Jerez

Una bodega a precio de saldo

  • Todo está en venta en Valdivia, donde ya no quedan vino ni botas La liquidación de la antigua bodega de los Ruiz-Mateos toca a su fin, pero sigue sin haber ofertas aceptables por el inmueble

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A simple vista, todo es normal en Bodegas Valdivia, salvo que las puertas de acceso están cerradas a cal y canto. A través de la reja de la entrada principal se aprecia el estado impecable del patio, con las plantas bien cuidadas y las fachadas del hotel Villa del Duque y las naves bodegueras en perfecto estado de revista.

Puertas adentro, el panorama cambia por completo. En el interior de la bodega, se hace el vacío. El vino y las botas que lo contenían brillan por su ausencia, como también se echa en falta en la villa turística gran parte del mobiliario de las habitaciones y salones que antes lo abarrotaban.

Valdivia, en proceso de liquidación, se aproxima a su final en una agónica venta de sus activos por la que la administración concursal a cargo del proceso se ha desprendido ya de muchos de sus bienes, no así del inmueble, por el que sigue sin recibirse una oferta a tener en cuenta.

Todo está en venta en Valdivia, desde los millones de litros en existencias de vino y brandy y toda la vasijería en la que se criaban, ya enajenados, hasta las marcas, los tacos que sujetan las andanas de botas, el diseño de la web, la maquinaria, el tren de embotellado, los depósitos de acero inoxidable, los vehículos... La liquidación también comprende el mobiliario del que en su día fue el primer hotel dentro de una bodega y del que ya se han adjudicado muchos lotes, entre ellos los de muchas de las diez habitaciones que incluyen camas, lámparas, mesillas de noche, cómodas, espejos y cortinas.

Junto a la puerta de la bodega, un poste turístico del Ayuntamiento ofrece información de los horarios de visitas y la dirección web para las reservas, las que dejaron de hacerse tras la entrada en la fase de liquidación. "Catas, aula de formación, tienda de vinos, viñas, espectáculo audiovisual, alojamiento. Visitas de martes a domingo, y lunes bajo petición", se lee en el poste, en el que se describe Valdivia como "una de las bodegas más jóvenes de Jerez tras la rehabilitación del casco bodeguero y Villa del Duque, la casa solariega de invitados". "Espacio singular que ha pasado todas las etapas y avatares de la historia de Jerez. Tradición y modernidad se dan la mano en Valdivia", señala el hito.

Frente a la bodega se erige un edificio de cuatro plantas coronados por áticos desde lo que se aprecia la falta de movimiento en el interior del recinto, donde sólo quedan tres de los trece trabajadores que había en plantilla, el capataz y dos operarios -el resto salió a través de un expediente de regulación de empleo (ERE)-.

Los trabajadores que quedan no facilitan mucha información. Se escudan en la carga de trabajo y dan media vuelta conforme se cierra la cancela de la entrada de mercancías, sobre la que destaca una pintada en la que reza: "Nueva Rumasa=estafa".

Uno de los trabajadores está dedicado en exclusiva a desmontar estanterías y apilar los pocos objetos y maquinaria que aún no se han vendido. Y no da a basto. De los tres empleados, uno acabó ayer y otro lo hará en poco más de una semana. El tercero en liza no sabe a ciencia cierta cuánto tiempo le queda en la bodega, pero imagina que hasta que se agote la fase de liquidación, si es que no llega antes una oferta de compra por el inmueble, el principal activo de la bodega, valorado en 16,5 millones de euros, y que ocupa una superficie de 20.000 metros cuadrados, que se corresponde con una manzana entera junto a Picadueñas Alta y la trasera del parque zoológico.

La crisis y la mala gestión de sus anteriores propietarios, la familia Ruiz-Mateos -que a principios de 2008 recuperó la bodega fundada por él mismo en 1960 y que luego pasó por manos de Williams & Humbert e Intermonte-, llevó a Nueva Rumasa a solicitar apenas tres años después el concurso voluntario de acreedores. Una vez declarado el concurso, los Ruiz-Mateos vendieron Valdivia, junto a toda su división bodeguera y otras muchas empresas de otras ramas de actividad, al grupo Back in Business, apadrinado por el empresario valenciano Ángel de Cabo -encarcelado desde diciembre de 2012 junto al ex presidente de la patronal, Gerardo Díez Ferrán, por el vaciamiento de Marsans y que recientemente ha visto rebajada su fianza inicial de 3 millones de euros a medio millón por su colaboración con la Justicia-

El valor total de los activos en su conjunto, según el informe concursal, ascendía a 27,8 millones, tantos como créditos pesaban sobre la empresa -16,5 millones privilegiados y 11,2 sin privilegios-. La administración concursal barajó, ya dentro de la fase de liquidación, la venta directa de Valdivia como unidad productiva, incluida la subrogación de los trabajadores, lo que habría permitido mantener el negocio vinatero. El precio de salida para la venta en la primera opción fue de 20,6 millones, reduciéndose en la segunda opción a 11,1 millones de euros, pero el intento quedó en la nada por falta de ofertas sustanciosas.

El fracaso de la enajenación directa derivó en la venta aislada o por lotes, procedimiento que se inició con un precio de salida del 80% del valor asignado y una depreciación mensual del 10%, fijándose el suelo en el 30% del valor. "Transcurridos estos plazos -y la fecha se acerca- se solicitará al Juzgado de lo Mercantil nº 1 de Cádiz la pública subasta de los bienes", informa la administración concursal en una nota colgada en la web de la bodega, en la que también se explica que en caso de no lograr vender por el valor mínimo en los tres últimos meses, se contempla igualmente la donación a oenegés o la destrucción de bienes. En la misma web se pueden consultar los lotes y precios de los bienes que aún están a la venta.

Fuentes del sector aseguran que en la actualidad hay una oferta en firme para la compra del inmueble por importe de tres millones de euros, cantidad a todas luces insuficiente y que posiblemente haya sido rechazada por los principales acreedores, entre ellos una entidad bancaria y el fondo de inversión Promontoria, detrás del que la Federación Agroalimentaria de CCOO sospecha que están los Ruiz-Mateos.

La sombra de la familia del empresario jerezano, absorta en mil y un asuntos judiciales, sobrevuela Valdivia, bodega que en los años sesenta representó el origen de la expansión del negocio del vino de Jerez, hasta que cayó en las redes de la crisis y de Nueva Rumasa.

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