Denuncia por vejaciones a un alumno autista “Nos han hecho sentir como los verdugos y somos las víctimas”

  • La madre que denunció insultos y vejaciones de un profesor del colegio María Auxiliadora a su hijo autista expresa su malestar con el centro por no haber apartado de la docencia al educador

Elisa Barroso, la madre del niño con autismo, en su domicilio. Elisa Barroso, la madre del niño con autismo, en su domicilio.

Elisa Barroso, la madre del niño con autismo, en su domicilio. / MANUEL ARANDA

Elisa Barroso es la madre que el pasado marzo denunció en el Juzgado al profesor de música del colegio María Auxiliadora por insultos y vejaciones a su hijo autista de 12 años. Transcurridos estos meses, en los que el Juzgado número 5 se ha hecho cargo de la instrucción y se han dado ya varios pasos a nivel procesal, con la declaración del profesor, de testigos y el informe del psicólogo forense, Elisa ha decidido dar el paso de explicar públicamente cómo ha vivido su familia toda esta situación y cómo se siguen enfrentando a ella, al comienzo de un curso en el que el profesor denunciado no sólo sigue dando clases en el colegio, sino que además las imparte a sus otros dos hijos.

Hay que recordar que los padres del menor denunciaron en los juzgados y también ante la dirección del colegio las conductas del profesor hacia su hijo, unas denuncias en las que se habla de abuso de autoridad, de insultos, burlas y de otros hechos como la inmovilización del niño en una silla, tapándole la boca con cinta adhesiva. El propio colegio en el expediente disciplinario que abrió al educador daba por acreditado que estos hechos se produjeron, aunque el profesor los negó, pero concluía que no había lugar a sanción porque ya habían prescrito.

La madre del menor, antigua alumna del colegio María Auxiliadora, al igual que sus hermanas, no oculta el malestar hacia la dirección del colegio y dice que "nos han hecho sentir como verdugos, cuando somos las víctimas". Asegura que en ningún momento han sentido el respaldo del centro ni han recibido unas palabras de disculpa por parte de la dirección, pero sobre todo enfatiza que "no me cabe en la cabeza que incluso cuando el fiscal ve indicios delictivos, una relación laboral prevalezca sobre los derechos de los niños. Cualquiera ve que eso no tiene explicación, ni justificación”, explica esta madre, para quien el colegio debería haber apartado de la docencia al profesor hasta que exista una sentencia. "Se limitan a decir que están colaborando con la Justicia", lamenta.

Tampoco ha sido posible la mediación de la delegación territorial de Educación, que se ha dirigido a la familia para informarles de que no puede intervenir al tratarse de un centro concertado.

En estos momentos existen unas medidas cautelares por parte del Juzgado que prohiben al profesor comunicarse por cualquier medio con el menor -los padres pedían una orden de alejamiento, que no se concedió- lo que ha obligado al colegio a contratar a otra profesora de música para la clase del niño. No obstante, el educador denunciado sí da clases a los otros dos hijos de Elisa, de 10 y 7 años y a sus sobrinas. Las dos familias han remitido a la dirección del centro un escrito en el que piden que sus hijos no reciban clase ni mantengan ningún tipo de contacto con dicho profesor y la respuesta ha sido la misma.

Por un lado, la dirección del centro argumenta que el expediente informativo, ya cerrado, que abrió el centro, no contempla la exclusión de la docencia de dicho profesor y que por parte del Juzgado tampoco se ha decidido su inhabilitación ni una orden de alejamiento ni medidas restrictivas relativas a otros menores. Añade también que el centro no cuenta con recursos para suplir a este profesor y que organizativamente es imposible que los hermanos del menor reciban clases de la otra profesora contratada.

No sólo esta actitud ha dolido a la familia de Elisa, que expresa también su malestar por el hecho de que este curso el profesor además de las clases de música imparte precisamente la asignatura de Educación para la Ciudadanía y los Derechos Humanos.

Elisa echa la vista atrás y recuerda su empeño en que su hijo mayor se escolarizase en el colegio María Auxiliadora, del que es alumno desde los tres años."El equipo de orientación nos decía que éramos unos irresponsables, que el colegio no había tenido a ningún niño autista y que había otros centros en Jerez con más experiencia, pero yo quería los salesianos, confiábamos en que esa inexperiencia se iba a ver suplida por otros valores, sabíamos que íbamos a hacer un aprendizaje juntos y abrimos la veda. Ahora hay tres niños con autismo en el centro. Si yo sólo hubiese querido que mi hijo aprendiese a multiplicar me hubiese sido más cómodo llevarlo al colegio de al lado de mi casa, pero quería una educación arropada en unos valores que se le presuponen a un colegio salesiano".

Reconoce también que en todos estos años ha encontrado la colaboración del colegio, que cualquier necesidad del niño ha sido atendida, pero que todo cambió a raíz de interponer la denuncia contra el profesor. "Nos han hecho sentir verdugos, cuando somos las víctimas. La institución no ha estado a la altura, no es suficiente decir que se está colaborando con la Justicia para una familia que confió en este colegio".

En la reunión del inicio del curso de Secundaria, Elisa decidió tomar la palabra para manifestar algunas de estas reflexiones, pero afirma que desde la dirección del centro se le instó a que no volviese a hacerlo en el encuentro que iba a tener lugar para el inicio del curso en Primaria, donde están sus otros dos hijos.

Pese a toda esta situación, la familia no se plantea un traslado de colegio, entre otros motivos porque los profesionales no recomiendan que el menor con autismo, en puertas de la adolescencia (en unos días cumplirá 13 años), se vea en estos momentos inmerso en lo que supondría un cambio tan importante en su vida.

Elisa comenta que hasta ahora no se ha encontrado con fuerzas para hablar de lo ocurrido, de lo que su familia ha pasado en este tiempo, de lo que supone enfrentarse incluso al riesgo de suicidio de un hijo. "Pero de todo esto me gustaría sacar un aprendizaje. La realidad de niños diferentes está ahí, ya no están en sus casas como antes y todos tienen derecho a la educación. Hay que adaptarse a los cambios y el sistema educativo no está preparado para esa diversidad. Los profesores necesitan formación y también que exista un seguimiento cuando un colegio tiene plazas de necesidad educativa especial, porque a cambio también reciben unos beneficios".

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