Patrimonio

Obrigado por vir

  • El historiador jerezano Manuel Romero Bejarano culmina su novedosa tesis sobre la labor de maestros portugueses en destacados monumentos andaluces.

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Cada vez que uno pasa por debajo del balcón del palacio Ponce de León, debería decir "obrigado por vir", gracias por venir en portugués. Un guiño, un homenaje a aquellos maestros de Portugal que plasmaron su arte en muchos monumentos de la ciudad. Y se los conoce al dedillo el historiador jerezano Manuel Romero Bejarano, que acaba de culminar sus tesis, 'Maestros y obras de ascendencia portuguesa en el Tardogótico de la Baja Andalucía'. Un trabajo que habla de canteros de aquel país que trabajaron en Huelva, Sevilla, Córdoba, Cádiz..., durante el siglo XVI, con un profundo estudio de nuestra provincia, "donde hay una serie de obras y maestros que hasta la fecha nadie había documentado", asegura.

Y uno de esos personajes es Fernando Álvarez, que realiza tanto el balcón como el patio del palacio de Ponce de León. Trabaja además en San Mateo, hace la fachada del Palacio Riquelme, obras en el convento e iglesia de Santo Domingo, el castillo de Bornos e inicia el claustro de La Merced. Otros destacados son Diego, Juan y Domingo Pérez, que hacen el Monasterio de La Victoria de El Puerto, inician el de La Victoria de Jerez y el patio del Palacio de Camporreal. "Hay documentados al menos 30 canteros y albañiles que entran en las cuadrillas de otros maestros. De ahí que en obras dirigidas por maestros locales en las iglesias de San Miguel, San Marcos, San Dionisio aparezcan una serie de elementos decorativos que son los que están en el arte manuelino, en el último gótico de Portugal", precisa Romero. De esos maestros locales que tienen a portugueses trabajando para ellos sobresalen Pedro Fernández de la Zarza y Diego y Rodrigo Jiménez, que lo mismo hacen obras para el Ayuntamiento, que informes sobre la muralla, que traídas de aguas. Llegan a ganar mucho dinero mientras tienen encargos, pero les pasa como a muchos de la época, que una vez mayores, a pesar de sus posesiones, acaban casi arruinados. Porque no eran profesionales sobre el papel, también estaban a pie de obra y, a cierta edad, las fuerzas no les alcanzaban.

Pero de todos estos trabajos 'portugueses', el historiador destaca el crucero de San Miguel y los palacios Ponce de León y Riquelme. "Son personas a las que les tocan vivir el momento en que se acaba el Gótico y comienza el Renacimiento. Así que lo mismo se hacen bóvedas de crucería que otras cosas. Ocurre en la casa de Ponce de León, que la ventana es renacentista y el patio, que se hace a la vez, es más bien gótico". Hay que recordar que este palacio (Ponce de León) es del Ayuntamiento desde 1897, ahora cedido al Salvador. Una casa medieval, una especie de castillo dentro de la ciudad, que era propiedad de Juan de Villacreces, que fue siempre muy fiel a la Corona, en momentos en que había bandos a favor de Ponce de León, de los Guzmán... Esa fidelidad le hizo tener un reconocimiento social importante después de la llegada de los Reyes Católicos, y es que además era Caballero 24. Consigue que su hija se case con Francisco Ponce de León, que era hijo bastardo del duque de Arcos, que a su vez era dueño de media Andalucía. Y para celebrar el matrimonio y que la gente se hiciera eco del ascenso social, encarga una reforma importante en la casa. El balcón es una muestra, porque se colocan en él los retratos de los dos novios. "Hay un cambio importante -añade Romero- del Gótico al Renacimiento porque en el primero se venía arrastrando la tradición islámica de que las casas, hacia el exterior, prácticamente no tenían ningún tipo de adorno. La vida se hacía dentro. Y este balcón es el primero que se hace así en la ciudad, al que luego le seguirán muchos más, además de fachadas, ventanas..., para introducir ese Renacimiento". Destaca también del palacio Ponce de León las columnas del patio, traídas de Génova, con un blasón plano que luego se tallaba aquí con los apellidos correspondientes, "y es que la casa es puro plateresco. Sólo hay que ver la mezcla entre los dos estilos. Y son muy curiosas las figuras que posiblemente no tuvieran ningún sentido, un repertorio ornamental desde siglos, como leones, dragones, reyes... Y es que en ninguno de los documentos se dejaba ver cómo pensaban en la época, qué querían representar con sus figuras, excepto en las dos de la boda que se asoman al balcón".

Pero no sólo Jerez fue pasto de la creatividad portuguesa, Romero Bejarano documenta también obras de estos maestros en Arcos, Medina, Tarifa, Gibraltar, Sanlúcar, Rota, Lebrija... Aunque en un principio la tesis iba encaminada a cubrir toda la arquitectura del XVI en la zona, algo que era inabarcable, la labor se centró finalmente en los trabajos portugueses de la época en la provincia.

El historiador destaca que los monumentos jerezanos que trata en la tesis, "son una parte importante del patrimonio de la ciudad y no estaban muy bien documentados, así que por contratos de obra, compras de piedra, se da una cronología de estos edificios, de las fases constructivas y de la autoría de las obras, así como de la vida de estos maestros y se conoce cómo funcionaba el mundo de la construcción y de la arquitectura en esa época". Documentación, gran parte de ella, extraída del Archivo Municipal de Jerez y de los Protocolos Notariales, es decir, de todo lo que se firmaba ante notario. Contratos que entonces se harían hasta para las cosas más simples. "Algo que aporta mucha información para saber por ejemplo, que cuando se compraban materiales se sabe que en ese momento se estaba construyendo el edificio y muchas veces aparece el nombre del 'arquitecto'. Asimismo, se sabe qué es lo que se estaba construyendo por los cortes de la piedra, es decir, si se cierra una bóveda, si se hacen cimientos, una capilla...". Romero Bejarano cuenta como curiosidad que un documento desvela además que en 1546, los vecinos de San Miguel llegaron a denunciar el excesivo gasto que se estaba haciendo en la construcción de la iglesia del barrio. Sólo hay que ver que en el crucero no queda un hueco libre para decoración. Romero subraya también una portada realizada por Fernando Álvarez, que en la actualidad está en un cortijo, y que antiguamente se encontraba en los Claustros.

'Maestros y obras de ascendencia portuguesa en el Tardogótico de la Baja Andalucía' será editada próximamente. Un título que vierte más historia, si cabe, sobre la ciudad. Por si todavía algunos dudan de que para patrimonio, el de Jerez.

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