Paco Casero | Presidente de la Fundación Savia "¿Qué pensarán de nosotros nuestros nietos cuando vean lo que les hemos dejado?"

  • Busca que la ONU, la Comunidad Europea, el Congreso y las comunidades aprueben la figura del Defensor de Generaciones Futuras que vele por la protección del medio ambiente

Paco Casero, presidente de la Fundación Savia, en el campo con sus nietos. Paco Casero, presidente de la Fundación Savia, en el campo con sus nietos.

Paco Casero, presidente de la Fundación Savia, en el campo con sus nietos.

El pleno del Ayuntamiento de Jerez hizo la pasada semana una declaración institucional -propuesta de Adelante a petición de la Fundación Savia y que apoyaron todos los grupos-, iniciativa que busca la creación de una nueva institución pública denominada Defensor de las Generaciones Futuras y que tiene como objetivo la protección ambiental frente a la acción del presente para combatir el cambio climático.

Paco Casero, presidente de la Fundación Savia, agradecía el gesto de los cinco partidos políticos de la corporación jerezana al respaldar la Declaración Institucional y explica qué es y cuáles son los objetivos del Defensor de las Generaciones Futuras: "Ojalá algún día nos sintamos todos muy orgullosos de que esto haya servido para ayudar y aportar soluciones".

–¿Qué es el Defensor de las Generaciones Futuras?

–El deterioro que está sufriendo nuestra naturaleza es muy fuerte y no somos conscientes. La idea es una institución que de verdad pueda tener presente quién viene después de nosotros, que debería ser el afán de todo padre y de todo abuelo. Yo soy abuelo y estoy mucho más preocupado por mis nietos que por mis hijos. Estamos trabajando para fortalecer la importancia de nuestra responsabilidad con el momento actual y con el futuro, pensando siempre en la necesidad de buscar la máxima unidad, de mirar más hacia delante y no solamente en el momento. Nuestros nietos y biznietos ¿Qué pensarán de nosotros cuando vean lo que les hemos dejado y que su situación sea extrema? 

–¿Cómo funcionaría?

–Lo que pretendemos con esa figura del Defensor de las Generaciones Futuras es que aquellos temas que tengan trascendencia mucho más allá del presente, puedan pasar por esa oficina y que esa oficina, a través de técnicos y demás, pueda opinar e influir, y sea tenida en cuenta. Lo que hemos intentado es que en esto no sea protagonista ninguna sigla política sino que sea la sociedad en su conjunto.

"Lo que pretendemos con el Defensor es que esa oficina pueda opinar e influir en temas con trascendencia futura"

–Por eso aplauden cuando todos los grupos de un ayuntamiento suscriben la resolución de forma unánime...

–Queríamos que fuese una petición desde la sociedad, que no fuese una decisión política. Estudiamos cómo se ha hecho o cómo se abordan estos temas en otros países e hicimos un libro sobre el Defensor y su papel que nos lo piden de universidades de todo el mundo. Empezamos por los ayuntamientos, que es la institución pública más cercana a la ciudadanía, y elegimos el de Palma del Río, donde había cinco grupos políticos. Lo presentamos, nos invitaron al pleno, estuvimos hablando y se votó y se aprobó por unanimidad. Luego elegimos un ayuntamiento de Izquierda Unida, y exactamente igual; luego, otro del Partido Popular, y lo mismo. Y así fuimos hasta que empezamos a mandárselo a más gente.

–Y Jerez el pasado jueves...

–Con Jerez son ya 261 ayuntamientos los que se han sumado, y de todos los colores, importantes desde el punto de vista de población y también pueblecitos de ciento y pico de habitantes, y también fuera de Andalucía. Casi todas las comunidades autónomas tienen ayuntamientos que ya se han pronunciado. Las Cortes Valencianas también se han pronunciado, universidades como las de Granada, Sevilla y Cádiz han aprobado esa moción; también colectivos muy diversos y también personalidades.

"Con Jerez son ya 261 ayuntamientos de todos colores, no queremos siglas políticas sino a la sociedad"

–¿El apoyo a la iniciativa está siendo mayoritario?

–En general, en el 98 % de los 261 ayuntamientos ha sido por unanimidad. Ahí están las ocho diputaciones de Andalucía. Lo último fue hace unos días, la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, que agrupa a más de 1.600 instituciones a nivel mundial, lo ha tomado como una resolución suya, la hace propia.

–Esa resolución es la base de la futura figura del Defensor de las Generaciones Futuras...

–Y lo que plantea la resolución, aparte de hacer un preámbulo, son cinco cuestiones para que haya figuras a nivel mundial, europeo, estatal y autónomicas. Y el quinto punto es que la Fundación Savia coordine las resoluciones.

–Y siguen recabando apoyos...

–En estos momentos lo que estamos haciendo es pedir el máximo apoyo. Cuando veamos apoyo a todos los niveles, lo presentaremos en los distintos ámbitos: en la ONU, en el Parlamento Europeo, el Congreso de los Diputados y las comunidades autónomas. Ahora estamos en el trabajo de unir esfuerzos y que esto sea una cosa del conjunto de la sociedad: cuanto más plural, más contentos estaremos.

–Una de las preocupaciones de la Fundación es la forma de conseguir fondos europeos extraordinarios por el covid-19, denominados Next Generation UE...

(Estos proyectos deberán tener como objetivo acelerar la transición ecológica y digital de Andalucía; deberán ser estratégicos, de gran calado (mínimo 10 millones de euros), con capacidad tractora y que conlleven la generación de riqueza y empleo, el fomento de la sostenibilidad y la digitalización, y un cambio estructural en siete áreas estratégicas definidas: activación, renovación, recarga y repostaje, conexión, modernización, expansión, y reciclaje profesional).

–Tenemos el gran reto de los fondos europeos. Dicen que como mínimo los proyectos tienen que ser de 10 millones de euros. ¿Qué ayuntamiento de los pueblos puede presentar un proyecto de 10 millones? Es imposible. Pero sí se puede hacer a través de la conjunción de las Diputaciones, federaciones de municipios, universidades y empresas, que trabajen juntas. Hacer realmente grupos de trabajo. La responsabilidad es nuestra y tenemos que estar a la altura. Nosotros hemos presentado al gobierno andaluz una cuestión que sí es transversal: en Andalucía hay setecientas y pico cooperativas de almazaras y unas 400 privadas: para hacer la economía circular que tanto estamos hablando, si hacemos plantas de compostaje con todos estos subproductos del olivar y de la aceituna, vamos a tener materia orgánica, millones de toneladas, que nuestros suelos necesitan para enriquecerlos. 

"Es una cuestión de responsabilidad, como con los fondos europeos, y no ves preocupación por cómo se puede hacer"

–Las comunidades autónomas tienen hasta el 31 de diciembre para presentar iniciativas...

–No tenemos capacidad para presentar proyectos y poder coger el máximo de dinero. El presidente de la Junta dice que a Andalucía le correspondían 23.000 millones pero no se ha enterado, esto no es un sobre, esto es dinero según proyectos. El problema es que no tenemos movilización de nuestra sociedad para presentar proyectos de esa envergadura y eso debería tenernos a todos en tensión, a todo el mundo: ayuntamientos, universidades, empresas, centros de investigación... Hay que gastar todo ese dinero de aquí al 23, necesitamos movilización en Andalucía y no ves nerviosismo, no ves a la gente preocupada por cómo se puede hacer.

–Entonces, ¿vamos tarde?

–Es una cuestión de responsabilidad, mirar hacia adelante y aprovechar los recursos. Con esta situación sanitaria hemos visto que no podemos depender solo del turismo, que está muy bien pero hay que tener alternativas igual de productivas para no depender exclusivamente de una fuente de ingresos, y aquí tenemos un sector alimentario con un potencial tremendo. Y una cosa se ha demostrado con toda la pandemia: que no dejamos de comer. Por tanto, es un sector clave. Debe haber un espíritu empresarial y crear valor añadido, que significa puestos de trabajo a todos los niveles. Ahora podemos sentar estas bases pero hablamos de muchos proyectos, de muchos millones y parece que estamos en otro mundo esperando que alguien venga a resolver nuestros problemas.

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