Jerez

La plaza de abastos defiende que la remodelación de Esteve es esencial

  • Los comerciantes ven intentos de entorpercer una obra a la que no están dispuestos a renunciar

Los comerciantes de la plaza de abastos no están dispuestos a renunciar al proyecto de remodelación de la plaza Esteve, que conllevaría el derribo del antiguo edificio del IARA para dar cabida a una terminal de autobuses. Tras el anuncio hace unas semanas por parte de la alcaldesa María José García-Pelayo de que las obras comenzarán en mayo, los comerciantes ven estos días con preocupación que salgan voces críticas a este proyecto que, en su opinión, sólo buscan entorpecer una obra que ellos consideran esencial. Así lo señaló ayer José Manuel Díaz, miembro de la junta directiva de la asociación de la plaza de abastos, quien dijo que el edificio que se pretende tirar "es un espacio robado al propio mercado" y se preguntó cómo es que ahora se conoce que la delegación territorial de Cultura tiene que elaborar un informe que puede retrasar la puesta en marcha del proyecto. "Creemos que hasta mayo Cultura tiene tiempo de sobra para hacer el informe. No puede ser una excusa. Claro que depende de las ganas que tengan de trabajar las personas o si se va a hacer de una forma arbitraria o no".

Díaz indicó que de la plaza de abastos viven cien familias de forma directa y otras tantas de forma indirecta y que la obra es fundamental para todas ellas. Defendió también que en este proyecto no se interponga la política "sino el sentido común. La plaza es el motor del centro, pero es que no sólo nos beneficiaríamos nosotros de una terminal de autobuses sino todo el comercio del centro. No creo que ningún comerciante ponga eso en duda". Este representante de la plaza lamentó que actualmente haya líneas de autobuses que tarden hasta 50 minutos. "¿Quién va a venir de esta forma al centro? Y si lo pierdes, tarda otro tanto en llegar el siguiente. La ciudad tiene una infraestructura y unas avenidas que hay que aprovechar, poner un sistema radial de circulación, de forma que todos los autobuses lleguen al centro y cada diez o doce minutos. Para eso hace falta un espacio que no hay ahora mismo. Una terminal de autobuses daría vida a todo el centro y como la comodidad del transporte público no hay nada".

La remodelación de Esteve ha sido desde el principio un claro guiño del nuevo equipo de gobierno a los comerciantes de la plaza, cuando su descontento e indignación era grande por el mal funcionamiento entonces del conflictivo servicio de autobuses. La plaza de abastos ha sido también la más entusiasta del proyecto y con sus comerciantes consensuó el Ayuntamiento el inicio de las obras, incluso pese a que otras asociaciones del centro como Acoje, o a la propia Asunico desconocían la fecha y el anuncio de su inicio en mayo les cogió por sorpresa.

Díaz dejó claro que la construcción de una terminal de autobuses sólo conllevará ventajas y enfatizó que para el mercado de abastos es "irrenunciable". En su opinión, el derribo del edificio no debe suponer tampoco ningún problema. "Mientras dura la demolición se puede poner una valla y dejar libre un espacio para que sigan llegando los autobuses y a partir de las tres de la tarde que los camiones saquen todos los materiales del derribo". También consideró que los establecimientos situados en los bajos del inmueble, que se verán afectados directamente por la demolición, van a ser compensados con otros locales acristalados más modernos y opinó que durante el tiempo que duren las obras podrían trasladarse en alquiler a cualquiera de los locales libres en la calle Larga. "Incluso la cafetería La Vega pasará a tener unas instalaciones más modernas". Además el Ayuntamiento ha planteado ciertas mejoras para la plaza y en cuanto a la ubicación de los vendedores ambulantes de Parada y Barreto se baraja la posibilidad de una pérgola.

Díaz manifestó que el inicio de las obras en mayo es el más adecuado ya que los trabajos coincidirían con los meses más flojos en ventas y se estaría en condiciones de retornar a la normalidad a finales de septiembre o de octubre. Cualquier retraso supondría meterse en fechas más inoportunas para el comercio.

Por otro lado, la alcaldesa se reunió la pasada semana, a petición de Asunico, con los vendedores ambulantes de Parada y Barreto, un encuentro en el que intentó tranquilizarles sobre su futuro, según dijo el presidente de Asunico, Manuel García. No obstante en la reunión poco más se aclaró salvó la insistencia de la alcaldesa en buscar el consenso antes de iniciar cualquier obra.

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