Patrimonio La Biblia de San Mateo

  • Más de una veintena de autores elaboran un libro de 990 páginas que recoge siete siglos y medio de historia del templo

  • La presentación será el 29 de noviembre, en la propia iglesia, con la actuación Alquimia Musicae

Coordinadores, autores y miembros de la hermandad y la iglesia, junto al cartel de la obra.

Coordinadores, autores y miembros de la hermandad y la iglesia, junto al cartel de la obra. / Manuel Aranda (Jerez)

Pacificado de las afrentas del tiempo, es decir, rehabilitado el templo, llega el momento de poner en papel lo hecho en piedra. Se empieza allá por septiembre de 2002 -cuando se reabren las puertas de la iglesia de San Mateo, incluso la capilla del Sagrario-, a pensar en un proyecto editorial que desgrane la historia de este monumento.

Tanto la hermandad del Desconsuelo como su párroco, Antonio López, creían que había llegado el momento de poner por escrito nada más y nada menos que siete siglos y medio de historia, a través de una serie de estudios multidisciplinares en una obra de envergadura: 990 páginas, más de 450 fotografías, 1.288 notas a pie de página y más de 500 obras bibliográficas citadas. Es ‘La parroquia de San Mateo de Jerez de la Frontera. Historia, arte y arquitectura’ (Editum), con Javier E. Jiménez López de Eguileta como editor y coordinador.

“Al principio, el proyecto no era tan ambicioso, pero cuando empezamos a coordinar los distintos estudios que se podían hacer y que el templo era susceptible de recibir esas investigaciones, caímos en la cuenta de que teníamos la posibilidad de hacer 23 estudios distintos que son los que al final se han introducido en el libro”, cuenta Jiménez. De esta forma, la obra consta de cinco partes y 23 capítulos por 23 autores que se inician con la ‘Historia del templo y del barrio’, en el que se tratan aspectos como la collación, los jurados, algunas instituciones propias del barrio como fue el Hospital de San Blas y la desaparecida iglesia de San Ildefonso, entre otros.

Las arquitecturas del templo

El templo es fruto diferentes cambios de planes, es decir, sobre un templo gótico mudéjar se hace un plan tardogótico y otro segundo similar para sustituir al anterior inconcluso. Dos obras que llegan a conectarse de una manera deficiente y que el terremoto de Lisboa termina arruinando en gran parte, “por lo que hoy vemos un conjunto de retales, no siempre bien unidos, de proyectos y épocas diferentes, por lo que la lectura interpretativa se hacía complicada. Para ello, nos hemos reunido todas las personas que hemos trabajado sobre la arquitectura de San Mateo en sus diferentes épocas, o en general sobre la arquitectura en Jerez a lo largo de los siglos, que se han profundizado y puesto en común. Por lo que, aunque siguen muchos misterios por resolver, hemos conseguido avanzar en la lectura de este edificio tan complicado a partir de la unión del esfuerzo de varios especialistas”, cuenta el historiador Fernando López Vargas-Machuca.

Misterios sin resolver

No da para otro libro pero sí uno de esos misterios sin resolver a los que se refiere Vargas-Machuca es la mezquita que allí presuntamente hubo y que está en conexión con el problema de la torre, que desapareció en el siglo XVIII y que pudo tener un mihrab que está justamente situado en el lugar donde estuvo la torre y donde está hoy la capilla Villacreces, la más antigua del templo.

Otra encrucijada es la gran nave que tuvo San Mateo. Vargas-Machuca defendió en un primer momento las tres naves goticomudéjares, sin embargo, los estudios de José María Guerrero Vega -que ha realizado una tesis sobre el ‘Mudéjar en Jerez’- han demostrado que hubo una nave única, “por lo que ahora nos planteamos cómo era posible que en el Jerez de finales del siglo XIV y primeros de XV, hubiera presupuesto y conocimientos técnicos suficientes como para voltear una nave de tanta altura y anchura, cuando en el panorama contemporáneo de Córdoba, Sevilla e incluso Jerez eso no se hacía”.

Grandes descubrimientos

La propia confección del libro ha llevado a varios descubrimientos, como el acaecido hace dos años cuando se descubrieron las pinturas murales del siglo XV en la capilla bautismal. Un hecho que enlaza con la tercera parte del libro, ‘Culto, heráldica y artes plásticas’.

El historiador José Manuel Moreno Arana dice al respecto que San Mateo, es “uno de los grandes conjuntos retablísticos que hay en la ciudad”. La mayor parte de las obras que se conservan son del siglo XVIII, barrocas, aunque quedan dos retablos del XVII. Destaca el retablo mayor (1766) obra del jerezano Andrés Benítez, en el que demuestra su interés por la escultura y la arquitectura que fusiona perfectamente con la de la iglesia. “Es el último gran retablo que se hizo en Jerez”, subraya.

Clave central de la bóveda del antepresbiterio, donde queda representado el titular del templo en sus quehaceres escriturarios. Clave central de la bóveda del antepresbiterio, donde queda representado el titular del templo en sus quehaceres escriturarios.

Clave central de la bóveda del antepresbiterio, donde queda representado el titular del templo en sus quehaceres escriturarios. / Cedida

Anteriormente hubo un retablo del siglo XVI, estudiado por David Caramazana, del que quedan algunos restos. Hay que destacar que tres de las grandes obras del escultor Ignacio López (hace 300 años de su fallecimiento) están también en San Mateo: el grupo de la Virgen del Desconsuelo y San Juan, el Señor de las Penas.

Otro descubrimiento: Cristóbal Ramos. Es el autor de un retrato investigado por Arana, un busto de barro cuya firma ha descubierto el historiador (también durante la elaboración del libro). “Es uno de los últimos grandes escultores barrocos de Sevilla”.

Destacan otras piezas poco conocidas de San Mateo como el crucificado de la capilla de San Blas (del siglo XVII) de Francisco de Villegas, o el cristo atado a la columna del retablo mayor.

Una tercera parte es la que el historiador Pablo Pomar investiga: la relación entre arquitectura y liturgia, así como otro artículo sobre heráldica, y es que San Mateo está lleno de blasones en piedra de las principales familias de la ciudad y del barrio que ahí tenían su enterramiento. También hay capítulos sobre enterramientos y las laudas que se conservan, que se han transcrito por completo y otro dedicado por completo a la historia y el patrimonio de la Cofradía del Desconsuelo. restauración del templo

Tres grandes capítulos hablan de las distintas intervenciones que se han realizado en el templo a lo largo de los siglos, con fotografías y planimetría incluidas, así como la que hizo posible su reapertura definitiva, que concluyó el 20 de septiembre de 2002. Y cierra con un trabajo que se ha hecho para la ocasión con la puesta en orden de todos los datos que habían aparecido a propósito de la restauración de la capilla del Sagrario.

La quinta parte del libro está dedicada a la publicación completa del fondo archivístico parroquial y del hispalense de la documentación de la parroquia que hoy se conserva en el Archivo Histórico Diocesano. Dos trabajos firmados por el director del Archivo, Domingo Gil Baro.

Uno de los blasones que asoman de los muros del templo. Uno de los blasones que asoman de los muros del templo.

Uno de los blasones que asoman de los muros del templo.

Aunque de San Mateo queda mucho por trabajar e investigar, quien se lea este libro lo sabrá casi todo sobre ella. Una iglesia sobre la que confiesa Vargas-Machuca, “no se había investigado mucho, aunque destaco a Hipólitos Sancho de Sopranis, Rosalía González, Laureano Aguilar y Antonio Aguayo Cobo”.

Editado por la Universidad de Murcia, con el patrocinio de la Fundación Unicaja y González Byass, el libro se presentará el próximo 29 de noviembre, a las 20 horas, en la propia iglesia de San Mateo, con la interpretación de música sacra por parte de la Fundación Alquimia Musicae, que cuenta con el patrocinio de Grupo Solera. El precio de la obra es de 30 euros, disponible el día de la presentación y en las librerías de Jerez y el resto de la humanidad. Los beneficios que se deriven del libro van a ser destinados a obras sociales y culturales.

“Este libro cubre los huecos que había sobre San Mateo y se da un paso más para que en el futuro se siga investigando. Porque lo bueno de la investigación es que nunca se da nada por cerrado”, concluye Machuca. Por su parte, Jiménez agradece el respaldo de la Hermandad del Desconsuelo, “que acogió este proyecto como algo verdaderamente suyo desde el principio”.

Fernando Martín, teniente de hermano mayor del Desconsuelo, asegura que además de las vocaciones de caridad, desde la hermandad tienen claro que “la cultura y el arte es parte vertebradora de toda la hermandad, porque en la belleza está Dios. Una hermandad que es cuna de muchos artistas”. “Este proyecto, –añade– que viene de años atrás, nos resultó como una bendición del cielo porque, entre otras cosas, ponía en valor el templo en el que residimos desde hace más de 300 años y además, todo el conocimiento que se pueda difundir sobre él, pues bienvenido sea. Estamos muy agradecidos tanto a los 23 autores como a su coordinador, que han trabajado muchísimo. Y a todas las personas que han permitido que este proyecto, que ha costado tanto, se haya llevado a cabo”.

Un libro que “no tiene precedentes –asegura Vargas-Machuca- ya que el único que puede ser paralelo es el que se hizo en los años 80 sobre la Catedral de Sevilla con numerosos autores de mucho prestigio. Así que estamos marcando un hito en las publicaciones histórico-artísticas y devocionales de toda Andalucía y podría ser estímulo para otras iglesias de Jerez”. Al respecto, de San Marcos, San Lucas y San Juan dice el párroco de San Mateo, Antonio López, que ya hay proyecto de elaborar una obra sobre estos templos, al igual que de la Catedral, que es muy demandado. López quiso agradecer a Santiago Zurita, ex hermano mayor de la cofradía y consejero de la hermandad y de la Diócesis, su labor de cara a la recuperación de San Mateo, “un referente que siempre está ahí”. Zurita es autor de un prólogo, “como alma mater de San Mateo”, y Antonio López de otro, como párroco.

El actual hermano mayor, Francisco Zurita, concluye que para “nuestra hermandad, supone una enorme alegría que esta colosal obra sea ya una realidad. Han sido más de tres años de intenso trabajo partiendo del propio y generoso esfuerzo del director de la obra, Javier Jiménez López de Eguileta, y de cada uno de los más de veinte autores que han participado en la misma. Ha sido necesario superar grandes dificultades técnicas, humanas y económicas para que este proyecto salga adelante”.

Y que Dios perdone a quien se quede sin él.

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