Sentencia del caso 'Casa del Rocío'

"Pacheco ideó un plan para beneficiar a la hermandad"

  • La Audiencia condena al ex alcalde a un año y 10 meses de prisión por la reforma de la casa del Rocío en Almonte que se trató de ocultar con facturas falsas de obras no ejecutadas en barrios.

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El ex alcalde Pedro Pacheco suma ya su tercera pena de prisión. Ayer, la sección jerezana de la Audiencia Provincial dio a conocer la sentencia que condena al ex regidor a un año y 10 meses de cárcel, que se suman a los que ya está cumpliendo en el centro penitenciario de Puerto 3, por regalar con dinero municipal a la hermandad del Rocío unas obras de reforma de su casa de hermandad de la aldea de Almonte y luego tratar de enmascararlo con facturas falsas que aludían a mejoras en barrios de Jerez que no llegaron a hacerse. 

 

Junto a Pacheco también han sido condenados el ex gerente de la desaparecida Gerencia Municipal de Urbanismo (GMU) Luis Cruz (un año y diez meses de prisión); el ex hermano mayor del Rocío Francisco Gómez (seis meses de prisión);el ex delegado del Área de Recursos Miguel Ángel Bernal Soto (un año y ocho meses), el ex edil Antonio Sánchez Román (ocho meses) así como los ex directores de zona norte y sur, Jesús Bellido Pérez y Ramón Rosa (ocho meses de prisión), además del constructor José Grimaldi (nueve meses). Mientras, han sido absueltos José Manuel Muñoz Alcántara y José Enrique Agüera, arquitecto municipal y gerente provisional de la GMU, respectivamente. El fallo, que es recurrible ante el Tribunal Supremo, determina que Pacheco incurrió en los delitos de prevaricación, falsedad en documento mercantil y fraude a la administración, pero le exonera de otros que le atribuía la Fiscalía tales como falsedad en documento oficial o malversación de caudales, para lo que pedía una pena de seis años. 

 

La sección octava, presidida por la magistrada Lourdes Marín, considera probado que el ex regidor “ideó y llevó a efecto” un plan para “beneficiar” a la filial rociera reformando su casa en Almonte “a costa de las arcas municipales”. Todo comienza en enero de 2006, un momento en el que en virtud del pacto con el PSOE,Pacheco era delegado de Urbanismo y máximo responsable de la desaparecida Gerencia de Urbanismo. En esa fecha, el ex alcalde mantuvo una reunión con miembros de la junta de gobierno del Rocío quienes le pidieron una ayuda económica para reformar la casa de hermandad en Almonte ya que al año siguiente celebraba el 75 aniversario de su fundación. En ese encuentro, el responsable político se comprometió a que la Gerencia asumiera el coste íntegro de las obras y la redacción del proyecto. Sin embargo, en septiembre se modificó el ofrecimiento para dejar la reforma inicial en unas obras de “adecentamiento”. 

 

En enero de 2007, según se recoge la sentencia, se decide el sistema de financiación. Así considera probado que Pacheco, con la  oposición inicial de Luis Cruz, decide que la reforma se pague “mediante obras menores municipales ficticias”, concretamente con facturas “falsas” de actuaciones en la zona norte y sur de la ciudad. “Su intención desde un principio era la no realización de estas obras menores a fin de destinar el dinero previsto para las mismas a financiar las obras de la casa de la hermandad enHuelva”, apunta el fallo. El modus operandi no es otro que “fraccionar” facturas para que estas no superasen los 30.000 euros de importe cada una burlando así la obligación legal de hacer un concurso público si se hacen contrataciones por importes superiores. La sección octava atribuye a Luis Cruz, “siguiendo las órdenes de Pedro Pacheco”, el encargo de las obras a Jerecom, cuyo administrador es José Grimaldi, sin ningún tipo de concurso público. Asimismo señala a Cruz como el que le encomendó el proyecto de obra al arquitecto municipal.

 

Las obras se ejecutaron entre marzo y mayo de 2007, un periodo en el que se produjo una reunión de Grimaldi con Miguel Ángel Bernal donde le advirtió que aún no había cobrado factura alguna y la forma de pago “convenida” con el ex gerente de la GMU. Fue entonces, según el fallo cuando el delegado contactó con Antonio Sánchez Román para que le encargarse a los directores de la zona norte y sur los “visados” necesarios donde se certificaba la ejecución de unas obras que sabían que no llegaron a realizarse. Incluso, sentencia que Bernal recomendó a Grimaldi que se buscara a otras dos empresas para presentar las facturas y “no levantar sospechas”. 

 

Sin embargo, queda probado que Grimaldi aprovechó el sistema para tratar de colar facturas por un importe superior —el coste de la obra rondó los 123.000 euros y presentó abonos por valor de 446.000 euros —. Las obras en la casa de hermandad se ejecutaron pero no se pagaron ya que, meses después, y con el PSOE dirigiendo la GMU, se descubrieron las irregularidades tras un informe técnico que advertía que las obras en la zona norte y sur de la ciudad no se habían ejecutado. 

 

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