Notas al margen

Opinión: 'Relistos'

IMAGINEN una operación policial liderada con éxito por la Guardia Civil. Bien, ¿han imaginado una trama dedicada a la corrupción, al tráfico de drogas, al robo por encargo? ¿Y a cuántas personas han detenido: 5, 10, 15 ó 50? No le den más vueltas porque ni los creadores del anuncio de La Primitiva que invitan a soñar con una yate de lujo tienen la imaginación de Paco 'el Contratista' y Diego 'el Pescaero'. Estos dos ruinas jerezanos se hicieron ricos a cargo de las arcas del Estado sin dar ni golpe. Su negocio era tan sencillo como vender contratos falsos. Unas 500 personas han sido imputadas por todo el país en la operación que bautizó la Guardia Civil como 'Relisto'. Nadie recuerda algo parecido porque Paco y Diego no son unos listillos del montón. Aunque no pasaron por Silicon Valley, 'El Contratista' y 'El Pescaero', en su condición de albañil avanzado el primero y de jornalero de la mar el segundo, tejieron una red de empresas fantasmas en tiempo récord.

Cuando el ladrilló no dio para más, Paco se inventó una realidad paralela con sociedades falsas. Diego no iba a ser menos y los dos ofrecieron desde su entramado contratos ficticios a todo quisque. Entre su clientela, extranjeros ansiosos por obtener el permiso de residencia, presidiarios en busca del tercer grado y quienes simplemente cobran el paro sin trabajar. La avaricia y la ausencia de mecanismos de control hicieron el resto. Y no piensen ustedes en una organización sofisticada, líder en ingeniería financiera, ni en sedes en paraísos fiscales. Paco, un probe albañil, y Diego, un pescaero sin más faena, colocaron al frente de las sociedades de su imperio virtual a hombres de paja -la mayoría toxicómanos- a cambio de una limosna. Nadie sospechó en la Seguridad Social ni en la Agencia Tributaria, a pesar de que daban el cante tirando el dinero. Y antes de que se lo lleven los demonios pensando que a usted no le pasan una, admítalo: Paco y Diego son unos linces. Urdieron su plan desde la nada más absoluta para dar el pelotazo perfecto. ¿Quién podía imaginarlo? Sus compinches se ocupaban de los detalles, dar de alta al personal y captar a los clientes; ellos gobernaron el barco hasta que perdieron el control.

Menudo par, lo suyo era el timo colectivo. Fue un negocio redondo para todos salvo para Hacienda, a la que birlaron 2,6 millones. Por suerte, la Guardia Civil frenó su ambición antes de que el agujero fuese enorme. La Tesorería anuló en total 926 altas, pero lo grave es que hay un relisto en cada esquina, incluso entre los gobernantes. Usted no ve el final del túnel ni con ayuda de la fe y ellos ya anuncian la recuperación económica. Tienen un sentido del humor negro tan fino que interpretan los datos del paro y te ríes por no llorar. También los líderes de la oposición son unos fenómenos. Exigen al Gobierno que resuelva los problemas que ellos no supieron afrontar. Y no olvidemos a los relistos de IU, que pactaron con el PSOE que rotarían en la presidencia de la Mancomunidad de la Sierra, y ahora que les toca se niegan a ceder el sillón. Hay tanto relisto en esta provincia que Trabajo detectó 476 infracciones por fraude sólo el año pasado. Y tanta gente ganándose la vida sin dar un palo al agua no hemos de subestimarla. Es más, quizá lo sensato sea estudiar este fenómeno porque se podría sacar partido a tanto talento para vivir del cuento. Si aplicásemos en un nuevo modelo productivo tanto ingenio como en trincar por la cara, saldríamos de ésta sin pedir ni robar, aunque a Paco y Diego no les guste la idea.

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