La casa en ruinas de Vista Alegre, un nuevo foco de fibras de amianto

La rotura del techo está provocando el desprendimiento de asbestos, debiendo ser retirados del lugar

Vista aérea de la vivienda en ruinas de Vista Alegre cuyos techos de amianto se están fracturando
Vista aérea de la vivienda en ruinas de Vista Alegre cuyos techos de amianto se están fracturando / Manuel Aranda
Manuel J. Mesa

28 de agosto 2019 - 05:30

El techo de la vivienda en ruinas de Vista Alegre, la cuál denunciaban sus vecinos en este mismo diario días atrás que era presa de drogadictos a diario, está compuesto de amianto y, al no tener ningún tipo de control por su propietario (el banco), se está fracturando. Este material -el amianto- no tiene ningún tipo de peligro para las personas mientras se mantenga intacto. El problema es que, con la actuación de los agentes meteorológicos, los objetos compuestos por este material (tuberías de desagüe, tejas del tejado o conductos de evacuación de humos, entre muchos otros) pueden llegar a degradarse hasta provocar su rotura. Es lo que está ocurriendo en esta vivienda. Una vez rotos los productos que contengan amianto, se produce un desprendimiento de fibras de asbesto, consideradas como cancerígenas, que pueden propagarse por el aire con facilidad.

Algunos vecinos están preocupados con que la situación vaya a más e instan al propietario de la vivienda a que “actúe cuanto antes en el lugar”, ya que es el máximo responsable de la misma. De no ser así, explica Álvaro Real, técnico de medio ambiente del Partido Popular, “es el Ayuntamiento el que debería intervenir de oficio, requiriendo a la propiedad una actuación inmediata. En caso de que siga sin producirse esta intervención, deberá ser el propio Ayuntamiento quien debe responder ante el peligro de salud de los ciudadanos”.

A pesar del peligro que conlleva, Álvaro considera que “no es necesario crear una alarma excesiva en este tema concreto, ya que el riesgo sobre las personas no es tan elevado”. Sí que lo es en personas que trabajan con este material, por ejemplo, que conviven diariamente durante 8 horas con estas fibras de asbesto, que al ser respiradas pueden provocar daños en la capacidad pulmonar de la persona, con graves consecuencias al cabo de los años.

La preocupación de algunos vecinos que conocen la gravedad del asunto son los dos colegios (Madre de Dios y Mundo Nuevo) y la guardería (Ardilla Pilla) que conviven cerca del lugar. Además, por supuesto, de los negocios y los propios vecinos de su alrededor.

La actuación consistiría, según Álvaro, en retirar todo el material que contenga amianto del lugar. En principio tan sólo habría que retirar los techos, pero cabe la posibilidad de que el suelo u otras zonas estén llenas de fibras de asbesto. Lo cierto es que los costes que conllevan eliminar este material de la vivienda son altos. Un precio que, según Álvaro Real, “seguramente no pueda asumir el propio Ayuntamiento, aunque verdaderamente sea el banco propietario de la vivienda quien deba hacerlo por ley”.

La Directiva de la Comisión de las Comunidades Europeas, 1999/77/CE, del 26 de julio, establece que la exposición al amianto, al liberar fibras, está asociada con la asbestosis, mesotelioma y cáncer de pulmón. Con el fin de proteger la salud humana el Real Decreto 1406/1989, de 10 de noviembre, esta comisión prohibió la utilización del amianto y de los productos que lo contengan. Posteriormente este Real Decreto fue modificado a través de la Orden Orden de 7 de diciembre de 2001.

La citada Orden establece que el uso de productos que contengan fibras de amianto, que ya estaban instalados o en servicio antes de la fecha de entrada en vigor de la Orden, seguirá estando permitido hasta su eliminación o el fin de su vida útil. La Resolución del Parlamento Europeo, aprobada por en la sesión plenaria del 14 de marzo de 2013, considera que los MCA (materiales con amianto) “poseen habitualmente un ciclo de vida de entre 30 y 50 años”. Además, el INSSBT (Instituto Nacional de Seguridad, Salud y Bienestar en el Trabajo) informa que: “En el caso del fibrocemento, se estima que la vida útil puede alcanzar alrededor de 30-35 años, contando desde que se fabrica el producto, puesto que pasado ese tiempo iría perdiendo propiedades y deteriorándose.

En Jerez ya han ocurrido casos relacionados recientemente. Uno de ellos en la antigua fábrica de cartonaje del Tempul, cuyas estructuras metálicas que sustentaban sus cubiertas fueron expoliadas y estaban formadas por planchas de fibrocemento, popularmente conocidas por uralitas, componentes se encuentra el amianto.

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