Semana Santa 2021 La ruina del sector cofrade

  • Músicos, floristas, cereros, bordadores... el sector profesional cofradiero sufre como pocos el azote de la pandemia

Ildefonso Jiménez, en su taller.

Ildefonso Jiménez, en su taller. / Manuel Aranda

Un año sin Semana Santa hubiera sido un desastre duro pero asumible para todas las empresas y colectivos que tienen en la conmemoración de la Pasión y Muerte de Cristo su razón de ser.

En esta artículo se combinan las opiniones y declaraciones de responsables de colectivos tan dispares como el sector de los bordados, las bandas de música, la cera y las flores. Todo ello se resume en que el hecho de que Jerez se haya quedado dos años sin Semana Santa ha venido a golpear de forma clara la economía de pequeños negocios que, por desgracia, ven comprometida su subsistencia. Especial mención merecen las palabras del maestro bordador Ildefonso Jiménez quien augura que de prolongarse esta situación toda la clase de artesanos, de personas que con sus manos hacen arte, se puede perder para siempre. Tan cierto como real y preocupante.

La Semana Santa mueve a miles de personas en Andalucía, ya sea a la hora de tomar parte de esta conmemoración o como partícipes directos de la misma o como profesionales que aportan sus conocimientos para que todo luzca como es obligado. Bajo estas líneas podrán leer las declaraciones de un máximo representante de la Banda de la Sentencia, de un maestro bordador, un florista y un profesional de la cera, cuyo caso, curiosamente, es aún peor que el del resto de sus compañeros.

Como comprobarán a continuación se trata de tiempos de supervivencia donde toca reinventarse y buscar mercados nuevos por muy complicado que pueda parecer.

La pandemia está pasando una altísima factura a los artesanos que tienen en la Semana Santa su mayor forma de expresión. Uno de ellos es el maestro bordador Ildefonso Jiménez quien vive estos meses de pandemia “deseando que todo esto pase de una vez porque estamos sumidos en un desconcierto total”.

Según resume, “el hecho de que no haya Semana Santa nos afecta muchísimo. Por ahora lo estamos sobrellevando como buenamente podemos”. Se refiere en concreto a que los grandes encargos, las grandes obras de arte cofradiero que aporta el patrimonio local, están paralizadas. “Por el momento vamos tirando con una serie de encargos menores, encargados por particulares para las imágenes de su devoción, y eso nos está sirviendo tan sólo para pagar facturas”.

El maestro bordador Ildefonso Jiménez reconoce que “el fluir normal de la empresa se nos ha venido abajo, es algo que nos está pasando a todos los artesanos. Somos un sector que sufre como nadie el hecho de que las hermandades echen el freno y sobre todo no tener la seguridad de que el año que viene todo vuelva a la normalidad. Se está frenando todo lo que sea de envergadura y así es muy complicado salir adelante”.

Jiménez es claro y concluyente cuando asegura que “si el año que viene no hay Semana Santa esto supondrá una verdadera hecatombe para los artesanos de la Semana Santa. Muchos desaparecerán, lo harán incluso las bandas. Los artesanos caeremos a mansalva”.

A la hora de valorar las actuales circunstancia Ildefonso Jiménez no duda en cifrar al menos la caída de trabajos e ingresos “en el entorno del 85% en lo que a facturación se refiere. La incertidumbre nos está machacando. Hemos estado cerrados, hemos abierto... Hemos preferido adaptarnos y hemos preferido ir más despacio en nuestra labor para sobrevivir. Ha sido una absoluta locura”.

En estos momentos, en los talleres de Ildefonso Jiménez “se trabaja en res bastidores con encargos privados de carácter cofrade”.

Mateo López, preparando un ramo. Mateo López, preparando un ramo.

Mateo López, preparando un ramo. / Miguel Ángel González

Mateo López es un cofrade conocido y reconocido en Jerez. Además es un florista que, pese a todo, sigue tirando hacia delante en estos tiempos de incertidumbre. Hace ya 18 años que se dedica a las flores en el establecimiento 'La Esperanza' en la plaza de Las Angustias. Asegura que dotar de flores a los pasos, exornarlos para que salgan a la calle con sus mejores galas, “es algo que muchas hermandades encargan desde hace años a mayoristas o hermanos con cierto conocimiento. El impacto en las floristerías es, a este respecto, pequeño”.

“En estos momentos estamos vendiendo muchísimo a través de la página web de la Floristería 'La Esperanza'. Las cofradías suelen hacer algo que es ir directamente a mayoristas y a las floristerías mucho menos”. Eso sí, no sólo son flores para los pasos, también hay otras facetas cofrades en las que las flores son esenciales “Es el caso por ejemplo de los ramos de ofrenda que se siguen demandando y mucho, así como los encargos que realizan por ejemplo los partidos políticos como detalle y homenaje a las imágenes”.

“No son pocas las hermandades -reseña Mateo López- cuyos pasos, a nivel de flores, son montados por los propios hermanos, gente que se sacan unas perras haciéndolo. La mayoría o son hermanos o son amateurs. Eso sí, las ofrendas y los centros de altar se mantienen”.

Piñero, en un ensayo en Ubrique. Piñero, en un ensayo en Ubrique.

Piñero, en un ensayo en Ubrique.

Jesús Jiménez Piñero es el director musical y subdirector de la banda Sentencia. Las bandas de música, agrupaciones y bandas de cornetas y tambores están viviendo una absoluta travesía por el desierto.

“Esta situación es una absoluta locura. Intentamos retomar los ensayos a finales del año pasado, en octubre de forma más concreta, pero pronto llegó una ola del coronavirus. Sabíamos que no habría Semana Santa pero era mucho tiempo el tiempo que nos quedaba por delante sin hacer nada”.

Entre las grandes preocupaciones de Piñero se encuentra el hecho de que “la gente cambia de hábitos y costumbres, volver otra vez a reanudar la actividad nos va a costar. Y mucho”.

En estos precisos momentos, los rectores de la Banda de la Sentencia “estamos esperando a que la estabilidad actual se prolongue y que no llegue la cuarta ola. Tras esta Semana santa nos plantearemos el hecho de tener una Semana Santa a la que apoyar el año que viene”.

Un aspecto que destaca Jesús Jiménez Piñero es que “en Jerez no hay tradición musical, somos muy pocas bandas, tres agrupaciones, una de cornetas y tambores y la Municipal, que como todos sabemos está aquejada de graves problemas. Hay gente que viene de otras bandas y pese a todo tenemos buen nivel, incluso tenemos unos niños que están esperando a estrenarse. La escuela musical sigue funcionando”, lo cual ya es un verdadero éxito.

Un detalle a tener en cuenta que es que “en agosto de 2021 se cumplen 40 años de la fundación y nos gustaría enormemente celebrarlo como antes, es decir, con actividades. En el último tuvimos un acto en el Salón de los Espejos del Club Nazaret, desearíamos grabar un disco... Todo ello va a venir dependiendo del Covid y ver qué es exactamente lo que nos dejan hacer”.

A la hora de valorar la situación el director musical de La Sentencia destaca que “sin la Semana Santa no tenemos nada. Un añadido es que estar tanto tiempo conlleva el riesgo de que la gente se vaya y se dedique a otras cosas. Ha sido un huracán: hay que volver a montar repertorios, coger embocadura y ya veremos qué hacemos el año próximo”.

Fernando García, en una imagen retrospectiva. Fernando García, en una imagen retrospectiva.

Fernando García, en una imagen retrospectiva. / Pascual

Fernando García Garrido, Cerería La Merced, encabeza desde hace diez años junto a sus socios este proyecto ya convertido en realidad. Asegura que “estamos viviendo los peores momentos de esta década sin duda alguna”. Hasta el momento la empresa, reconocida y respetada en toda España, tira hacia adelante “con algunos cultos y con la pena de que de los diez trabajadores que estábamos solo quedamos ahora dos, yo y Antonio Gallardo Gallardo”.

A la hora de valorar la caída de facturación como consecuencia de la pandemia del Covid Fernando García la cifra “en un 90 por ciento menos. Estamos vendiendo para algunos cultos internos. Eso es todo lo que ha salido esta Cuaresma”.

Si algo beneficia a Cerería La Merced es el hecho de que trabajan para media España. No en vano disponen de clientes “en Córdoba, Huelva, Madrid, Málaga, Sevilla, Granada, León Valladolid... si bien nuestro fuerte es nuestra ciudad, Jerez”.

Para afrontar una hecatombe como la actual, en la cerería han procedido a “poner la empresa bajo mínimos, controlando el gasto fijo y aguantando para que la sociedad en su conjunto se abra a la normalidad, esperemos que sea después del verano. Imaginamos que se harán pedidos para el año que viene, pero hay que tener en cuenta que hay hermandades con la cera guardada. Es decir, aunque se abra la posibilidad de que haya Semana santa debemos tener en cuenta que no se ha quemado cera y la del año pasado sigue guardada. Es decir, que a nosotros nos quedaría un año más de espera”.

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