El miedo al contagio: conductas 'alarma' en los niños en la vuelta al colegio

La psicóloga Raquel Vega analiza el regreso a las aulas y da claves para identificar comportamientos que necesitan ayuda en esta pandemia

Un grupo de niños entrando en un colegio con las nuevas medidas por el Covid-19.
Un grupo de niños entrando en un colegio con las nuevas medidas por el Covid-19. / Miguel Ángel González
M. Valero

14 de septiembre 2020 - 04:40

La vuelta al cole está siendo todo un reto para la comunidad educativa y para las familias. La incertidumbre de la pandemia, cuyos datos y pautas a seguir cambian a diario, provoca que en ocasiones los miedos de los adultos se trasladen a los más pequeños, y sientan que volver a la escuela es ir "al matadero".

Hace unos días el vídeo de una pequeña se hizo viral. En él, una inocente niña decía que "no pasaba nada" por llevar mascarilla al colegio aunque fuera algo incómodo, porque "peor es morirse". La pequeña ha sido ejemplo -sobre todo para los adultos- de cumplir las normas, y aunque nos provoque cierta ternura esa niña hablando ante un micrófono, en el fondo también se refleja ese mensaje de miedo.

La psicóloga infanto-juvenil Raquel Vega es testigo directo de cómo está afectando a los niños esta crisis sanitaria. La profesional explica que es normal que al principio de esta vuelta al cole "los niños se hagan muchas preguntas. En parte ellos están acostumbrados a otros mecanismos dentro de la escuela y ahora se encuentran que han cambiado las normas, las reglas del juego. Algo que era antes muy previsible, ahora tiene bastante incertidumbre y cambios".

"Hasta una semana antes de empezar la escuela no se sabía cómo iba a ser. No hemos podido tener el tiempo de entrenamiento previo con los niños para ir introduciéndoles en la nueva rutina, porque no sabíamos exactamente cómo iba a ser", declara Vega. Por todo ello, "es normal que los niños tengan miedo, que se sientan culpables por conductas que tenían antes y ahora no pueden, como abrazar a un compañero, querer dar un beso a su profesora, tocar los juguetes de otro... Son conductas por las que los niños se pueden sentir culpables porque saben que no pueden hacerlas, pero las tienen muy interiorizadas, les nace".

"La inseguridad y el miedo pueden provocar que no quieran ir al cole. Les hemos dado durante muchos meses un mensaje que es 'el bicho está fuera', y ahora hay que hacer un cambio de discurso, progresivo, diciéndoles que los adultos lo tenemos controlado y ya es seguro ir a la escuela", subraya la psicóloga. La profesional ya se ha encontrado a menores de 6 y 7 años, por ejemplo, "que ahora me dicen que no se quieren separar de sus padres porque si voy al colegio me puedo morir. Si dejamos en el colegio a los niños como si les estuviéramos dejando en un matadero, con dramatización y cierta sobrealarma, el niño lo vive como si le estuviéramos abandonando en un sitio en el que se puede contagiar".

Ante este nuevo escenario para todas las familias, hay que estar atento a comportamientos que no podemos normalizar: "Puede haber cambios de comportamiento pero tenemos que fijarnos en algunas conductas que precisan atención. Por ejemplo, un lavado de manos excesivo, que también me lo estoy encontrando, o heriditas en las manos de querer tener las manos limpias...". "Si nosotros tenemos miedo y se lo trasladamos como algo fatal, el niño va a tener conductas de sobrecompensación, es decir, 'voy a intentar evitar todo' (lavado de manos, no tocar nada...). Escuchan a los padres diciendo que está todo muy mal organizado, que los niños se van a contagiar.... Y nosotros vamos y los dejamos ahí. Él piensa que se va a contagiar y si él contagia al abuelito, el abuelito se muere", declara la psicóloga.

Vega añade que "habrá niños a los que les cuesta más atender, concentrarse, que están más nervioso de la cuenta..., eso son conductas 'normales'. Pero hay que estar atento por si dan un paso atrás en conductas que ya estaban consolidadas, como volver a hacerse pipí en la cama, no querer comer solo..., cosas que antes sí hacía. También les puede doler mucho la barriga (siempre que se descarte una causa médica), porque hay niños que cuando les cuesta mucho expresarse o adaptarse a la situación, su malestar lo focalizan en el estómago".

"Todo depende también de cómo se ha gestionado en cada casa el tema de la pandemia con los niños, pero hay que estar pendiente porque es un malestar que no saben gestionar solos y necesitan ayuda", remarca la profesional. "Los padres deben gestionar sus propios miedos para que los niños puedan aprender por aprendizaje social cómo actuar (lavado, mascarilla...). Y no que a veces les atosigamos con '¿te has lavado las manos? '¡ponte la mascarilla!'. Perciben que no tenemos control y si 'mis padres, que son las figuras con más seguridad en mi vida, no tienen control, ¿qué tengo yo?'. No tienen ese pensamiento tan elaborado, pero sí la sensación de inseguridad", describe Vega.

"Es verdad que los niños tenían muchas ganas de empezar el colegio porque pedían a gritos una rutina y que las cosas sean predecibles. Pero también depende de cómo se gestiona de forma paralela el miedo, ir al colegio puede transformarse en algo desagradable para ellos", destaca la psicóloga. No se olvida tampoco de las nuevas 'reglas del juego' con especial atención en los alumnos con necesidades especiales: "Muchos necesitarán adaptación y flexibilidad y este cambio supone romper con años y años de trabajo".

Raquel Vega subraya que las consecuencias en los niños "tanto positivas como negativas de esta pandemia las veremos dentro de unos meses o incluso años. Va a ser una generación de niños que va a tener unas características diferentes, ni mejores ni peores. No me dejan de sorprender los niños por la adaptabilidad que tienen ante las situaciones, por adversas que sean".

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