Jerez

Rajoy compensa con Cospedal el poder de una Soraya sin portavocía

  • El diplomático jerezano Alfonso Dastis se incorpora al gabinete como sustituto de García-Margallo en Asuntos Exteriores El presidente deja un Gobierno equilibrado donde no es posible atisbar su sucesión, sin grandes cambios, fiel a su estilo personal

Un Gobierno al más puro estilo Rajoy, anunciado mediante un simple comunicado, sin cambios que permitan atisbar giros en la estrategia y con un movimiento de fichas en el plano interno, ya que la entrada de María Dolores de Cospedal como ministra de Defensa hace pensar en su salida de la secretaría general del PP en el próximo congreso. Todo un poco más igual. Si el poder de la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría aumenta al consolidarse como única con ese cargo y ganar, además, el departamento de Administraciones Territoriales, Rajoy abre la puerta a su contrincante María Dolores de Cospedal y a un hombre de su absoluta confianza, Juan Ignacio Zoido, ex alcalde de Sevilla y nuevo ministro del Interior. Zoido, magistrado en excedencia, fue el impulsor de los casos Mercasevilla y ERE, mediante una denuncia personal. Durante meses, el caso judicial que se ha llevado por delante a dos ex presidentes de la Junta y a sus equipos completos durmió en los juzgados hasta que su denuncia provocó que pasase de la Fiscalía a un juez de instrucción, y por reparto le tocó a Mercedes Alaya. Juan Ignacio Zoido, que entró en política de la mano de Javier Arenas, se distanció de éste y pasó a ser un aliado de María Dolores de Cospedal. Aunque la vicepresidenta mantiene su poder en este nuevo Gobierno, pierde la portavocía, la proyección pública, ya que será el ministro de Educación y Cultura, Íñigo Méndez de Vigo, el que pase a explicar cada viernes los acuerdos del Consejo.

Méndez de Vigo desactivó el problema que Wert dejó con la Lomce, una ley de Educación que no contaba con el apoyo del sector. Una de sus primeras medidas será formular la nueva Selectividad en sustitución de la reválida non nata. En este sentido, Mariano Rajoy, fiel a su estilo, deja a un Gobierno equilibrado en cuanto a su futura sucesión, no hay una lectura posible. O valen todas, que añadiría el presidente. Sáenz de Santamaría es la jefa del día a día, pero detrás del telón; Cospedal brillará en un ministerio encapsulado, sin interferencias con el resto de departamentos, y entra el ex alcalde de Santander Íñigo de la Serna (Fomento), uno de los nuevos valores del PP. La vicepresidenta se encargará de la cuestión catalana y tendrá que abordar el nuevo modelo de financiación autonómica. De cara a los presidentes territoriales, la interlocución mejora. También será Sáenz de Santamaría quien organice la próxima Conferencia de Presidentes, anunciada por Rajoy en la sesión de investidura.

El área económica del Gobierno se mantiene, prácticamente, igual. Rajoy no ha resuelto la rivalidad entre Luis de Guindos y Cristóbal Montoro, los deja tal como están; ése es su éxito porque en cada uno de sus campos estos ministros le han funcionado bastante bien. De Guindos, al mando de Economía, es la cara visible de España en Bruselas y en la Comisión, es ya un viejo conocido y un político respetado, que ahora tendrá que lidiar con los nuevos ajustes. Gana Industria, cartera que tuvo Soria hasta su dimisión. Montoro, que sigue al frente del Ministerio de Hacienda, supo enderezar las cuentas, si bien se les complicaron al final con las rebajas fiscales de la campaña electoral. La onubense Fátima Báñez se mantiene en Empleo; Isabel García Tejerina, en Agricultura, y Álvaro Nadal se hace cargo de Energía y Turismo.

Mariano Rajoy no deshace el empate entre Montoro y De Guindos; de hecho, seguirá siendo él quien presida la comisión delegada de asuntos económicos, que era una de las aspiraciones de Luis de Guindos.

Alvaro Nadal ha sido hasta ahora el jefe de la oficina económica del presidente, y obedece al perfil del político de trastienda con una gran preparación técnica. Nadal, un liberal de corte duro, un especialista en temas energéticos, es el tipo de ministro que será más influyente de lo que se explica en su cartera.

El nuevo ministro de Fomento será Íñigo de la Serna, quien fuese el alcalde de Santander hasta ayer. De la Serna es un ingeniero que en su día iba a formar parte de esas nuevas caras del PP que, después, representaron Pablo Casado, Andrea Levy, Maroto y Maíllo. Aunque en los últimos días se especuló mucho con la ascensión de alguno de ellos, finalmente los chicos de Génova se quedan al frente del partido. Posiblemente, uno de ellos será quien sustituya a De Cospedal después del congreso nacional del PP.

Mariano Rajoy sí ha entregado a Ciudadanos al ministro con mayores problemas: Jorge Fernández Díaz, envuelto en un caso de escuchas y recibidor de Rodrigo Rato en su despacho. Más que un Gobierno de entradas es un Gobierno de salidas. José Manuel García Margallo deja la cartera de Exteriores, que pasa a ser ocupada por Alfonso Dastis, un diplomático jerezano que era en la actualidad el representante de España ante la Unión Europea.

Aunque será Soraya Sáenz de Santamaría quien desde Administración Territorial deba encarar el asunto de Cataluña, Rajoy entrega el Ministerio de Sanidad a una política catalana, Dolors Monserrat i Monserrat, hija de una dirigente histórica de los populares en esta comunidad. Carece de vínculos con el sector de la sanidad. Su nombramiento se enmarca en la cuota catalana, como en su día fue Piqué. La ministra de Sanidad tuvo un papel relevante en las negociaciones que el PP ha mantenido con Ciudadanos para lograr la investidura de Rajoy.

También repite el ministro de Justicia, Rafael Catalá, en un cargo que ocupa desde septiembre de 2014. Catalán ha pacificado el ámbito judicial tras enmendar la gestión de Alberto Ruiz Gallardón en leyes como la de Tasas y el aborto. Además, ha recuperado el diálogo con los diferentes operadores jurídicos.

Los ministros jurarán o prometerán su cargo ante el Rey este misma mañana, y después celebrarán su primera reunión del Consejo que, según fuentes de Moncloa, se espera que sea "meramente protocolaria" y para hacer la "foto de familia" del nuevo gabinete. En el banco azul se sentarán a partir de ahora cuatro andaluces, dos catalanes, dos castellanoleoneses, una ministra castellanomanchega y un cántabro. Mariano Rajoy será el único gallego en este nuevo Gobierno.

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