Jerez

La vendimia de la mascarilla

  • Las bodegas del Marco de Jerez han tenido que cambiar este año sus hábitos de trabajo y adoptar nuevas medidas de seguridad debido a la crisis sanitaria provocada por el Covid-19

Un operario de una cosechadora para la vendimia mecanizada del Marco con la mascarilla de protección. Un operario de una cosechadora para la vendimia mecanizada del Marco con la mascarilla de protección.

Un operario de una cosechadora para la vendimia mecanizada del Marco con la mascarilla de protección. / Miguel Ángel González

Las viñas del Marco de Jerez viven en agosto su mes de máximo trabajo con la tradicional recogida de la uva, que este año ha añadido las mascarillas higiénicas al ‘uniforme’ de los vendimiadores en el campo. Las distintas bodegas del Marco de Jerez y de toda la provincia han tenido que cambiar este año sus hábitos de trabajo y adoptar nuevas medidas de seguridad debido a la crisis sanitaria provocada por la Covid-19.

“La vendimia este año ha cambiado mucho”, confiesa Salvador Guimerá, director de Producción de González Byass, quien explica que, debido a esta pandemia, la empresa vitivinícola tuvo que revisar todos los procedimientos y elaborar un protocolo de actuación para las 250 personas que durante dos semanas trabajan en esta campaña de recogida de la uva.

En la Viña Canariera, propiedad de González Byass, las mascarillas, obligatorias en toda Andalucía para evitar la propagación del virus, se han convertido en un elemento indispensable para los vendimiadores que cada día de vendimia recogerán en alrededor de 60 hectáreas unos 60.000 kilos de uva.

“A veces hay que insistir en que se pongan las mascarillas porque, aunque son algo engorrosas, hay que llevarlas”, cuenta Salvador Guimerá sobre este ‘accesorio’ que ya forma parte de la indumentaria de sus trabajadores. “Muchos de estos vendimiadores llevan años trabajando en la vendimia, por lo que su tarea se convierte en un hábito y adaptar el trabajo a las nuevas medidas sanitarias requiere de esfuerzo”, confiesa Guimerá, quien añade que las normas impuestas para esta campaña “se están cumpliendo”.

Al uso de la mascarilla obligatoria se unen otras medidas que González Byass ha implantado para garantizar la seguridad de su plantilla, formada por unos 150 cortadores de uva en el campo y un centenar de trabajadores en la bodega, donde se realiza la recepción y prensado de la uva para convertirlas en los denominados ‘vinos de Jerez’. Antes de comenzar la campaña, la empresa impartió un curso de formación a sus trabajadores sobre medidas y formas de actuación en el contexto actual, con una crisis sanitaria de por medio, en el que es necesario extremar las precauciones para evitar más contagios.

“Hemos pedido que los trabajadores vengan solos en sus coches o juntos si son convivientes de la misma familia”, cuenta el responsable de Producción de González Byass, quien ha explicado que las entradas y salidas se intentan que sean “un poco escalonadas” para que no se produzca una “acumulación” de personas en los accesos, y se insiste “mucho” en que cada trabajador ocupe su línea en los viñedos y respeten la distancia de seguridad. “Hasta les hemos pedido que se traigan su propia botella de agua”, apunta el director de Producción de González Byass, recordando que en años anteriores tenían botijos en el campo para que los trabajadores pudieran beber agua fresca.

En las viñas, los capachos, las tijeras de podar y otras herramientas que utilizan los vendimiadores para la recogida manual de la uva se desinfectan al comienzo y al final de la jornada y están numerados para que cada trabajador use siempre los mismos útiles y no haya riesgo de transmisión del virus, en caso de que se diera algún contagio. “Las cuadrillas también son siempre las mismas para que, si aparece algún caso, puedan hacerse pruebas a todos los que forman parte de ella y se puedan aislar más fácilmente”, añade Guimerá.

De hecho, en la bodega de González Byass cuentan con test rápidos para los trabajadores “por si se detecta algún síntoma”, incide Salvador Guimerá, quien espera que no se produzca ningún caso de Covid en la plantilla “porque eso retrasaría el proceso de vendimia”.

González Byass cuenta con alrededor de 400 hectáreas de viñedos propios, además de viñas de otros proveedores, en los que, en total, se esperan recoger este año unos nueve millones de kilos de uva, un 10 por ciento más que en la vendimia de 2019. “Esta campaña no ha sido buena pero sí mejor que la anterior”, valora Guimerá.

La vendimia en todo el Marco de Jerez acabará a finales de agosto con la recogida de unos 62 millones de kilos de uva que se convertirán en 42 millones de litros de mosto de los ‘vinos de Jerez’, una campaña que dura alrededor de dos semanas para cada bodega y que este año ha tenido que adaptarse a las nuevas circunstancias, pero que, en ningún caso, perjudicará al sabor final de estos sin duda preciados caldos.

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