Obituario

Muere Sor Victoria Virués, Hija Adoptiva de Jerez

  • Nacida en Chiclana, llegó a la ciudad en 1986 y fue directora del comedor de El Salvador

Sor Victoria junto a algunas hermanas de la congregación, en el pleno extraordinario de 2011 por su nombramiento de Hija Adoptiva. Sor Victoria junto a algunas hermanas de la congregación, en el pleno extraordinario de 2011 por su nombramiento de Hija Adoptiva.

Sor Victoria junto a algunas hermanas de la congregación, en el pleno extraordinario de 2011 por su nombramiento de Hija Adoptiva. / Manuel Aranda

Ha fallecido Sor Victoria Virués, directora durante años del comedor de El Salvador e Hija Adoptiva de la ciudad desde 2011. Religiosa de la congregación Hijas de la Caridad, fue el alma mater del comedor de El Salvador desde su llegada. Victoria Virués Chaves nació en Chiclana el 22 de noviembre de 1925, con solo 21 años ingresó en el convento de las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl y en 1986 llegó a Jerez.

Sor Victoria compartió su infancia en Chiclana con sus hermanos en un ambiente eminentemente agricultor. Desde ese momento, y tal y como resaltó en su día la Hija Adoptiva de la ciudad de Jerez, sus padres le enseñaron "a amar a los pobres". Pocos años más tarde comenzó a crecer en Sor Victoria la vocación que la llevaría a ayudar a los más necesitados durante los 60 años que ha pertenecido a la congregación de las hermanas de la Caridad.

Se iniciaría ayudando a las hermanas de su colegio y posteriormente a través de charlas de catequesis y preparaciones a la comunión, Sor Victoria alcanzó la mayoría de edad, cuando comunicó a sus padres su deseo de formar parte de la comunidad cristiana, y así lo explicaba días antes de ser nombrada Hija Adoptiva de Jerez: 

"Me eduqué con las Hijas de la Caridad y vi la labor que hacían las hermanas. Los sábados y domingos iba al servicio de los pobres y vi que me gustaba. Entonces tendría unos 12 ó 13 años. Entonces teníamos la Asociación de Hijas de María del colegio, y veía las catequesis de los niños para la Primera Comunión, que también me gustaba. Cuando fui un poco mayor me apunté a dar clases nocturnas y cuando cumplí los 18 le dije al sacerdote que quería ser Hija de la Caridad pero me dijo que lo consultara antes con mis padres. ­ Me dijeron, ¿no te parece que eres todavía muy joven? ¿Es que te falta algo? Para ellos fue muy doloroso, pero esperé como ellos me dijeron y a los 21 años ya me decidí".

Sor Victoria, en la puerta del comedor de El Salvador. Sor Victoria, en la puerta del comedor de El Salvador.

Sor Victoria, en la puerta del comedor de El Salvador. / Manuel Aranda

A los 21 años entró a formar parte de las hermanas de la Caridad, en Madrid, y Sor Victoria contaba que "el 12 de julio de 1947 salí de casa con otra compañera que tenía las mismas inquietudes y estuvimos en Madrid tres meses de prueba. Ingresé en el seminario un año y en 1948 me mandaron ya como Hija de la Caridad a Cádiz, al Asilo Gaditano, que era guardería y maternidad. Allí estuve 22 años y en 1970 me mandaron a Palmones como hermana superiora. Sólo estuve un año porque el clima no me iba muy bien y de allí pasé a Chipiona, también de superiora del Hogar Victoria de Auxilio Social. Teníamos niños internos que venían de los suburbios de Madrid y luego se hizo un colegio para niños de la zona, que recibían formación y estaban muy bien atendidos. Tenían un campo de fútbol al que le pusieron mi nombre, estadio Victoria. Algunos salían con estudios y se colocaban y me da mucha alegría cuando los veo. Otros vienen a comer aquí y otros han muerto. De Chipiona me mandaron a Estepa, a una guardería. Allí no había pobres con los mantecados y la recogida de la aceituna pero hacíamos visitas a los enfermos. Allí estuve nueve años y en 1986 me vine a Jerez".

Y desde entonces, ayudando en nuestra ciudad. Sor Victoria relataba cuando fue nombrada Hija Adoptiva que "primero me vine de descanso porque estuve un poco mala y luego de responsable de guardería y comedor. Ni un año me dejaron descansar. Llegué en el 86 y en el 87 ya estaba con mis obligaciones: hacer las cuentas, ayudar en la cocina y el comedor, atender a los pobres, controlar las necesidades de la despensa... Siempre con la ayuda de las hermanas. Del 97 al 2000 estuve en Villa Milagrosa, en Picadueña Alta, una casa de espiritualidad, pero volví en el 2000. A los 64 años me dieron la incapacidad laboral y la invalidez total por una cardiopatía isquémica, pero a mis 85 años sigo trabajando porque puedo y lo sigo llevando todo para adelante". 

Y así ha sido Sor Victoria Virués hasta el final, a punto de cumplir 95 años, entregada a los demás. Diario de Jerez se une a las muestras de pesar por tan irreparable pérdida. Descanse en paz.

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