entrevista

"Trato que la escultura tenga alma"

  • Antonio López Ramírez es el autor de María Santísima Madre de los Desamparados que se bendijo en la jornada de ayer en la parroquia de San José, en el barrio de Vallesequillo

Antonio López Ramírez, maestro escultor e imaginero, en su taller junto a bocetos de obras suyas. Antonio López Ramírez, maestro escultor e imaginero, en su taller junto a bocetos de obras suyas.

Antonio López Ramírez, maestro escultor e imaginero, en su taller junto a bocetos de obras suyas. / josé Contreras

Antonio López Ramírez habita en su taller casi todas las mañanas. Aquellas pequeñas habitaciones donde las gubias dibujan el mapa de la antesala de los fervores es el laboratorio no sólo donde se crea la efigie de un sayón o la anatomía de un crucificado. Son las cuatro paredes en las que el escultor busca ese halo de misterio que no tiene la madera y que hace que una imagen religiosa tenga como un palmo de más que arrastre a la devoción. Unción es la palabra que López Ramírez utiliza para encontrarla. Y poco a poco le va brotando de entre las pellas de barro.

- Maestro imaginero… ¿Hay que imaginar mucho para crear y dar forma a una imagen religiosa?

- Lo que yo intento es que mis obras tengan un sello personal. Eso es lo realmente complicado en esta profesión. Por ejemplo, Ortega Bru se le reconoce en sus obras porque tenía una identidad. Sencillamente no quiero ser ni mejor ni peor que nadie. Busco ser yo mismo e identificarme en mis obras. Eso cuesta mucho.

- ¿Y cómo se consigue?

- Me inspiro en tallas que me gusten y que tengan algo que ver con lo que voy a realizar. Te ayuda bastante a lanzarte a crear. Pero después hay que ir buscando tu propio estilo.

- ¿Cómo empieza usted con la imaginería?

- Yo dibujaba bastante bien. Fui a estudiar a la escuela de arte y oficios. Allí tuve mi primer contacto con el barro. Me cautivó. Y ya no quería hacer otra cosa que no fuera modelar. Después me trasladé a Sevilla. Y allí tuve la suerte de entrar en el taller del escultor Darío Fernández. Allí conocí la disciplina del taller y lo que es la cocina de este oficio.

- Darío Fernández es un gran maestro.

- Sin duda. Es de los mejores imagineros actuales. Además le gusta enseñar. Mostrarte los misterios de este arte. Su obra es espectacular. Bebe del barroco andaluz y me identifico plenamente con él. Lo que más me impresiona es lo 'camaleónico' de su producción. Es capaz de trabajar una obra de una manera y la siguiente tomar otras líneas distintas. Es un genio.

- ¿Aprender en un taller es más importante que los conocimientos que puedas adquirir en la escuela de arte?

- Cada cosa tiene su importancia. En el taller aprendes la cocina. Lo que es el oficio. En la escuela puedes asimilar las técnicas. Todo es importante. Pero después tienes que poner tu propio sello. Puedes tener mucha técnica, pero si no llegas a darle a tus obras unción, no vale para nada lo que hagas. Hay que llevarlo dentro.

- Y posteriormente usted monta su propio taller en Jerez.

- Efectivamente. Quizá me ha costado arrancar. Pero finalmente los frutos los estoy viendo. Lo primero que hice fueron los romanos que van en el paso de misterio de la hermandad del Cristo del Amor en el año 2011. Mi primera obra fue a un misterio de Jerez. Eso fue importantísimo para mí. Además mis romanos van junto a la Virgen de los Remedios, una de las imágenes que más me cautivan. Después, mi primera obra de imagen titular es la Patrona de El Bosque. Nuestra Señora de Guadalupe. No existía imagen en el pueblo. Sólo un cuadro. Y me inspiré en el cuadro para hacer la imagen. Ha sido algo importante para mí. Antes hice una Dolorosa que fue la primera que modelé. Está inspirada en Astorga. Ya está bendecida en la barriada malagueña de El Palo. Aquella obra fue la que me trajo lo de la Patrona de El Bosque. Todo va encadenado.

- ¿Y qué más obras destacaría de su catálogo?

Pues también hice el San Juan que remata el asta del banderín de la agrupación musical de San Juan. Y otro que también hice fue en 2015 para la banda de Amor y Sacrificio de Lebrija. Era un ángel custodio que también remata el asta del banderín. Además debo de reseñar que en el año 2013, en la exposición 'Paleta de Colores', los organizadores quisieron homenajearme. Otra importante obra es una imagen de San Judas Tadeo que ha ido también a Ubrique el pasado año a la parroquia de la O. Son todas obras muy preciadas y de las que me siento orgulloso.

- ¿Y María Santísima Madre de los Desamparados?

- Prácticamente las hice al mismo tiempo que la Dolorosa que ha ido a Málaga. Se llevan un mes. Y ahora pues fíjate, también hace un mes se bendijo la de Málaga. O sea, que van de la mano las dos. Los caprichos del destino.

- ¿Por qué hizo dos vírgenes casi al unísono?

- Pues una era para mí, que fue la primera que hice. Y otra fue porque vino un grupo de fieles que querían una virgen y se la hice en el mismo estilo.

- También la imagen de la borriquita de Ubrique.

- Eso fue el pasado año de 2016. Y este año he realizado la burra donde va montado el Señor.

- ¿Y actualmente?

Estoy inmerso en una María Auxiliadora que va a ser la Patrona de la Barca de la Florida. Es un trabajo bastante importante para mí porque será una imagen de talla completa. Lleva mucho trabajo, pero estoy muy ilusionado con ella.

- Muchos le han definido como un imaginero especializado en vírgenes, que precisamente no es lo más fácil para un escultor.

- Puede ser. Yo me he considerado más de cristos pero bueno quizá sea así. Es complicado porque en tan poco espacio tienes que representar mucho. Sólo cuentas con el rostro y las manos. Y ahí tienes que poner dulzura, belleza, dolor… muchas cosas. Realmente es cierto que me siento a gusto haciendo vírgenes. Pero yo tampoco quiero encorsetarme.

- ¿Cómo se logra llegar a tener ese 'don' para darle un toque de más en tus vírgenes?

- Eso es difícil de explicar. Intento que la escultura tenga alma. Le doy tiempo a cada paso que doy. No sé. No te podría explicar. Parece que se presenta la Virgen y me ayuda. Hay días que no te sale nada y otros, sin embargo, va todo rodado. Esto es así.

- ¿Cuáles son tus referentes?

- Conforme pasa el tiempo más escultores me gustan. Quizá la Roldana era como un icono para mí desde pequeño. Pero actualmente estoy mucho más abierto a la hora de descifrar los misterios de otros artistas. Los grandes del barroco andaluz me encantan. No te podría decir ninguno.

- ¿Y Francisco Camacho y Mendoza?

- Mucho. Es el autor de las imágenes más importantes para mí que hay en Jerez: El Prendimiento y la Virgen de los Remedios.

- ¿Sus proyectos de futuro?

- Tengo previsto acabar el misterio de la Borriquita de Ubrique. También me gustaría tener una titular en una hermandad en Jerez. Me hace ilusión. Ha habido momentos en los que he estado a punto. Pero al final las cosas no funcionaron. Es complicado, pero me hace ilusión. Pero bueno, tampoco me tiene obsesionado.

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