Patrimonio/Jerez

El Museo Arqueológico ampliará su oferta con otra sala para exposiciones

  • Ocupará parte de su actual biblioteca y acogerá piezas que no forman parte de la exposición permanente

  • Cultura prepara además la celebración de dos citas de envergadura para 2021

Una imagen de esta pasada semana de la fachada del Museo Arqueológico. Una imagen de esta pasada semana de la fachada del Museo Arqueológico.

Una imagen de esta pasada semana de la fachada del Museo Arqueológico. / Vanesa Lobo (Jerez)

El Ayuntamiento proyecta la ampliación de la oferta cultural del Museo Arqueológico con la apertura de una nueva sala. Sería concretamente en parte de su actual biblioteca. El delegado de Cultura, Francisco Camas, ha adelantado que este espacio que se pretende ofrecer “estaba en un uso relativo y lo vamos a poner en positivo. Vamos a darle una importante carga de posibilidades”.

Una intención que será una realidad cuando los trabajadores se incorporen y se pueda empezar a darle forma. Por lo pronto, la idea es “darle una mayor proyección al Museo con este tipo de propuestas”. Un nuevo espacio expositivo que irá de la mano de la puesta en marcha de iniciativas que consisten en exponer de forma temporal piezas del Museo que no forman parte de la exposición permanente. Una sala abierta a estos fondos, muestras que irán acompañadas de conferencias en las que se analizarán las piezas.

Asimismo, y también respecto al Museo, está en fase de estudio la realización de dos exposiciones de envergadura entre finales de 2021 y comienzos de 2022, dedicadas a la religiosidad en el Calcolítico y otra sobre el mundo almohade.

El responsable del Museo, Fernando Núñez, explica que esta futura sala para muestras temporales “está dividida por una arcada y tiene una intervención relativamente sencilla. Lo ideal es que se inaugure antes de finales de año. Ya hacemos exposiciones temporales en Julián Cuadra, que es una sala multiusos, pero sí nos gustaba la idea de tener otro espacio más”.

Un lugar en el que también se plantea llevar a cabo la ‘Vitrina cero. Lo nunca visto’, que mostraría por primera vez piezas que no están en la exposición permanente. Y se hará tres o cuatro veces al año acompañadas por una charla. “Estamos dándole vueltas a muchas cosas para que sea un revulsivo, hacer cosas nuevas, atraer más público...”, añade Núñez.

Respecto a las dos grandes muestras, tanto Fernando Núñez, como los arqueólogos Laureano Aguilar y Francisco Barrionuevo están trabajando en la definición de dos proyectos, uno más centrado en la religiosidad en el Calcolítico y otro sobre las relaciones del mundo almohade con el sur de la península ibérica. “Los proyectos deberían estar definidos de aquí al verano, y ya en septiembre empezar a trabajar en buscar el comisario, la selección de las piezas, relaciones con los museos para los préstamos y señalar fecha. También estamos valorando los espacios, en función de la dimensión de la exposición, que podría ser en la sala Saris Siduna, que es la más grande que tenemos, y una parte también podría desarrollarse en los Claustros”.

Ahora sólo queda esperar el regreso a la nueva normalidad, que el Museo reabra y muestre al mundo esos proyectos trabajados a puerta cerrada.

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