De Frente

Via Crucis en el Pelirón

Este año, el Via Crucis que se celebraba con el Señor del Amparo en el Pelirón ha sido suprimido. Entiendo que no es el primer damnificado del decreto sobre salidas extraordinarias de nuestro obispado ya que la normativa existía anteriormente pero que la puesta al día que ha supuesto el mismo se lo ha llevado por delante. Puedo entender y además comparto la idea que de alguna manera había que poner coto al exceso, pero al final van a pagar justos por pecadores. Además veo quizás demasiado corto el plazo mínimo de veinticinco años para celebrar una extraordinaria por aniversario ya que creo que como muy bien dice nuestro obispo esto puede llevar a convertir lo extraordinario en ordinario.

Además, soy de los que pienso que uno de los mayores encantos de nuestra forma de entender la Semana Santa en Andalucía es lo efímero de la misma y que la magia surge cuando después de mucho tiempo ves revirar un paso de palio en cualquier calle. Por lo tanto, como decía antes, me parece positivo racionalizar estas celebraciones para bien incluso de las mismas cofradías.

Una vez dicho esto también entiendo que un acto piadoso como el Via Crucis no tiene nada que ver con lo anterior. Sacar hoy día y con la que está cayendo, la oración a las calles a los pies de una imagen es más que un derecho, una necesidad. Las cofradías luchan contra la desacralización de nuestra sociedad con las puertas abiertas y los beneficios espirituales de un Via Crucis en las calles son más que evidentes.

Además en El Pelirón era la ocasión para hacerse visible en el barrio el acompañamiento de la hermandad y su labor evangelizadora.

Un barrio dejado desde hace mucho de la mano de Dios está consiguiendo estructurarse en torno a una institución de la Iglesia católica. En el mismo el recogimiento siempre ha sido muy notable y el cuidado en sus meditaciones, realizadas por la junta de gobierno nunca han dejado indiferente a nadie.

Decía la semana pasada Monseñor Munilla que la religiosidad del sur es un dique contra la secularización de la sociedad y poco menos que decía que se moría de envidia por tener en las diócesis del norte el movimiento cofrade andaluz. Y digo yo, que cuánto darían en esos lugares donde Dios ha sido encerrado por el pensamiento único y materialista dentro de las iglesias por contar con grupos de jóvenes activos que quieran sacar a Cristo y a su Santísima Madre a las calles y a las plazas de sus ciudades para rezarle en público y a cara descubierta. No los desaprovechemos nosotros que gracias a Dios contamos con este regalo del Cielo.

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