Campamento de verano de Prominfas para menores con discapacidad mental Aceptación social como objetivo prioritario

  • Ellos son un grupo de 35 niños madrileños con discapacidad

  • Del 1 al 9 de julio todos disfrutan de las actividades que programa la Fundación Prominfa

El grupo de 35 niños madrileños disfrutando de su campamento de verano en Jerez. El grupo de 35 niños madrileños disfrutando de su campamento de verano en Jerez.

El grupo de 35 niños madrileños disfrutando de su campamento de verano en Jerez. / Pascual (Albergue Inturjoven)

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“Conozco a personas con discapacidad que me superan en inteligencia en dos o tres grados”. Se trata de la declaración de uno de los componentes de la fundación madrileña Prominfas. Él prefiere que su nombre o el de sus compañeros no salga en los medios, ya que “nosotros sólo somos intermediadores y los verdaderamente protagonistas son los niños”.

Prominfas nació en 2003, de la mano de José Luis del Corral. Desde la fundación atienden, apoyan y defienden a las personas con discapacidad y a sus familias. Trabajan durante todo el año ofreciendo viviendas tuteladas y planes especiales de empleo.

Ahora, en estos meses de calor, la Fundación ha organizado un campamento de verano en Jerez, que comenzó el 1 de julio y que concluirá el próximo martes día 9. De esta forma, los 35 niños madrileños que se montaron en un autobús para recorrer los más de 600 km de distancia que los separan de Jerez participan en un sinfín de actividades diarias durante sus merecidas vacaciones de verano. Playa, Aqualand, tarde de compras y muchas más distracciones de las que disfrutan todos ellos, porque para estos niños con discapacidad intelectual “no existe ni el ayer, ni el mañana. Únicamente se preocupan de vivir el momento y poder disfrutar de él”, cuentan desde la Fundación.

“La sociedad tiene miedo a este tipo de personas porque no sabe como pueden reaccionar”

Puede llegar a ser muy gratificante observar cómo disfrutan con prácticamente todo. Si por la mañana les toca desayuno grupal, lo disfrutan como si no hubieran desayunado nunca. “Es increíble”, opinan felices desde la Prominfas. Puedes pasar un gran tiempo con cualquiera de estos niños y comprobarás que es difícil encontrar maldad alguna en ellos. Seguramente sea imposible. “Es maravilloso hablar con cualquiera, porque sino les gusta algo, te lo dicen. Son transparentes y naturales”.

En esta búsqueda de la ayuda, desde la Fundación “no intentamos incluir a los chicos con discapacidad. Lo que queremos es que esa persona sea aceptada por la propia sociedad”. Aclaran que “debe ser la sociedad quién debe incluirse con ellos y ya ellos mismos decidirán si quieren estar ahí o no”.

Están pasando unas vacaciones magníficas en Jerez y se alojan en el Albergue Inturjoven, junto al campo de La Juventud. Seguramente no les importe lo bien que lo pasaron ayer o si tuvieron algún problema. Más bien están centrándose en vivir lo que están haciendo en ese mismo instante en el que estás con ellos.

En muchas ocasiones, la propia sociedad rechaza a estas personas o simplemente intentan evitarlas. Desde Prominfas creen que “la sociedad tiene miedo a este tipo de personas porque no saben como van a reaccionar”. Un miedo que puede radicar en la ignorancia de aquellos que lo padecen. “Porque si pudierais comprobar las respuestas que dan a tus preguntas y la inteligencia de ellas, seguramente ese miedo sería una utopía”, analizan. “La mayoría, igual que el resto de personas, tienen unas mentes privilegiadas, pero esto no se conoce”.

Y precisamente en esa búsqueda del conocimiento global sobre estas personas se encuentran estos siete educadores de Prominfas, con un trabajo incansable a diario. De hecho, en una de las actividades programadas se llevarán varias personas adultas a conocer al grupo y compartir momentos con ellos, para que “conozcan de primera mano la realidad de las personas con discapacidades mentales”.Seguramente se traten de clichés que han trascendido a lo largo del tiempo y que lo único que provocan es la famosa falta de aceptación de la que hablaban estos educadores.

A pesar de todo y de todos, este grupo de niños, y otros muchos, continúa viviendo intensamente, como ellos quieren, y disfrutando de cada momento que la vida les regala.

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