Jerez

Santiago Cantera, prior de la Abadía del Valle de los Caídos, esta tarde en Jerez

  • Invitado por la Asociación Católica de Propagandistas, ofrecerá la conferencia 'Crisis y Esperanza de la Civilización Occidental'

  • Monje benedictino, pasó por la Cartuja y guarda amistad con monseñor Rico Pavés, "un hombre sencillo, humilde y muy cercano"

  • "Valoro muy positivamente esta forma tan española de hermandades y cofradías que encauzan la religiosidad popular, que siempre me entusiasma"

Santiago Cantera, prior de la Abadía del Valle de los Caídos.

Santiago Cantera, prior de la Abadía del Valle de los Caídos.

Dom Santiago Cantera, prior de la Abadía del Valle de los Caídos, ofrece esta tarde en Jerez la conferencia 'Crisis y Esperanza de la Civilización Occidental', cita organizada por la Asociación Católica de Propagandistas que tendrá lugar en el Auditorio Juan Pablo II del Obispado de Jerez a partir de las 20:00 horas. Monje benedictino y doctorado en Historia por una Universidad Complutense de Madrid, Santiago Cantera prefiere, antes que repetirse sobre la exhumación de Franco, centrarse en aspectos de su visita a Jerez, donde conoce la Cartuja y guarda amistad con Rico Pavés, el nuevo obispo. 

-Fue usted propagandista antes que monje. ¿Cómo le llegó la vocación?

-Efectivamente, fui propagandista en los inicios, en los tiempos previos a dar el paso definitivo a ingresar en el monasterio y lo recuerdo con mucho cariño mientras era profesor en la Universidad San Pablo CEU de Madrid. La vocación se reafirmó de algún modo, es verdad que la vocación la llevaba, desde niño estaba latente y luego en los años anteriores, en mi época de juventud, había estado ahí latiendo y cada vez con más fuerza. Además, el trato con alguno de los sacerdotes de la Asociación y del CEU y el estar allí como profesor y como propagandista contribuyó también a que se fuera clarificando la vocación a la vida monástica.

-¿Qué mensaje va a lanzar en la conferencia en el Obispado de Jerez?

-Es un mensaje que por una parte es la exposición de lo que ha sido el proceso de disolución de buena parte de los elementos fundamentales y valores de la civilización cristiana occidental, un resumen de lo que ha sido este proceso y por qué hemos llegado a este punto, pero también un mensaje de esperanza, de que a pesar de que muchas veces nos pueda venir el desánimo por la situación en la que nos encontramos en la civilización occidental, que muchas veces nos da la impresión de que se nos desmorona, siempre también el cristiano mantiene una esperanza en la acción de la providencia divina y en que Dios ayuda al hombre con la gracia a hacer uso de su libre albedrío.

-Es doctor en Historia. ¿Cómo se puede explicar la corriente anticlerical que se ha extendido por España en tan poco tiempo?

-En gran medida responde a todo un proceso de larga duración, que es un poco lo que expondré en la conferencia, en general para la civilización occidental, lo que pasa es que en España el cambio ha sido más drástico, ha sido muy rápido, un poco lo que está sucediendo también por ejemplo en la sociedad irlandesa, incluso en la sociedad rumana: sociedades que han sido muy religiosas, profundamente cristianas y que en poco tiempo están transformándose en un proceso de descristianización, de secularización. Puede ser una reacción interna, como una ley de péndulo, pero más fundamentalmente creo que se debe a que se ha promovido abiertamente por medio de círculos de pensamiento e iniciativas políticas y de medios de comunicación que apuntaban en esta línea de un laicismo y de un secularismo descristianizadores para fundar como una nueva sociedad que en otros puntos de Europa ya se había alcanzado pero España es uno de los objetivos fundamentales porque detrás de España vienen las naciones de hispanoamérica. Lo que sucede en España tiene una repercusión grande en el mundo hispanoamericano, pienso que ha habido una acción que en gran medida está pensada, no es simplemente pura casualidad, buscando el efecto dominó hacia América.   

-¿Qué enseñanzas benedictinas pueden aplicarse fuera de la vida monacal?

-Fundamentalmente el mensaje de San Benito además de ser útil para los monjes en nuestro modo de vida nos enseña la primacía de Dios sobre todas las cosas, la necesidad del hombre de buscar a Dios, de encontrar a Dios como su razón de ser, y encontrarlo por el camino de Jesucristo: camino, verdad y vida. La regla de San Benito es muy cristocéntrica, Jesucristo es el camino de vuelta hacia Dios. Este camino de retorno a Dios es el mensaje fundamental de la regla de San Benito. ¿Cómo hacerlo? San Benito nos ofrece el camino de la oración, del trabajo, de la lectura espiritual, del estudio de las verdades de la fe, y todo esto se puede aplicar a la vida del laico, a la vida del seglar.

-¿Cuál es el futuro de la comunidad benedictina en el Valle?

-En este momento, con la tramitación de la Ley de Memoria Democrática y lo que se refiere al Valle de los Caídos, puede parecer que haya un futuro incierto. No obstante, esto tiene muchos elementos legales, jurídicos y canónicos que se tienen que sortear. A nivel humano, el futuro de la comunidad no se puede decir que vaya a desaparecer pero además de esto, nosotros sobre todo confiamos en la acción de la providencia divina y confiamos en que los caminos de Dios, que son inescrutables, nos llevarán siempre hacia la mejor meta y que Dios vela siempre por nosotros.  

-Hablando de esos caminos, pasó hace tiempo por la Cartuja ¿Qué recuerdos tiene y qué le reportó? 

-Antes de ser monje yo hice la tesis doctoral sobre los cartujos en España en los siglos XV y XVI y conocí la Cartuja de Jerez y la trabajé en una parte de la tesis. La conocí cuando estaban todavía los monjes cartujos, incluso después, antes de ingresar en el Valle de los Caídos como benedictino, hice una prueba en la Cartuja de Miraflores, de Burgos, aunque mi vocación se decantó hacia la vida benedictina. En el contacto con los monjes cartujos y en concreto con los de Jerez traté especialmente con dom Pedro, entonces padre prior, que ahora está en Corea; traté con dom Luis María, el procurador, que ahora está en la Cartuja de Medianeira, e Brasil; y traté también, ya por carta, con el padre Gerardo Posada, que había escrito una vida de San Benito. El contacto con ellos me impactó profundamente, vi unos hombres profundamente entregados a Dios, un modelo ejemplar como monjes, hombres sencillos que habían renunciado a todo por amor de Dios, siguiendo a Cristo en el camino de la Cartuja donde la oración, el silencio, el escondimiento es una vida de fe y el monje cartujo nos enseña a todos que en medio de las prisas del mundo y en medio de los avatares y tantas inquietudes de este mundo, alcanzar la paz interior es la clave de la felicidad: encontrar a Dios y buscarlo por esos medios a los que muchas veces en el mundo moderno no damos posibilidad: volver hacia nuestro interior, la meditación, la lectura... El silencio de la Cartuja nos enseña que nos puede hacer un gran bien a nuestro interior y a la construcción de un mundo mejor.

-La vida actual es muy acelerada, de urgencias, y no da tiempo a casi nada...

-Así es: la vida actual es un mundo de prisas, un mundo del hacer y no nos deja meditar en el ser. Es decir, en aquello que realmente somos y que realmente necesita nuestra naturaleza humana y entre esas cosas necesita ese equilibrio interior que lo puede dar aquel que nos ha creado y que nos ha redimido, Dios nuestro señor.

-Monseñor Rico Pavés ha sido nombrado recientemente obispo de la Diócesis. ¿Qué puede referir de su persona?

-Nos conocemos de hace algún tiempo y guardo buena relación y amistad con él, incluso hace unos años le pedí que nos diera ejercicios espirituales a la comunidad y fueron muy fructíferos a nivel espiritual y doctrinal, de unas enseñanzas que nos ayudaron a ahondar en el misterio de la fe cristiana. Es un hombre sencillo, un obispo entregado a su labor, un hombre humilde y además un hombre sabio. A veces en un primer momento puede dar la impresión de ser una persona tímida pero es un hombre entrañable, de un trato exquisito y enseguida se conecta con él. Es un hombre muy cercano y enseguida se demuestra que es todo corazón, que se da y se derrama.

-Jerez es tierra de hermandades y cofradías, cuyas acciones se desarrollan durante todo el año y no se ciñen solo a la Semana Santa. ¿Cómo valora esta labor?

-A mí la religiosidad popular siempre me entusiasma, y se manifiesta muchas veces a través de las hermandades y cofradías de Semana Santa que efectivamente tienen una proyección sobre todo el año. Yo valoro muy positivamente esta forma tan española de hermandades y cofradías que encauzan la religiosidad popular hacia el misterio cristiano, hacia el descubrimiento de Cristo sobre todo en el misterio de la redención. Y la religiosidad popular, que muchas veces ha sido atacada por algunos que se creen más teólogos de lo que son o que se creen muy inteligentes con un aire de soberbia, revela cómo la fe está latente en lo más profundo del corazón del hombre y cómo ofrece un sentido completo de la vida a la persona que la vive con sencillez.

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