A la vuelta de la esquina

La ceniza

En Jerez 'tener el cenizo', es tener mala suerte de forma continuada. Normalmente se rehúye a las personas que tienen el cenizo porque se considera que es contagioso. También en el campo llamamos cenizo a un hongo que se nutre de las hojas tiernas de algunas plantas. Tienen ese nombre porque las hojas parece que tienen ceniza. En Cuartillo, es un vegetal que crece con fuerza en primavera verano y que los huertanos lo tenemos como enemigos de las verduras. El cenizo crece con fuerza, sin riego, sin abono, sin labra.

Pero la ceniza, femenino, tiene la mayoría de las acepciones positivas.

Teresa, algo más de 80 años, tuvo sus hijos en la cañada de La Perdiz, en una choza con techo de paja y paredes de adobe, a orillas de un riachuelito invernal que caminaba al Guadalete. Teresa y otros lugareños se trasladaron a la calle Alenar (respirar en mallorquín) debido a las inundaciones y los incendios de los techos en invierno. Una mujer luchadora, que cuando solo había un autobús por día, creo que 'La Valenciana', se marchaba andando a Jerez para llevar a cualquiera de sus hijos pequeños enfermo al hospital. Teresa, compendio de sabiduría de subsistencia, siempre me dijo que a los ajos sembrados había que echarle ceniza del brasero, ya fría claro. "La ceniza le va bien a los ajos". Y así he hecho desde hace más de treinta años que por aquí deambulo y agoto mi calendario.

La ceniza de las chimeneas, de los anafres, de las 'copas' (braseros) es rica en potasio, calcio y magnesio, minerales en fragmentos ínfimos, imprescindibles para la crianza de la huerta. No es buena la ceniza de madera de puertas barnizadas o pintadas por sus contaminantes industriales. Afortunadamente ahora hay calentadores, butano, y para una barbacoa se compra carbón vegetal. Así que poca ceniza se añade a la tierra. Pero observo en las huertas de los vecinos que a los ajos le añaden la poca ceniza que tengan.

Hoy es miércoles de ceniza, y se pone en la coronilla de los curas (tonsura) y en la frente de los católicos una cruz de ceniza, con la frase: recuerda que polvo eras y en polvo te convertirás. En las tradiciones orientales la ceniza era signo de dolor, de sacrificio, de purificación, porque era un periodo de esfuerzo para nacer de nuevo, como el Ave Fénix, que renacía de sus propias cenizas.

La ceniza debe ser de las ramas de olivo y palmas que dieron la entrada a Jesús rey en Jerusalén. Y a los pocos días lo mataron. Signo de lo poco que dura el éxito, la gloria y el poder. Pero es preparación para renacer con la celebración del domingo de Resurrección. Es posible renacer dejando atrás las dificultades intelectuales, psíquicas, educacionales, del 'yo, me, mi, conmigo'. Solo la muerte nos devolverá a la tierra y por cualquier medio utilizado siempre nos volverá ceniza.

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