A este respecto critican abiertamente que “tras los gravísimos incidentes no se haya emitido ni siquiera una nota de solidaridad hacia los cuerpos policiales por parte del Gobierno”. “El padre del ministro Marlaska era compañero, y además peluquero para ganar un dinero extra y poder brindarle a su hijo una buena educación. Por lo visto el ministro quiere que suframos lo mismo que sufrió su mismísimo padre”.

De otro lado cabe destacar que Jupol, que junto con Jucil conforman la asociación Jusapol, no es en la actualidad un sindicato pero tiene muchas posibilidades de convertirse en central y obtener buenos resultados en las próximas elecciones sindicales del mes de junio. Según aseguran Oscar, Miguel y Patricio en la actualidad cuentan ya con 140 asociados en la comisaría de Jerez. Teniendo en cuenta que el principal centro policial de Jerez tiene 300 funcionarios se deduce que prácticamente el 50% de la plantilla comparte los argumentos de esta asociación. Además hay un numeroso grupo de policías sin filiación sindical “entre los que Jupol puede calar hondo”. Este colectivo considera que los actuales sindicatos no representan debidamente a los agentes y se muestran críticos con los gobiernos nacionales, tanto del PP, con Juan Ignacio Zoido como ministro del Interior, como con su sucesor Fernando Grande-Marlaska. Por ahora no han conseguido sentarse ante representantes gubernamentales, algo que confían hacer tras las referidas elecciones de junio y obtener ‘escaño’ en el Consejo de la Policía. Según denuncian, el Gobierno sigue aportando dinero a los cuerpos policiales periféricos mientras se lo niega al estatal. “Han dado 700 millones de euros para los 17.000 mossos y pretender dar apenas 800 millones para los 160.000 del Cuerpo Nacional de Policía”. Sus protestas, dicen, están calando. Buena prueba es “que cuando los altos cargos del Gobierno saben que estamos ante una puerta entran por la trasera”, sentencian. 

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