Jerez

Los 'Tesoros de San Ginés', una cata brutal y difícil de superar

  • El Consejo Regulador comparte las añadas de la Fiesta de la Vendimia en su 70 aniversario

Beltrán Domecq y César Saldaña, ayer durante la cata de los 'Tesoros de San Ginés' en la Mezquita. Beltrán Domecq y César Saldaña, ayer durante la cata de los 'Tesoros de San Ginés' en la Mezquita.

Beltrán Domecq y César Saldaña, ayer durante la cata de los 'Tesoros de San Ginés' en la Mezquita. / pascual

La sede del Consejo Regulador del vino esconde auténticos tesoros, joyas enológicas muy complicadas para paladares no acostumbrados y objeto de deseo para los que ya tienen unos cuantos kilómetros en la búsqueda incesante de rarezas y cosas únicas.

En esta sacristía reposan los vinos conmemorativos de la Fiesta de la Vendimia, procedentes de la ceremonia de la Pisa de la Uva, de visitas de celebridades y de los poetas laureados, así como las botas con los vinos de las bodegas que había inscritas cuando nació la Denominación de Origen.

Los primeros son vinos de añada, vinificados como olorosos para su crianza estática desde que hace setenta años se celebró la primera edición de la Fiesta de la Vendimia -apenas una o dos botas se han echado a perder- o desde que el visitante ilustre pasó por la sede del Consejo, vinos que los responsables de la institución, Beltrán Domecq y César Saldaña, han tenido a bien compartir -desempolvar no sería la palabra adecuada porque se conservan en perfecto estado de revista- en Vinoble en una cata única y excepcional.

"Son vinos para meditar", acertó a decir Domecq durante la introducción, a lo que Saldaña añadió que son el "sancta santorum" de la Denominación de Origen jerezana.

La saca para Vinoble de los vinos seleccionados es la segunda que se realiza de estos vinos tras la realizada en la primera edición de la International Sherry Week, por entonces llamada Internaional Sherry Day, con la participación de algunos de los principales enólogos del Marco, entre ellos el fallecido Manuel Lozano.

Para la cata de la Mezquita propuesta por el Consejo se seleccionaron siete vinos, el primero de ellos un oloroso de Garvey de la bota del poeta laureado Andrew Motion, con ocho años de crianza dinámica por el tradicional sistema de soleras y criaderas y 15 años de crianza estática posterior, al que siguió un oloroso de la visita en 1971 de los entonces Príncipes de Asturias Juan Carlos y Sofía, de procedencia desconocida.

Los otros cinco vinos de la cata se corresponden con otras tantas añadas de las botas conmemorativas de la Fiesta de la Vendimia, en concreto de los años 1970, dedicada a Canadá y al capataz Salvador Díaz; 1954, dedicada a Rota y al Conde de Osborne como capataz; 1953, dedicada a Chipiona y a Manuel Barbadillo; 1949, dedicada a El Puerto de Santa María y a Ignacio Domecq 'la Nariz'; y 1948 -el año que se instauró las Fiestas de la Vendimia-, dedicada al fundador del ciclo festivo el doctor Luis Romero Palomo.

Por decir algo, todos son vinos muy intensos y de alta graduación -más de 25 grados- por concentración con el paso del tiempo, explosivos y brutales.

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